La Agrupación de María Santísima
del Rosario en sus misterios Dolorosos cumple 25 años.
Este tercio, elegante y joven, se ha convertido en uno de
los más admirados del Viernes de Dolores, donde la
gracia de la Imagen roba aplausos a los devotos del trono
«andaluz». Así, forma parte de una de las
procesiones más queridas por los cartageneros, a los
que agradece los «viva» desde la Cruz de madera
y plata que le hacen reconocible a la distancia y que abre
el desfile a modo de estandarte.
Los actos de aniversario no han parado de producirse desde
octubre del pasado año: conferencias, conciertos,
presentaciones; exaltaciones poéticas a la Virgen,
etc. se han convertido en cita ineludible para los amantes
de la Semana Santa y para los devotos de María Santísima
del Rosario, que cada vez participan más de las actividades
de la Agrupación, que ha sabido evolucionar con los
reclamos de los jóvenes y la sociedad cartagenera.
Así, Pedro Juan Moliner Ros, presidente de la Agrupación
california, destaca que «de entre las 300 personas
que componen la Agrupación, una gran cantidad son
jóvenes, que además, en muchos casos, pertenecen
a la junta directiva. Así, podemos llevar a cabo
este gran número de actividades a lo largo de todo
el año, donde las cotas de participación son
altísimas».
Santa Lucía es, sin duda, parte esencial del carácter
de la Agrupación y de la Imagen, que fue tallada
por el escultor José Hernández Navarro, en
1983, teniendo en cuenta las características que
la Virgen del Rosario de la Parroquia de Santiago Apóstol
del barrio de pescadores. Esta talla no tuvo un comienzo
fácil: en la primera procesión que se realizó
con ella, en 1980, al regresar de Cartagena hasta la Parroquia
de Santa Lucía, en una estrecha calle se rozaron
las paredes, accidente que causó desperfectos en
el trono. Pero fue un principio cargado, al mismo tiempo,
de muestras de cariño a la Virgen. En 1979, cuando
se procesionó la Imagen que la Parroquia tenía
en su interior, el número insuficiente de portapasos
fue suplido por espectadores que arrimaron su hombro para
que Nuestra Señora del Rosario no tocara suelo. Así,
la relación entre la ciudad y este tercio ha sido,
desde sus comienzos, «muy especial», según
destaca el presidente de la Agrupación.
Los regalos de cumpleaños han sido varios: rosarios,
túnicas. Pañuelos, etc. pero por su originalidad,
cabría destacar la marcha compuesta con motivo del
XXV Aniversario de la Agrupación por Ángel
Ramos, en lo que a música se refiere, y con letra
de Antonio Navarro y Francisco Saura. Es por todo esto,
por lo que los miembros del tercio reciben la Semana Santa
de 2005 con una especial ilusión. El original trono,
compuesto por un palio, al más puro estilo andaluz,
y engalanado con 70 candelabros y flores blancas, volverá
a hacer las delicias, un año más, de los devotos
de una Virgen a la que los espectadores de la procesión,
los portapasos y demás miembros del tercio piropean.
La talla destaca por contener uno de los rostros más
dulces y bellos de cuantos se muestran en la Semana Santa
cartagenera. Es precisamente en el trono donde se centran
algunos de los proyectos más ambiciosos de esta Agrupación.
Así, se prevé la terminación del palio,
la restauración de partes del entramado, etc.
Una nueva túnica
Con motivo de las bodas de plata de la Agrupación
de María Santísima del Rosario en sus Misterios
Dolorosos, la talla lucirá una nueva túnica
durante la procesión del Viernes de Dolores. Esta
prenda ha sido realizada en el taller de bordados Santa
Lucía, en Cádiz, bajo la dirección
de Juan Carlos Romero. Así, las características
andaluzas del trono californio se concentran aún
más en la talla.
La tela, se ha bordado en seda y oro sobre tisú
de plata, un trabajo que ha requerido del trabajo de cinco
las personas, que se han dedicado a esta labor durante tres
meses. Así, han utilizando diversas técnicas
que han dado como resultado un inimitable trabajo artístico
que permite contemplar hasta seis tipos diferentes de puntos:
ladrillo, cetillo, puntita; media honda, lentejuelas en
escama y hojillas.
Además, el bordado lleva incluido cuatro tipos diferentes
de mallas y el fajín esta calado al aire sobre raso
de punto derretido y encolado. El tipo de bordado esta inspirado
en los corbatines decimonónicos que se utilizaban
en los grandes doseles y palios de aquella época.
El bordador, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, a principios
del siglo XX los adaptó a las sayas de vírgenes
dolorosas, convirtiéndolos en volantes. La razón
para poner esos corbatines y volantes ha tenido como fin
crear un efecto óptico que haré reconocible
a la Virgen de entre todas las demás tallas de la
Semana Santa cartagenera. Al llevar la Imagen el talle muy
alto si el bordado cubre toda la tela, como en este caso,
da la sensación de desproporción en altura.
Y eso se corrige visualmente con el volante ya que éste
al cortar la saya parece que le resta altura.
Este bordado es el primero que hace Juan Carlos Romero
para la Semana Santa de Cartagena, pero no para la Agrupación,
ya que el año pasado confeccionó el vestuario
del grupo «El Sermón de la Montaña».
De esta forma, la imagen de la Agrupación se unifica,
logrando crear una identidad reconocible para la sociedad
de Cartagena y aplaudida por el rigor de sus componentes
artísticos.