El vino de Oporto
La región protegida se encuentra
al norte de Portugal, a setenta kilómetros de Oporto
en Mesâo Frio
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DEGÜELLE Arte y técnica
para los 'vintage'
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Hay muchas clasificaciones pero esta es la que
recomienda el Istituto do Vinho de Porto (IVP): Con indicación
de añada.
a) Vintage.
Uno de los estilos más caros, aunque se podrían
hacer dos divisiones: los clásicos, es decir, los más
acreditados de cada casa, elaborados con la mejor división
de las diferentes quintas, y los Single Quinta Vintage, con
uvas que proceden exclusivamente de la quinta expresada. Esta
mención no indica una calidad superior al vintage,
salvo raras excepciones, sino todo lo contrario.
En general, los vintage tienen breve estancia
en grandes depósitos de madera, con el fin de que no
se degrade el color, entre 1,5 y dos años. Después
pasa a una crianza reductiva en botella, donde podrán
aguantar 15, 20, 30 o más años. El objeto de
tanto tiempo en botella es para la adecuada integración
del alcohol con el resto de los componentes.
La declaración de una añada como excepcional
se hará transcurridos dos años desde la vendimia
por los catadores del IVP.
b) LBV (Late Bottled Vintage)
Son vinos de una sola cosecha embotellados entre cuatro y
seis años antes desde la cosecha.
Los LBV, inventados por la casa Taylor, salieron al mercado
para facilitar la tarea al restaurador. Concebidos en el año
1970, trataban de presentar un sucedáneo del vintage,
pero que en este caso no tuviera los inconvenientes del decantado,
ni el excesivo tiempo de guarda. Es decir, un vintage
para beber a corto plazo y servirlo de manera rápida.
Por otro lado, existe otro tipo de LBV, sin filtrar, que naturalmente
no tiene la misma finalidad que se deseaba con el concepto
anterior, pues sí necesitan ser decantados. Se elaboran
en buenas cosechas, aunque no declaradas, y están listos
para beber entre tres y cinco años desde su comercialización.
c) Colheita.
Son vinos tawny embotellados con mención
de la cosecha en la etiqueta. Por ley tienen que ser envejecidos
en madera (cascos de 550 a 600 litros) un mínimo de
siete años, límite que se suele superar. Han
de ser consumidos en no más de un año a partir
de su embotellado. Sin mención de añada.
d) Ruby.
Es uno de los estilos más simples y baratos. Su nombre
evoca a las piedras preciosas por sus colores rojos claro.
Grandes volúmenes de vino son envejecidos en fudres
de 30.000 a 230.000 litros, construidos con cemento, e incluso
acero inoxidable, durante un mínimo de tres años
según ley. Se trata de mezcla de vinos de varias cosechas
realmente jóvenes. A veces son incluso pasteurizados,
dando como resultado aromas de torrefacción. Son vinos
continuamente refrescados, dada su pérdida natural
por evaporación con oportos del año en curso.
e) Tawny.
En inglés significa leonado. En teoría son vinos
envejecidos en roble (550 a 600 litros para acelerar la caída
del color) durante 3 ó 5 años para así
obtener un color ligeramente amarronado. En la práctica
muchos de los tawny no son más viejos que
los ruby y por ello se pueden encontrar por el
mismo precio.
La diferencia entre los ruby y tawny
comerciales es que los primeros se obtienen por mezcla de
vinos más ricos de color y los segundos son mezclas
de vinos más ligeros (frecuentemente de la zona del
Baixo Corgo, donde las uvas raramente alcanzan la madurez
suficiente). En algunas ocasiones la menor intensidad de color
es atribuible al método de elaboración. También
puede tratarse de mezclas con oporto blanco.
En este caso los vinos tendrán colores rosáceos
más que los tawny. Muchos de los tawny
de este estilo son dejados envejecer en el Duero para acelerar
su oxidación e incluso son pasteurizados. Con ello
pierden los aromas afrutados que pueden tener los envejecidos
en Vila Nova de Gaia.
f) Vintage Character.
Aquí la legislación es algo imprecisa, aunque
podríamos clasificarlos como una calidad superior a
los dos anteriores. Se trata, pues, de una mejor selección
de uvas envejecidas en roble durante un periodo de tres o
cuatro años, antes de ser filtrados y embotellados.
No son vinos de una sola cosecha, sino de mezcla.
En cuanto al nombre, no tiene sentido utilizar la palabra
vintage porque puede confundir al consumidor y
además no es un vino de una cosecha única. Su
tendencia es a desaparecer en breve.
g) Tawny de 10, 20, 30 y más de 40 años.
Son vinos de una larga crianza en pipas (550 a 600 litros)
que se elaboran con vinos procedentes de varias cosechas.
La edad que marcan es un promedio que viene dado por la mezcla
de diferentes barricas en donde la edad que especifica la
etiqueta es la media del coupage. Normalmente
en su composición intervienen unas 15 ó 20 pipas.
Muchos de los elaboradores fijan como tope la edad de 20 años,
porque a partir de aquí el vino de Oporto comienza
a estar muy dulce, con más concentración de
azúcares.
En síntesis, los oportos que deban mantener el color
muy vivo tendrán su estancia en fudres
(30.000 litros) de roble viejo con mucho volumen. De este
modo, evitaremos que la acción de la microoxigenación,
que pasa a través de las duelas, pueda degradar el
color.
En cambio, los oportos en que deseemos acentuar su color amarronado
(tawny) envejecerán en pipas de 550 a 600
litros, así, ejerceremos un rápido aporte de
oxígeno para aclarar el color.
h) Oportos blancos.
En este tipo de oportos es donde tiene más sentido
hablar de vinos en función del contenido en azúcares.
Pueden variar mucho, desde muy secos hasta muy dulces, y elaborados
en su mayoría con la variedad malvasía rei.
Una manera de tomar el oporto blanco, por muy absurdo que
parezca, es con agua tónica, hielo y una rodaja de
limón a modo de trago largo.
Y hasta aquí he tratado de resumir la cata dirigida
el 15 de enero, en el restaurante La Solana, de Gijón,
por el técnico especialista en servicio, sumiller y
periodista Javier Pulido, representante del Istituto do Vinho
de Porto en España.
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