La novia llegó a las siete y cuarto de la tarde a la Basílica del Monasterio. El peinado, con dos recogidos bajos, se completaba con un tocado de flores, del que salía el velo de tul, con bodoques y rematado en festón en el mismo tono. El ramo de la novia era redondo de rosas blancas. Además, Ana Aznar llevaba como complementos unos pendientes largos isabelinos de brillantes engarzados en platino, regalo de sus amigas. También llevaba el anillo de pedida, de la firma Choppard, que el novio compró en París, y una pulsera de brillantes, regalo de la madre del novio.