La Verdad
La cofradía de la Preciosísima Sangre de
Murcia es la más antigua de todas las del antiguo
Reino de Murcia. Esto se verifica mediante la lectura del
llamado documento del Licenciado Camacho de
1729, donde se transcriben de manera oficial las primitivas
constituciones de 1603, que marcan el día 11 de abril
de 1411 como fecha fundacional de la cofradía, coincidiendo
con la visita a la ciudad de Murcia del célebre predicador
y posterior santo Vicente Ferrer. Estos son los tronos que
saca a las calles tan noble Archicofradía:
La Samaritana: Paso realizado por el discípulo predilecto
de Salzillo, Roque López, en el año 1799.
Consta de dos imágenes de vestir; Jesús sentado
junto al Pozo de Jacob y la Samaritana de pie conversando
con éste. Fueron restauradas tras la Guerra Civil
de unas leves mutilaciones recibidas en los brazos por el
escultor José Sánchez Lozano. Visten sendas
túnicas bordadas en el siglo XIX, del que posiblemente
viene la tradición de enjoyar ostentosamente a la
mujer de Samaría. Procesionan sobre trono dorado
realizado por el tallista Pujante en 1942, e iluminado a
base de cera por ocho recargados candelabros también
dorados del mismo autor. Es conducido por los hombros de
26 nazarenos estantes supervisados por su cabo de andas
durante la procesión.
Jesús en Casa de Lázaro: Paso realizado en
1985 por el escultor murciano José Antonio Hernández
Navarro. Consta de cuatro imágenes todas ellas talladas
en madera y policromadas que representan el momento en que
Jesús, sentado en una mesa junto a su amigo Lázaro,
habla con María que está arrodillada a sus
pies, mientras Marta sirve la mesa y protesta por la atención
que el maestro dispensa a su hermana. Sustituye al paso
homónimo destruido durante la Guerra Civil aunque
no representa el mismo momento que el anterior, que plasmaba
el Arrepentimiento de María Magdalena a los pies
de Jesucristo. Va sobre trono tallado y dorado realizado
en 1985 por Juan Lorente Sánchez y que también
va iluminado por cera. Lo portan sobre sus hombros y dirigidos
por su cabo de andas 36 nazarenos estantes.
El Lavatorio: Grupo realizado en 1952 por el escultor murciano
Juan González Moreno, e integrado por 13 imágenes
todas ellas talladas y policromadas. Se trata de Jesús
con sus 12 apóstoles en los momentos previos a la
Institución de la Eucaristía.
Es uno de las mejores obras de su autor y tiene especial
mérito por la cuidada y lograda composición
y por la variedad de los rostros de las imágenes.
Sustituye a uno anterior realizado por el valenciano Juan
Dorado Brisa a finales del siglo XIX y que fue destruido
en 1936. El trono fue realizado por el propio escultor en
el mismo año de su ejecución y es portado
anualmente por 40 nazarenos estantes sobre sus hombros bajo
el mando de su cabo de andas.
La Negación: Conjunto de dos imágenes que
en su origen fueron realizadas por Nicolás de Bussy
en el año 1699 aunque en la actualidad solo se conserva
la de San Pedro. La de Jesús fue realizada, aunque
sin alcanzar la calidad de la original, por Gregorio Molera
Torá en 1947.
Completa el conjunto un pilar sobre el que se asienta el
gallo alusivo a las negaciones del santo pescador. La imagen
de Cristo viste túnica bordada en el siglo XIX y
porta corona de plata dorada del siglo XVIII, aunque la
vestimenta de San Pedro con bordados de bella factura no
se logró salvar como la anterior. Es un paso muy
popular en Murcia, conocido como el paso del gallo.
El trono sobre el que procesionaba desde 1899 fue destruido
también en la Guerra Civil y sustituido por el actual
realizado por José María Gómez Sandoval
en 1945. Lo portan durante la procesión bajo la supervisión
de su respectivo cabo de andas 26 nazarenos estantes.
El Pretorio: Representa la iconografía de la Sentencia
de Nuestro Señor Jesucristo desde el balcón
de Pilatos. Aunque el original de Bussy (1699) estaba constituido
por 4 imágenes en la actualidad lo componen 5, de
las cuales solo el Cristo subsiste del anterior. La imagen
de Jesús, de gran unción, es entera de talla,
destacando la anatomía hercúlea del desnudo
de la imagen. En una reciente restauración se recuperó
su original aspecto luciendo pelo natural y manto de terciopelo
carmesí, ya que durante el siglo XIX fue enlienzada
y retallado el cabello.
