«El Encuentro hay que verlo, olerlo, vivirlo, porque no se puede describir»
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José Miguel Méndez / Hermano Mayor de la Cofradía Marraja
«El Encuentro hay que verlo, olerlo, vivirlo, porque no se puede describir»
Este es su décimo año al frente de la cofradía marraja, pero mantiene la ilusión y el grado de implicación del primer día con el sano interés de contribuir a seguir haciendo grande la Semana Santa cartagenera. Como el resto de hermanos mayores implora para que la lluvia, la misma que ha puesto en jaque a la hermandad morada en los últimos años, no aparezca este año durante las procesiones.
José Miguel Méndez destaca entre las grandes novedades de su Cofradía la restauración de la imagen del titular en Las Verónicas. «El Nazareno volverá a lucir en todo su esplendor durante El Encuentro, algo que llenará de emoción a los seguidores de esta tradición tan nuestra», dice el hermano mayor marrajo, que espera y desea que Cartagena sea capaz de representar como se merece la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
- ¿Cómo afronta la Cofradía Marraja las procesiones de este año?
- Con mucha ilusión, fuerzas renovadas y el deseo sobretodo de que no tengamos mal tiempo y podamos ofrecer las procesiones con el esplendor y la belleza por las que siempre han destacado.
La lluvia volvió a meternos un buen susto a todos el año pasado. Lo más incómodo de llevar es la incertidumbre cuando ves que el cielo está nublado y amenaza lluvia, como ocurrió el año pasado. Esto nos hizo acortar el recorrido en la procesión del Encuentro y estuvimos durante todo el Viernes Santo con el alma en vilo. La lluvia sí que nos castigó el Sábado Santo afectando de lleno al desarrollo de la procesión. La verdad es que llevamos unos años peleados con el mal tiempo.
- ¿Qué novedades destacan este año en la Cofradía?
-Casi todas las agrupaciones se esfuerzan anualmente para renovar sus vestuarios y otros complementos, pero son ellos los que van adelantándolas durante el año. A nivel general destacaría la restauración de la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno en el taller de Verónicas. Es un hecho importante ya que la figura ha recobrado todo su esplendor. Es la primera vez en sesenta años que la escultura de Capuz pasa por un proceso de limpieza y la verdad es que todos estamos muy satisfechos con el resultado final. Ha merecido la pena.
- ¿Qué momentos destacaría al visitante que viene por primera vez a ver las procesiones en Cartagena?
- El Encuentro sin ninguna duda. Además es algo que no se puede contar porque no hay palabras. Hay que verlo, olerlo, vivirlo en directo para comprobar que estamos ante un momento único en la Semana Santa de Cartagena y me atrevería a decir que de los más bonitos y emocionantes que se pueden ver en toda España durante estas fechas. Otro de los momentos que a mí especialmente me emocionan es la recogida de La Dolorosa en Santa María de Gracia esa misma noche.
- Parece que suena con más fuerza que nunca la posibilidad de conseguir la internacionalidad para los desfiles ¿Cómo ve este tema?
- Lo estoy viviendo con la misma expectación que cualquier otro procesionista que se desvive por esta tradición tan nuestra, con el deseo de que se puede conseguir por lo que se lleva trabajando desde hace varios años. Desde luego todos esperamos que éste sea el último año en el que nuestras procesiones sigan con la declaración turística nacional y subamos ese escalón a la internacionalidad. Sé que se están dando las últimos toques y confíemos que para el 2006 lo tengamos.
- ¿En cualquier caso es usted de los que piensan que esta declaración tendría que haber llegado ya hace tiempo?
- Se lo ha ganado a pulso desde hace ya muchos años y no tiene porqué justificarlo, aunque entendemos que lleve un proceso administrativo. Bastaría que los responsables de la distinción se dieran una vuelta por nuestras procesiones para que se dieran cuenta de la calidad y el tirón que arrastran, así como el grado de implicación que existe de toda la sociedad cartagenera. Hay procesiones que tiene menos impacto que la nuestra y se lo han concedido, es el caso por ejemplo de Cuenca, aunque en su caso imagino que será porque es más turística. La verdad es que es una paradoja que todavía no tengamos la declaración lo mires por donde lo mires.


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