Una Bellea del Foc no es nada sin sus damas de honor y Raquel Alcaraz ha tenido suerte con las suyas. Las seis chicas que la acompañan en esta aventura están encantadas con el papel que les ha tocado. Todas admiran a su Bellea del Foc y aseguran que la animan y la ayudan en todo lo que pueden porque para todas «esto es un sueño». Y no sólo eso. La palabra «responsabilidad» emana en la conversación que mantienen las seis para hacer un intercambio de impresiones.
Desde que salieron elegidas hasta hoy ha pasado algo más de un mes, pero les parece mucho más. Todas llevan agenda encima. Alguna ya la usaba y la mayoría la ha incorporado a su vida cotidiana, después de que la Comisión Gestora de las Hogueras de San Juan se la haya regalado. Sus vidas están prácticamente milimetradas, al menos hasta que acaben las fiestas de Hogueras. Luego seguirán representando a Alicante en actos dentro y, sobre todo, fuera de la ciudad.
Las seis han estado a un paso de convertirse en la Bellea del Foc del 2006, pero ahora afirman que saben el papel que tienen que representar y aseguran que Alicante tiene la mejor Bellea del Foc que podía haber en el grupo de las 86 mujeres candidatas.
Con sinceridad, Vanessa Beltri confiesa que «me habría ilusionado ser Bellea del Foc, hasta ahora. Creo que si hubiera salido no lo habría hecho como Raquel, ella tiene unas tablas que yo no tengo. Sabe estar y comportarse estupendamente. Eso sí, está claro que si hubiera salido, yo lo habría dado todo».
Carla Rodríguez admite que nunca pensó que llegaría a ser una representante del Fuego. «No me esperaba ni que saliera mi nombre, me pilló por sorpresa ser dama. Ahora estoy contenta de que me hayan elegido, pero viendo a Raquel no me planteo que podría haber sido la Bellea. Creo que ella lo va a hacer muy bien». Mientras Lorena Ferrer puntualiza que «este año lo vamos a disfrutar todas, para las damas es diferente, porque Raquel tiene que estar sola en muchos sitios y nosotras estamos juntas».
La única que podía saber mejor que el resto dónde se metía es Esther Rico, que fue Bellea del Foc infantil hace 13 años. Reconoce que la primera sorprendida de estar entre la corte de honor es ella, porque no se lo esperaba; y como ya afirmó al poco de estrenar su cargo, la Bellea del Foc «es la que tenía que ser y la que tiene que estar», expresa categóricamente, ante el asentimiento de las otras cinco damas del Fuego. «A quien lo dude, que deje pasar el tiempo. Tanto que se decía que no era de la Fiesta y ha demostrado que sabe estar y sale de situaciones que me sorprenden a mí, que llevo desde los cuatro años en la Fiesta». Esther elogia de Raquel que es «sencilla, humilde, normal... sabe estar, hablar...».
Ellas, que el año pasado, desde su puesto de bellezas de sus respectivas hogueras, observaban a las damas del Fuego, ahora admiten sentirse observadas por igual. Valoran mucho más la figura que representan porque saben el esfuerzo que conlleva. «Antes las veías y creías que sólo estaban en el acto al que tu habías ido, ahora dentro vemos que estás en todas partes», explica Vanessa, que puntualiza que, a pesar de todo, «es más bonito de lo que te imaginas». Para Mónica Brotons, ser dama del Fuego era un anhelo y confiesa que siempre pensó que sería maravilloso, pero en esos momentos «no ves lo duro». Todas admiten que su papel es envidiable, pero que también tienen momentos en los que es más complicado. Y a pesar de ello, quieren seguir en este papel.
A las candidatas se las prepara psicológicamente antes de la elección de lo que supone tener un cargo del Fuego, pero a pesar de ello, una vez dentro, «ves que también es sacrificado. Tu vida cambia», confiesa Lorena.
«Son muchos días, en cada uno hay una cosa y tienes que dejarlo todo aparcado. Cuando tu veías a las chicas, las veías como las representantes de Alicante, pero hay más responsabilidad», apostilla Mónica.
Entre lo positivo, todas destacan el trato exquisito que todo el mundo tiene con ellas, especialmente los miembros de la Comisión Gestora de las Hogueras, que tratan de que estén cómodas. Además, conocen a mucha gente nueva y todo ello les fascina porque la experiencia es algo que no volverá a repetirse en sus vidas.
Les impacta que todo el mundo les dé la enhorabuena, que todo el mundo esté pendiente de ellas y que las llamen; y se sienten especiales por el trato que se les dispensa, las recoge un coche en sus casas, luego las vuelve a dejar allí...