El resto de las imágenes son Pilatos y el Berrugo
de Sánchez Lozano en 1945, que son réplicas
de las originales perdidas durante la Guerra Civil. Los
dos soldados romanos que cierran el conjunto son obra de
Gregorio Molera Torá en 1948, no reproducen ninguno
al original de Bussy y son de escaso mérito artístico.
El paso es popularmente conocido por el personaje conocido
como Berrugo (por las verrugas que tiene en
la cara), un personaje de caricaturesco rostro y anacrónica
vestimenta que quizás pueda representar a Barrabás,
aunque en la actualidad no se ha podido comprobar este dato.
El trono que reproduce en talla dorada el balcón
del palacio de Pilatos es iluminado a base de luz de vela
por cuatro candelabros tallados en madera y dorados que
se sitúan en las esquinas del mismo. Es portado por
46 nazarenos estantes bajo la dirección de su cabo
de andas.
Las Hijas de Jerusalem: Representa iconográficamente
el episodio de la Pasión en que Jesús consuela
a las Hijas de Jerusalem durante su camino doloroso al Monte
Calvario. El actual sustituye a otro de igual advocación
desaparecido durante la Guerra Civil y que no representaba
exactamente la actual escena, sino el encuentro de Nuestro
Padre Jesús con la apócrifa Verónica.
Las cinco imágenes contemporáneas son todas
ellas de talla completa y realizadas por Juan González
Moreno en el año 1956. Destacan sobre todo las imágenes
del Cirineo y de un pequeño niño que acerca
tiernamente su mano a los dedos consoladores del Salvador,
en el momento en que este último se vuelve hacia
las hijas de Jerusalem. El trono efectuado por el mismo
escultor en la misma fecha de la ejecución de las
imágenes repite la tipología tradicional del
trono murciano con cuatro candelabros mayores en las esquinas
y otros menores en los diversos frontales del paso, todos
ellos con cera. Es portado por 36 nazarenos estantes al
mando de su cabo de andas.
El Cristo de las Penas: Paso realizado en 1986 por José
Hernández Navarro para sustituir otro realizado por
Antonio García Mengual en 1980 de idéntica
advocación que no había gustado. Se realizó
este paso para representar el título de la antigua
imagen que presidió durante parte del siglo XVII
la procesión penitencial de la cofradía, aunque
no representa al Ecce Homo, sino el momento en que Cristo
tras ser despojado de sus vestiduras es conducido hacia
la cruz. Lo componen tres imágenes Cristo, un soldado
romano y un sayón, todas ellas de talla policromada.
Destaca como es propio de este autor murciano la anatomía
de todos los personajes especialmente del desnudo de Cristo
y del sayón en plena tensión. Es procesionado
sobre moderno trono dorado de Juan Lorente e iluminado por
cuatro candelabros que portan cera. Durante el desfile procesional
es portado por 32 estantes sobre sus hombros, dirigidos
por su cabo de andas.
Santísimo Cristo de la Sangre: El titular de la Archicofradía
es obra del imaginero natural de Estrasburgo Nicolás
de Bussy en el año 1693. En realidad no es un crucificado,
sino una imagen alegórica del Varón de Dolores
siguiendo la descripción del capuchino San Buenaventura.
Representa en si el Lagar Místico, el momento supremo
de la entrega de Cristo a los demás mediante su inmolación.
Además supone la imagen del Cristo Triunfal que exigía
la Contrarreforma articulando las disposiciones conciliares
de Trento. La imagen, cuyos pies se han desprendido de la
cruz simulando la pisada de un vendimiador sobre las uvas,
dando lugar al Vino Litúrgico que es derramado para
la redención del mundo.
Contaba en su origen con cinco ángeles niños
que recogían en otros tantos cálices el Preciosos
Fruto que manaba de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo,
de los cuales solo uno supervivió a los destrozos
de la Guerra Civil. Además dota a la imagen de un
interés añadido el hecho de que fue la primera
representación escultórica del Lagar Místico,
del que ya existían por toda Europa y España
múltiples cuadros y grabados desde la Edad Media.
