Juan Guillén asegura que vuelve a
esperar la llegada de una Semana Santa como la primera vez,
con la emoción de un procesionista que sigue demandando
un análisis profundo de lo que realmente significa
esta tradición para vivirla y sentirla como tal y que
no le importa desvivirse durante todo el año para que
en los próximos días todo salga a pedir de boca.
Aboga por hacer una reflexión sobre el camino que deben
tomar las procesiones marcando su postura: «Soy partidario
de que lo que saquemos a la calle tenga siempre la calidad
que la Semana Santa de Cartagena merece».
- ¿Cómo afronta su Cofradía esta Semana
Santa?
- Con las ilusiones renovadas y el sentimiento del deber cumplido,
en cuanto al trabajo cofrade de todo este año procesionil.
Las metas que nos habíamos marcado para este año
han sido cubiertas y estamos muy satisfechos por ello. El
retablo recién inaugurado para nuestra Capilla California,
así como la Capilla de los Caídos, cuya restauración
ha finalizado recientemente, gracias a la Universidad Católica
San Antonio, han sido dos promesas que ya son una gozosa realidad.
- ¿Muchas novedades?
- Para la Cofradía ha sido un año de mucho trabajo,
especialmente enfocado a las dos capillas antes mencionadas.
En cuanto a las novedades de procesión, tras las grandes
aportaciones hechas el año pasado, este año
ha sido más tranquilo. Todas las agrupaciones introducen
algunas mejoras, por mencionar algunas, destacaría
el remate del varal de la Cofradía, realizado en plata
por Díaz Roncero, prestigioso orfebre cordobés,
la túnica de tisú de plata bordada en seda y
oro para la imagen de la Virgen del Rosario, por el bordador
gaditano Juan Carlos Romero Pérez. El nuevo sistema
de iluminación del tercio de la Virgen del Rosario,
que introduce la luz de cera en sus hachotes, en sustitución
de la luz eléctrica, reformas en los hachotes del Tercio
del Cristo de la Misericordia, ampliación del bordado
del sudario del Tercio Infantil de "El Sermón
de la Montaña", de la Agrupación de la
Coronación de Espinas, unas varas nuevas para el Tercio
Femenino del Prendimiento, unos varales reformados para el
trono de la Flagelación, etc. La Cofradía también
ha iniciado el proceso de restauración de tronos, con
el de la Sentencia de Jesús, que saldrá a la
calle totalmente restaurado este año.
- Imagino que también pendiente de la ansiada declaración
de Interés Turístico Internacional
- Por supuesto. Nuestra Cofradía ha estado siempre,
desde hace años, empeñada en conseguir para
Cartagena y su Semana Santa algo que creo es de justicia.
En todas nuestras publicaciones venimos demandando esa declaración
con el eslogan «Apoyando la Declaración de Interés
Turístico Internacional para la Semana Santa de Cartagena».
Una pancarta, ya descolorida por los años que lleva
en la fachada de Santa María, junto a nuestra Cofradía,
atestigua esta reivindicación que, los californios,
hemos venido realizando constantemente. Espero que pronto
podamos retirar la pancarta, señal de que se habrá
conseguido.
- ¿Con que momentos se quedaría de las procesiones
que saca su cofradía?
- Con todos y cada uno de ellos. Si complacido observo a las
agrupaciones del Viernes de Dolores, por su esfuerzo y afán
en ir logrando una procesión maravillosa, qué
decir de los niños en la tarde del Domingo de Ramos,
verdadera cantera y simiente donde se están forjando
los cofrades que en el futuro regirán los destinos
de la Cofradía California. El Martes, procesión
castrense por antonomasia, es fiel reflejo de la tradición
procesionil cartagenera y de su estilo propio de hacer procesiones.
El Miércoles es el día donde ponemos en la calle,
el barroquismo, la luz, la flor, el orden, al servicio de
una fe heredada de nuestros mayores, que ha de ser el motor
que nos mueva a los cristianos cofrades. El Silencio del Jueves
Santo Californio es una joya que estamos mimando para mantenerla
en sus más puras esencias y que los cartageneros, cada
vez más, salen a contemplar, como si de una visión
del pasado se tratase.
- ¿Y del resto?
- Todas las cofradías tienen momentos maravillosos
porque a todas nos mueve la fe para su materialización,
año tras año. Por motivos personales, me quedaría
con la imagen de la Virgen de la Piedad, caminando por las
calles de Cartagena en la noche del Lunes Santo.
- ¿De qué es más partidario, de la
calidad o la cantidad?. ¿Hasta que punto son compatibles?
- En el término medio siempre está la virtud.
Soy partidario de que lo que saquemos a la calle tenga siempre
la calidad que la Semana Santa de Cartagena merece. No creo
que sea reñido con la cantidad, aunque deberíamos
concienciarnos todos de que sería bueno hacer una reflexión
sobre el camino que lleva la Semana Santa en general. Quizás
debamos engrandecer y mejorar lo que ya tenemos y sea susceptible
de ello.
- ¿Qué echa en falta en las procesiones durante
la Semana Santa?
- Quizás la expresión "echar en falta",
no sea la idónea. Más bien creo que los cartageneros
en general y los cofrades en particular, deberíamos
profundizar en las raíces que sostienen esta tradición,
y que no son otras que la fe y la pertenencia a la Iglesia
de todas las cofradías. Quedarse sólo en lo
externo es no comprender la Semana Santa.