A juicio de Esther, aunque sabía a qué se enfrentaba, los 13 años que han pasado desde su etapa como Bellea del Foc han sido de grandes cambios. En ese tiempo ha visto cómo la figura de las mujeres del Fuego ha ido tomando más relevancia. De hecho, no recuerda que la niñas tuvieran tanto protagonismo como tienen actualmente. «Siempre están pendientes de ti, seas dama o Bellea, quieren que estemos cómodas, tranquilas», añade Esther.
Complicidad
Las damas del Fuego se sienten cómplices de la Bellea del Foc a la que apoyan y animan en los actos que comparten. Todas tratan de que Raquel esté cómoda y se sienta bien. «Sin buscarlo, todas tenemos mucha complicidad con ella. Si tiene que hablar, la animamos, le decimos que está guapa, que no se preocupe. Queremos que esté perfecta», declara Vanessa, quien cree que la manera que ella utiliza para apoyar a la Bellea del Foc es «un gesto de cariño y un abrazo» en momentos clave. Por su parte, Lorena cree que ella apoya a Raquel dándole confianza: «Me cuenta cosas y a mí me encanta escuchar». Y Elena Pastor está dispuesta a darle consejo y a ayudarla en lo que necesite.
Al unísono responden todas que las damas son el apoyo de la Bellea del Foc y que no deben de destacar sobre ella. Sólo en el caso en el que se conviertan en sustitutas de la Bellea en un acto «es cuando tenemos que destacar en el saber estar y hacer las cosas correctas», apunta Vanessa. Mónica añade que siempre ayuda usar el sentido común «y tener vista».
Además de lo bonito que supone ser una de las mujeres del Fuego, comporta sacrificios. Ver a la familia menos tiempo y a los novios (porque todas ellas lo tienen) es uno de ellos, aunque sacan ratitos. Lo que para todas ha sido un verdadero sacrificio ha sido tener que aparcar sus trabajos, en algunos casos perderlo; o abandonar temporalmente los estudios.
«Queda septiembre»
«Siempre quedará septiembre», relata Carla con resignación, puesto que ha dejado temporalmente abandonados sus estudios de Trabajo Social. Había comenzado a hacer prácticas y las ha tenido que dejar para afrontar el cargo de dama. «El año que viene estaré más tiempo en la Universidad, pero me merece la pena».
Esther era secretaria en una oficina y ha tenido que dejar de trabajar allí y no sabe si su jefe la readmitirá en septiembre. «Si no, a buscar otra cosa». Vanessa trabajaba en El Corte Inglés y cree que no tendrá problemas a la hora de volver. «La gente nos pregunta que de dónde sacamos el dinero, porque no todo el mundo puede hacer esto», confiesa. Ella cree que la Gestora debería ser más flexible para que nadie tenga que abandonar un trabajo, hoy por hoy, los dos primeros meses tras ser elegida son de dedicación en cuerpo y alma. «Esto debería plantearse de otra manera».
Por su parte, Mónica trabajaba en una consultoría de recursos humanos a donde no cree que pueda regresar porque ya le han encontrado sustituto, pero gracias a la empresa familiar que poseen sus padres no cree tener problemas después de que el cargo no le exija tanta dedicación.
«He sacrificado mis estudios de segundo de Enfermería. Es una carrera muy práctica y no puedo dejarme nada para septiembre», confiesa Lorena. «Pensaba que me iba a quedar un pelín de tiempo. Y a pesar de todo, me merece la pena», reconoce. «Cuando salí elegida, lo primero en lo que pensé fue en mis estudios, los aplazaré, siempre se pueden retomar».
También Elena ha aparcado su carrera en Publicidad y Relaciones Públicas para dedicarse a la Fiesta. De hecho, el mismo día de esta entrevista tiene un examen. «No he podido estudiar, hemos asistido a muchos actos y no me ha dado tiempo». Sin embargo, da por bueno el sacrificio porque ser dama del Fuego, «es sólo un año, no pasa nada, porque soy joven y me queda tiempo para mi carrera».
A todas les abruma la responsabilidad del cargo que representan. Están deseosas de que lleguen las Hogueras, pero temen el día de la última mascletà. «El año pasado lloraban todas porque se daban cuenta de que se acababa su año», dice Esther. Se les erizan todo el vello del cuerpo cuando piensan en escuchar A la llum de les fogueres en los momentos clave, y no ven la hora para vivir en primera persona todo lo que les han contado. «Esa entrada de la Ofrenda hacia el Ayuntamiento, cuando haces el paseíllo; creo que lo voy a hacer llorando todo el rato», confiesa Esther y las demás asienten. Están emocionadas, contentas y se sienten privilegiadas, y por eso están dispuestas a darlo todo por la Fiesta.