Si hay una imagen durante este día que sea realmente impactante es la que se puede ver a lo largo de las primeras horas de la tarde del Domingo de Ramos.
Las inmediaciones de Santa María podrían asemejarse a los antiguos Palmerales. Una gran cantidad de palmas, mezcladas con las ramas de olivo, se unen a los colores vivos de los vestuarios de las Agrupaciones para mecerse al unísono con la brisa que recorre la calle San Miguel. Mientras que los niños están esperando su entrada al templo de Santa María para comenzar la procesión hacen de ésta una estampa única. Una mezcla de nervios aparece en los rostros de los jóvenes cofrades, así como en los de los padres y familiares que apuran el cronometro para retocar los vestuarios de sus hijos, antes de que comience la procesión.