San Juan: Imagen realizada por el imaginero valenciano
Juan Dorado Brisa en el año 1905 para sustituir a
otra imagen anterior enlienzada de igual advocación
que había sido realizada durante el siglo XIX por
Santiago Baglieto. Es una escultura de talla completa en
que se apuesta por una visión distinta del apóstol
realizado en el XVIII por Salzillo para la Cofradía
de Nuestro Padre Jesús. De esta manera está
concebida a la imagen y semejanza de la concepción
tardío-romántica de la que era heredero en
sus primeros años Dorado. Conserva la policromía
del apostos con la túnica verde y el mantolín
rojo del que salen los estampados dorados por medio de la
técnica del estofado. Su antiguo trono dorado concebido
por Antonio López Chacón en 1886 con la tipología
del trono decimonónico, aun para la imagen primitiva,
fue destruido en 1936. El actual fue realizado tras la contienda
civil por el tallista Pujante, siendo portado por 18 nazarenos
estantes bajo la supervisión de su cabo de andas.
Nuestra Señora de los Dolores: Conocida popularmente
como la Dolorosa del Carmen, es obra del discípulo
de Salzillo Roque López en el año 1787. Muestra
la iconografía habitual murciana de Dolorosa creada
por Francisco Salzillo a raíz de la creación
de su conocidísima obra de idéntica advocación
para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
en 1755, sustituyendo como imagen mariana de la archicofradía
a la Soledad creada por Bussy en 1699.
Procesiona sobre el único trono decimonónico
que conserva la cofradía, constituyendo además
el mejor exponente de todos los que componían la
procesión de la Sangre de finales del XIX. Lo diseño
Jiménez Arróniz, tallándolo el mismo,
corriendo el dorado a cargo de Riera.
Está constituido por una esbelta peana tallada con
formas animales rodeada por ocho fabulosos candelabros de
madera que constituyen su principal atractivo por el gran
número de velas que porta (88). Tras ser retirados
los candelabros en los años 60 han sido recientemente
restaurados y repuestos en su posición original.
Rematando los cuatro frentes del trono cuatro penachos
tallados con motivos principalmente vegetales y que en su
día fueron calados, constituyendo una maya de talla
dorada, aunque en la actualidad aparezcan cegados por una
superficie lisa de madera dorada. Lo portan durante las
horas que invierte en procesionar 24 nazarenos estantes
al mando de su cabo de andas.
Nuestra Señora de la Soledad: Perdida la auténtica
imagen de la Soledad de Bussy durante la Guerra Civil y
recuperada la procesión de la misma en la noche de
Viernes Santo de 1980, se optó tras figurar en el
desfile diversas imágenes prestadas, por contar con
una propia.
Es por ello que en 1985 el escultor Antonio Campillo realizó
la actual, que desfila sobre el paso del Cristo de la Sangre
y antecedido, al igual que en el caso del Cristo de la Sangre,
por concurrido cortejo, amenizado por los sonidos de música
de capilla, que es el único acompañamiento
musical de la procesión. En la actualidad se está
estudiando trasladar la procesión en solitario de
la Soledad a la noche de Jueves Santo.
uente Tocinos es sin duda una alternativa única a
la Semana Santa multitudinaria. El recogimiento, el arte,
la sobriedad son algunas de las características básicas
de una procesión, la del Jueves Santo, en la que
participan más de 250 personas intentando crear una
tradición propia.
Su cercanía a la ciudad de Murcia ha hecho que sus
habitantes buscaran crear un ambiente único, que
fuera el contrapunto a lantes de Puente Tocinos.
Si hay una procesión típica en Murcia, esa
es la del Miércoles Santo. Esa noche los coloraos
salen a la calle a mostrar sus tallas y a obsequiar a la
gente que se acerque a verlos. Según Alberto Castillo
Baños «Coincidiendo cno en instante en el que
los soles del ocaso se pierden en el horizonte por el viejo
Malecón y se tiñe de rojo el paisaje huertano,
desde el otro lado del cansino Segura fluye en imparable
avenida un torrente de Sangre que desborda los corazones».
La Archicofradía de la Preciosísima Sangre
de Cristo parte de la iglesia de Nuestra Señora del
Carmén a las siete de la tarde y recorre practicamente
toda la ciudad.
