Tres acontecimientos de diverso signo han marcado para los alicantinos el año taurino del 2006. El sábado 22 de abril fallecía el que fuera el ídolo de la afición: El Tino. El 1 de mayo, lunes de resaca, se cortaba la coleta de forma traumática en la Maestranza el veterano diestro José María Manzanares. Y el 24 de mayo se cumplió el 30 aniversario de la alternativa de Luis Francisco Esplá.
A las tres de la madrugada de aquel sábado 22 de abril, en una residencia geriátrica dejaba de existir, a la edad de 74 años, y después de trece meses de penosa enfermedad y lenta agonía, Vicente Blau Gisbert ,El Tino, que hace medio siglo revolucionó la afición en Alicante, en unión de su eterno rival y amigo Pacorro.
Con la desaparición de El Tino se cerró un largo y brillante capítulo del toreo en Alicante. Fueron legión los admiradores de este singular y peculiar torero que no se parecía a nadie. Muchos de estos admiradores, supervivientes de aquella ilusionante época, acompañaron a Vicente Blau en la postrera vuelta al ruedo a hombros y salida por la puerta grande del coso del viejo Arrabal de San Antón.
Hemos calificado de traumática la retirada de Manzanares y así fue. Porque el veterano diestro, indudable torero de época, estaba muy ilusionado con la que podía haber sido su última corrida en Sevilla y se había preparado concienzudamente para su reencuentro con la afición sevillana, testigo de tantas tardes gloriosas de este diestro, admirado, querido y respetado de la afición maestrante. Se eligieron dos ejemplares de Alcurrucén para que el éxito fuera seguro. Pero he aquí que los toros fueron decepcionantes y el torero, que hizo un gran esfuerzo por triunfar, no logró dar la tarde que hubiera querido ofrecer a su Sevilla y que los sevillanos estaban deseando
Esto hizo que Manzanares decidiera repentina e inesperadamente, cortarse la coleta ante los espectadores y pidió a su hijo, que se encontraba entre barreras, que solicitara al su mozo de espadas unas tijeras para cortarle la coleta. Maestro de maestros, los más famosos diestros se encontraban allí.
Se lanzaron espontáneamente al albero sevillano para cargar a hombros al viejo maestro. Eminentes figuras, como Ponce, Litri, Antonio Barrera, El Cordobés, Padilla y el propio hijo, cargaron con él y consiguieron abrir la Puerta del Príncipe para que por ella saliera honrosamente y como premio a su gran labor como torero a lo largo de más de 35 años.
El 24 de mayo, día que tomara 30 años atrás en la plaza de Zaragoza, Luis Francisco Esplá, tan genial como siempre, toreó en la plaza manchega de Almadén un festejo en el que mató tres toros y en el que su hijo Alejandro se presentó como novillero dando muerte a un novillo. Todos vestían traje de calle con chaqueta y corbata.
Ha empezado con fuerza la temporada 2006, en la que sumará unas 30 corridas, tantas como años de alternativa, y Madrid lo ha visto en dos ocasiones frente a los temibles victorinos Dos corridas en Alicante, la inaugural de la temporada y la del 24 de junio. En este aniversario, Luis Francisco tenía ilusión de vestirse de torero en la plaza de su tierra en fecha tan emblemática como el día grande de la Feria. Lo hará junto a dos jóvenes figuras: César Jiménez y Matías Tejela, frente a toros de Torrestrella.
Finalmente, otro alicantino, Gregorio Tébar El Inclusero, vuelve a su plaza en el cuarenta aniversario de su alternativa y a sus sesenta años de edad. Quiere así despedirse de la afición.