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| PUEBLO HEBREO. Es el grupo
más multitudinario de la Semana Santa lorquino
y precede el paso del patrón del Paso Blanco,
San Juan Evangelista. / T. MARTÍNEZ / ENFOQUE |
La procesión de Viernes de Dolores es la que abre
los desfiles bíblico pasionales. La Santísima
Virgen de los Dolores, titular de la Hermandad de Labradores,
Paso Azul, procesionó el viernes escoltada por cientos
de mujeres azules que portaban la clásica mantilla
española. El Paso Blanco también participó
en el desfile con el estreno de un nuevo tercio de nazarenos.
Al día siguiente, el Sábado de Pasión,
dos citas. La primera, en San Francisco, para la tradicional
Salve a la Dolorosa. Un acto de gran solemnidad que sirve
de iniciación a los mayordomos que se incorporan
al paso, que aparecen acompañados por los más
veteranos. Poco después, la Santísima Virgen
de la Soledad, titular de la Hermandad de la Curia, Paso
Negro, recorría la ciudad barroca.
Lo hacía a hombros de abogados, procuradores, jueces,
notarios y funcionarios de la Administración de Justicia,
en una de las procesiones más solemenes, contrapunto
de los desfiles bíblico pasionales. Y el domingo,
Domingo de Ramos, miles de hebreos del Paso Blanco tomaron
la carrera.
Cerrando el cortejo el trono de San Juan Evangelista a
hombros de 94 costaleros, y decorado con flores de palma
labradas. El contrapunto lo puso el Paso Azul con el grupo
egipcio y el estreno de El triunfo de José.