En la procesión aparecen tallas de Roque López,
como pueden ser las de la Samaritana o la Dolorosa. De Nicolas
de Bussi son el Pretorio y el citado Cristo de la Sangre.
También salen los pasos de Jesús en casa de
Lázaro, las hijas de Jerusalén, el Lavatorio,
la Negación, el Cristo de las Penaso la talla de
Sán Juan. Todos estos de autores como José
Hernández Navarro, Juan González Moreno, Gregorio
Molera o Juan Dorado Brisa.En total son diez pasos que recorren
Murcia.
Nuestra Señora de los Dolores: Conocida popularmente
como la Dolorosa del Carmen, es obra del discípulo
de Salzillo Roque López en el año 1787. Muestra
la iconografía habitual murciana de Dolorosa creada
por Francisco Salzillo a raíz de la creación
de su conocidísima obra de idéntica advocación
para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
en 1755, sustituyendo como imagen mariana de la archicofradía
a la Soledad creada por Bussy en 1699.
Procesiona sobre el único trono decimonónico
que conserva la cofradía, constituyendo además
el mejor exponente de todos los que componían la
procesión de la Sangre de finales del XIX. Lo diseño
Jiménez Arróniz, tallándolo el mismo,
corriendo el dorado a cargo de Riera.
Está constituido por una esbelta peana tallada con
formas animales rodeada por ocho fabulosos candelabros de
madera que constituyen su principal atractivo por el gran
número de velas que porta (88). Tras ser retirados
los candelabros en los años 60 han sido recientemente
restaurados y repuestos en su posición original.
Rematando los cuatro frentes del trono cuatro penachos
tallados con motivos principalmente vegetales y que en su
día fueron calados, constituyendo una maya de talla
dorada, aunque en la actualidad aparezcan cegados por una
superficie lisa de madera dorada. Lo portan durante las
horas que invierte en procesionar 24 nazarenos estantes
al mando de su cabo de andas.
Nuestra Señora de la Soledad: Perdida la auténtica
imagen de la Soledad de Bussy durante la Guerra Civil y
recuperada la procesión de la misma en la noche de
Viernes Santo de 1980, se optó tras figurar en el
desfile diversas imágenes prestadas, por contar con
una propia.
Es por ello que en 1985 el escultor Antonio Campillo realizó
la actual, que desfila sobre el paso del Cristo de la Sangre
y antecedido, al igual que en el caso del Cristo de la Sangre,
por concurrido cortejo, amenizado por los sonidos de música
de capilla, que es el único acompañamiento
musical de la procesión. En la actualidad se está
estudiando trasladar la procesión en solitario de
la Soledad a la noche de Jueves Santo.
uente Tocinos es sin duda una alternativa única a
la Semana Santa multitudinaria. El recogimiento, el arte,
la sobriedad son algunas de las características básicas
de una procesión, la del Jueves Santo, en la que
participan más de 250 personas intentando crear una
tradición propia.
Su cercanía a la ciudad de Murcia ha hecho que sus
habitantes buscaran crear un ambiente único, que
fuera el contrapunto a lantes de Puente Tocinos.
Si hay una procesión típica en Murcia, esa
es la del Miércoles Santo. Esa noche los coloraos
salen a la calle a mostrar sus tallas y a obsequiar a la
gente que se acerque a verlos. Según Alberto Castillo
Baños «Coincidiendo cno en instante en el que
los soles del ocaso se pierden en el horizonte por el viejo
Malecón y se tiñe de rojo el paisaje huertano,
desde el otro lado del cansino Segura fluye en imparable
avenida un torrente de Sangre que desborda los corazones».
La Archicofradía de la Preciosísima Sangre
de Cristo parte de la iglesia de Nuestra Señora del
Carmén a las siete de la tarde y recorre practicamente
toda la ciudad.
En la procesión aparecen tallas de Roque López,
como pueden ser las de la Samaritana o la Dolorosa. De Nicolas
de Bussi son el Pretorio y el citado Cristo de la Sangre.
También salen los pasos de Jesús en casa de
Lázaro, las hijas de Jerusalén, el Lavatorio,
la Negación, el Cristo de las Penaso la talla de
Sán Juan. Todos estos de autores como José
Hernández Navarro, Juan González Moreno, Gregorio
Molera o Juan Dorado Brisa.En total son diez pasos que recorren
Murcia.