Piedad y promesas
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PROCESIÓN DE LAS PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA PIEDAD / MARRAJA
Piedad y promesas
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LOS PORTAPASOS DE LA PIEDAD ESPERAN EL MOMENTO DE CANTAR LA SALVE CARTAGENERA A LAS PUERTAS DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA
El Lunes Santo, los Marrajos, sacan en procesión a la Virgen de La Piedad, denominada, Procesión de Promesas de la Santísima Virgen de La Piedad. Esta procesión ha sido llamada así a raíz del fervor que despierta esta Imagen, realizada por Capuz en el año 1925, entre los ciudadanos. Año tras año atrae a miles de personas que la acompañan durante todo el recorrido. Esta procesión sale del templo de Santa María de Gracia a las nueve de la noche, recorriendo las calles de: Aire, Cañón, Mayor, Puertas de Murcia, Santa Florentina, Parque, Plaza de López Pinto, Serreta, Caridad, Duque, Plaza de San Ginés, San Francisco, Campos, San Miguel, Aire e Iglesia de Santa María de Gracia.

La Virgen de la Piedad desfila a hombros de sus Caballeros portapasos y camina pausadamente por las calles de la ciudad, con serenidad y completa austeridad, comprobándose una sencillez que, sin abandonar las premisas que distinguen nuestras procesiones de las demás, podemos ver en el arreglo majestuoso de las flores en el trono, iluminado a Vela. Como a vela desfilan sus penitentes al son de la marcha Plegaria con la que se mece a la Virgen, que calle tras calle, va absorbiendo más y más promesas, que se unen y la acompañan por la ciudad hasta que culminan al final del trayecto con el canto de la Salve.

No es la única salve que se entona en esta procesión. Con anterioridad se canta en otro punto del recorrido en el que a la mayoría de los cartageneros le produce una enorme emoción ya que se encara con la Patrona de la Ciudad, La Virgen de la Caridad, en las puertas de la Iglesia que lleva su nombre.

Esta procesión abre el desfile el Grupo de Acompañamiento del Sudario, perteneciente a la agrupación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y compuesto éste por 24 señoras y señoritas que portan mazas y alegorías referentes a la agrupación, así como el sudario del titular de la cofradía. Este grupo se formó en 1997. Le sigue el Tercio de Granaderos Cadetes perteneciente a la Agrupación de Granaderos, fundada en 1929, que visten réplicas exactas de los antiguos uniformes de la Guarnición de Infantería de Marina de la Ciudad en el Siglo XVIII. Desde bien pequeños, los niños comienzan a entender la marcialidad y seriedad de las procesiones de Cartagena.

Continúa con la Agrupación del Santo Cáliz, fundada el 28 de abril de 1972, que participa en cada unos de los desfiles morados, desde los primeros años del siglo pasado. Abre el cortejo una singular Cruz reliquia realizada en madera en el siglo XVII, ornamentada con unas pinturas atribuidas a Francisco Aguilar, y que están enmarcadas en una orla de plata. Tras ella pausada y cadenciosamente desfilan perfectamente alineados sus penitentes vestidos con túnica de lanilla color marfil, capuz de raso morado, capa en terciopelo morado con el emblema de la agrupación y fajines del mismo material bordados en plata y oro por Anita Vivancos. El trono de la agrupación es obra de la casa Orrico, está realizado en plata y madera en relieve en 1960 y destaca en su centro un cáliz, hecho en los mismos talleres, y envuelto por los 4 evangelistas que están tallados en madera por el escultor Manuel Biot en 1969. Le sigue en orden el Tercio de Granaderos, de la Agrupación de Granaderos fundada en 1941, formado por una escuadra mandada por un cabo y doce gastadores diferenciados por llevar mandiles y manoplas de color blanco, así como portar picos y palas, a excepción del cabo que porta un hacha. Finaliza con la escuadra de fusileros mandada por un oficial acompañado por la bandera de la agrupación confeccionada en raso blanco y bordada en seda morada. Tras ellos, el grupo del Trono Insignia de la Virgen de La Piedad, consistente en un carro alegoría, réplica de la Cúpula de la Iglesia de la Caridad, bajo la que se alberga el alegórico corazón con los puñales, símbolo iconográfico de esa advocación religiosa, realizado en plata, acompañado de un tercio femenino. Finalizan con el Tercio y Trono de la Santísima Virgen de La Piedad, perteneciente a la agrupación de la Santísima Virgen de la Piedad, constituida el 26 de febrero de 1929, que desfilan con gran seriedad y devoción. Abren camino a la Santísima Virgen de la Piedad con un Sudario bordado al aire por Anita Vivancos en 1946, sobre dibujo de Balbino de la Cerra, acompañado de sus penitentes vistiendo túnica en raso azul eléctrico, con capa y capuz en raso gris y cordón en el mismo color, que a son de Plegaria dará paso al Trono realizado en caoba y plata donde predomina la cera. Este paso va portado por 165 Portapasos Promesas que alzan a la madre durante todo el recorrido.



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