R. OBRADORS
Aunque se dice mucho que la cofradía más antigua de Cartagena es la Marraja, el hermano mayor de la Cofradía del Socorro, Manuel Martínez Guillén, reivindica que «documentalmente, la cofradía más antigua de esta ciudad es la Cofradía del Cristo del Socorro cuyas constituciones originales son de 1691». ¿Qué se siente cuando es el hermano mayor de la primera cofradía que procesiona en España?
A nivel personal creo que es una cosa muy bonita y muy agradable. Se abren las procesiones en España y en Cartagena con la Cofradía del Cristo del Socorro. Y al mismo tiempo, es una responsabilidad muy grande, no sólo por ser la primera de España sino por poner una procesión en la calle.
La Cofradía del Socorro sólo sale una vez. ¿Se quedan con ganas de repetir otro día?
No o, al menos, yo personalmente. Nuestra cofradía y nuestra procesión está hecha para salir esa madrugada y ya está y en en función de eso se ha hecho siempre. Es un Vía Crucis penitencial, rompemos con la característica de la Semana Santa de Cartagena que es el barroquismo puro. Nosotros estamos totalmente contrapuestos a eso. Es un estilo distinto y, por lo tanto, ni mejor ni peor.
¿Cuál es la esencia de la Cofradía del Socorro?
Lo particular de esta cofradía es que es penitencial auténticamente y además su Vía Crucis así lo demuestra. Es austero, sencillo, no hay ningún tipo de adorno barroco, vestimos todos igual. No hay música, no hay bordados, sólo hay luz de velas. Una ventaja que tiene nuestra procesión es que cualquier persona puede participar en ella rezando el Vía Crucis detrás del trono titular. Puedes ir, rezar dos o tres estaciones y cuando quieras dejar la procesión.
¿Qué proyectos tiene para la Cofradía del Socorro a corto plazo?
A corto plazo tengo un proyecto fundamental en el que llevamos trabajando varios años. Es la construcción de un refugio de salida para el Cristo del Socorro. Para entendernos, es un local cerrado de salida, pero nosotros lo llamamos cariñosamente refugio de salida. Queremos dejar de salir, como lo estamos haciendo los últimos once años, de debajo de un toldo del final de la calle Concepción. ¿Por qué estamos saliendo de la calle Concepción? Porque nuestros orígenes están en la Catedral antigua que es de donde salía siempre el Vía Crucis. Al descubrirse el Teatro Romano, que es un logro para la ciudad, a esta cofradía particularmente le ha perjudicado puesto que no podemos salir de ese lugar.
Hace poco los medios de comunicación se hacían eco de la poca repercusión que ha tenido la Declaración de Interés Turístico Internacional. ¿A qué cree que se debe?
La declaración se ha obtenido por la grandeza que tienen las cofradías y por cómo es la Semana Santa de Cartagena. La labor de difusión turística se tiene que hacer desde la Administración Pública porque las cofradías no somos agencias de viajes ni touroperadores. Creo que la labor de difusión tiene que hacerla la Administración, al igual, que lo ha hecho con otras fiestas de esta ciudad. Sé que en Fitur no hay nada de la Semana Santa de Cartagena, sólo un cartel que hay que pedir. No creo que la Junta de Cofradías sea la que tenga que hacer esa labor. Nosotros ponemos el patrimonio en la calle para que pueda venir el turista.
¿Qué le parece que después de toda la trayectoria de la Semana Santa de Cartagena no haya todavía un museo?
En el museo hay un factor fundamental y es el económico. Las cofradías no pueden mantener el museo. Se creó una fundación en la que hay siete patronos: la Ucam y Repsol YPF; los cuatro hermanos mayores que aportamos el patrimonio, y el Ayuntamiento de Cartagena. Cuando se hizo la entrega, el edificio estaba vacío y cerrado, y había que vestirlo. El problema es que no está la financiación para dotarlo del mobiliario. Lo iba a hacer El Corte Inglés pero por una serie de vicisitudes no se hizo. A día de hoy se está en conversaciones con ellos y posiblemente se haga. Hay que comprender que ningún museo se financia con la venta de entradas, ni el de El Prado en el que entra gente allí todos los días.