Desde San Pedro Apóstol sale el cortejo de la Pontificia, Real y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, María Santísima de los Dolores y del Santo Celo por la Salvación de las Almas, que preside José Ignacio Sánchez. El cortejo va encabezado por la Hermandad Infantil. Discurre por el corazón de la ciudad para recogerse sobre las 23.00 horas. La entrada del titular es un acto emotivo. El Crucificado es encarado a la Virgen Dolorosa y a San Juan. El desfile lo conforman 7 tronos: Arrepentimiento de María Magdalena, de Francisco Liza y Antonio Labaña (años 1983 y 1987), Entrada de Jesús en Jerusalén, de Hernández Navarro (1984); San Pedro, de Salzillo (1780); Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Baglietto (1817); San Juan, de Labaña (1984) y el Cristo de la Esperanza, de Salzillo (1755). El primer paso luce una mesa, revestida de fino mantel y ricas viandas. El vino lo regala el bar Rhin y el restaurante El Cherro, lospanecillos. Las frutas son seleccionadas por los estantes. Popular es el segundo paso, llamado de la burrica, que representa a Jesús entrando en Jerusalén. Y el de San Pedro o del gallo, llamado así por llevar un ejemplar disecado de esa ave. La Academia del Aire de San Javier acompañará al cortejo.
Sus penitentes son alumbrantes y visten elegante túnica de terciopelo verde, con remates de puntillas doradas en las bocamangas y cíngulo también dorado. El capuz es de raso verde salvo en las hermandades de San Juan que es dorado y en el de la Virgen que es blanco. Los estantes visten la túnica corta tradicional, rematadas con chorreras de puntillas en el escote. Los mayordomos también llevan los tradicionales adornos de puntillas y corbata de pajarita. Se cubren el rostro con el capuz.
Esta procesión es interesante verla salir, pues los tronos son deslizados hasta la calle por un sistema especial, destinado a salvar los escalones del templo. Su recogida entraña una especial belleza, ya que se organiza un sagrado encuentro entre las imágenes de San Juan y la Dolorosa con el Cristo de la Esperanza. Después con el Cristo colocado ya en el pórtico de la iglesia, las fuerzas armadas que participan en el desfile procesional, le rinden honores militares.
El cortejo procesional lo conforman siete hermandades, la primera de ellas saca un hermoso paso titulado Arrepentimiento y perdón de María Magdalena, conjunto escultórico compuesto por imágenes de Francisco Liza y Antonio Labaña. Sus estantes que son camareros del paso, arreglan con gran mimo todos los años la mesa de la cena, que sale repleta de exquisitos manjares y cubierta de fino mantel y preciosa vajilla. Sus figuras principales son Jesús, con María Magdalena agachada, dispuesta a ungirle los pies.
El segundo paso se llama La entrada de Jesús en Jerusalén, conocido popularmente por el paso de la burrica, ya que presenta al Salvador cabalgando un pollino, como centro del conjunto escultórico. Es obra del escultor murciano Hernández Navarro.
La tercera hermandad procesiona la imagen de San Pedro, obra de Francisco Salzillo. Preciosa escultura relizada en plena madurez del escultor. Se la llama también el paso del gallo, pues lleva un precioso ejemplar de dicha ave disecada.
Impresionante es la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de Baglieto (1817). Dicha imagen ha sido restaurada, tras sufrir los efectos del fuego.
El paso de San Juan Evangelista luce una preciosa imagen del apóstol realizada por Antonio Labaña. Para San Juan, todos los años una cofradía de Elche envía una preciosa palma lisa y recta, de las mejores que se cosechan. El trono de María Santísima de los Dolores, imagen de Francisco Salzillo, es preparado todos los años con especial esmero por su camarera, Mercedes Pérez Montesinos. La Virgen, que lleva el clásico puñal de plata clavado en el pecho, es de gran belleza.
El Santísimo Cristo de la Esperanza, es un precioso crucificado, hecho por Salzillo en el 1755, que arreglan con especial esmero sus camareros los floristas Antonio Ríos y esposa.