Hogueras 2005 - Los orígenes se remontan a 1928 y tienen a Tomás Valcárcel como gran impulsor
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Los orígenes se remontan a 1928 y tienen a Tomás Valcárcel como gran impulsor
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EN LA APERTURA. Castillo de fuegos en la inauguración. / A. G.
Uniendo a la tradición mediterránea el referente que ofrecía la fiesta fallera valenciana, la intuición de José María Py -secundada por la entidad Alicante Atracción- permitió que en 1928, en apenas tres meses, se celebraran por vez primera les Fogueres de Sant Joan. Las mismas se erigieron como la manifestación más reveladora de la identidad popular alicantina en el siglo XX. Muy pronto quedará configurado el entramado organizativo de la nueva fiesta: en 1929 surge su himno, ese mismo año llega el órgano rector de les Fogueres: la Comissió Gestora, en 1931 se incorpora a las mismas el elemento singular de sus Barracas y al año siguiente se instaura la figura de la Bellesa del Foc -máxima representación femenina-

Una vez retomada la vida ciudadana tras la contienda civil, les Fogueres volverán a la ciudad de forma apresurada en 1939 y con normalización en 1940. En un largo periodo que abarca cuatro décadas, las fiestas evolucionan y se subdividen claramente en tres periodos. El primero de ellos abarca desde el citado 1940 hasta 1955, y en él cabe situar un espacio caracterizado por diversos vaivenes en su desarrollo, alternando años de gran brillantez con periodos de crisis. En él se caracterizará la presencia de foguerers tan caracterizados como Ramón Guilabert, José Romeu y Tomás Valcárcel.

Entre 1956 y 1960 se abre un lustro definido por la estancia de Gastón Castelló, presidente de la Comissió Gestora, intentando dotar a les Fogueres un carácter más costumbrista y cercano a sus elementos tradicionales.

Pero sin lugar a dudas el espacio más dilatado y definitorio lo compone el iniciado en 1961 y finalizado tras las fiestas de 1979 en que se extiende la presidencia de Tomás Valcárcel en la Comissió Gestora.

Con su hegemonía las fiestas se integran en el desarrollismo ciudadano, se intenta la incorporación de la burguesía local y el crecimiento y organización de las mismas corre de forma paralela a una barroquización de sus expresiones festivas y estéticas, que tendrá en la figura de Ramón Marco un referente artístico especialmente relevante.

Finalmente, con la llegada de la democracia municipal, casi de inmediato les Fogueres acogen la democratización de sus estructuras y un impulso de integración popular que será definido como la toma de la calle. La Fiesta se extenderá hasta nuevas zonas de la ciudad -hasta llegar a 86 distritos en los últimos años-, abrirá sus puertas a la participación y se alcanzarán nuevos logros en su desarrollo al tiempo que se normalizará una incipiente proyección exterior y el título de Fiestas de Interés Turístico Internacional.



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