El campo
de El Saler, un modelo a seguir
El recorrido
valenciano sigue siendo el segundo mejor de la Europa Continental
A orillas del
mar Mediterráneo, enmarcado en un incomparable parque natural,
y con el mundo golfístico postrándose a sus pies.
El Saler, un campo que se está revalorizando con los años.
Entre sus condecoraciones ya suma la Orden del Mérito Europeo
y que la PGA lo tenga en consideración entre los 50 primeros
del mundo.
El último
premio que llegaba para hacer justicia a este campo era un nuevo
reconocimiento de la prestigiosa revista especializada Golf World,
que lo consideraba otra vez hace unos meses como el segundo mejor
campo de golf de la Europa continental, después de Valderrama.
Pero los halagos
no sólo llegan de organizaciones o publicaciones, ya que
El Saler cosecha sus aficionados particulares con la mejor política
que existe, el prestigio cosechado tras tantos años de servicios.Desde
que en 1968 se fundase bajo la prestigiosa firma del ya fallecido
diseñador Javier Arana, el mundo del golf ha variado mucho,
pero el campo de El Saler permanece casi intacto frente a su imagen
inicial.
Tan sólo
uno de los 111 búnkers que presentaba el campo fue enterrado
para mejorar el recorrido en el hoyo 6, considerado como el más
difícil de todo El Saler. Debido a este ligero cambio y para
cumplir con sus propias palabras, Arana no volvió a poner
los pies sobre el campo valenciano.
El diseñador,
orgulloso del trabajo realizado, se mostró completamente
reacio a la hora de que le retocasen cualquier parte de «la
mejor obra de mi vida», según confesó emocionado
el propio Arana en el día de la inauguración, mientras
contenía el llanto sentado en el tee del hoyo 1.
Por ello afirmó
en tono de amenaza que «si alguien cambia algún detalle
del campo, no volveré a pisarlo». Y así lo hizo.
Sin embargo, con o sin su presencia, El Saler se ha convertido en
una referencia indispensable de la cercana Albufera, desde donde
los incondicionales de este deporte llegan para visitar y admirarse
con las maravillas de sus instalaciones.
El campo nació
de una idea gestada por dos personajes muy importantes en su momento:
Ramón Orellano, que ostentaba el cargo de alcalde de Valencia
por aquellas fechas, y el incombustible Manuel Fraga, que entonces
era ministro de Información y Turismo. Ambos gestaron un
proyecto que acabaría en manos de Javier Arana. Éste
supo trabajar a la perfección con la orografía, moldeando
el terreno a la perfección para conseguir el resultado más
estético, pero a la vez sin olvidarse de respetar los encantos
naturales de la zona.
Así,
teniendo en cuenta la flora y la duna que separa la pinada de la
playa, Arana supo unir los encantos del bosque con los del mar,
para dar a luz un campo que resaltase el más puro espíritu
Mediterráneo a unos escasos 15 Km de la ciudad de Valencia.
Eso sí, Arana imitó a la perfección los campos
escoceses, para no perder la senda original del golf.
La continua
visita de famosos, como Sting o Cristopher Lee, se complementa a
la perfección, para la imagen del campo, con la creciente
afluencia de personas que se acercan por primera vez al golf. Todo
ello también se fundamenta en la privilegiada posición
del Parador Nacional "Luis Vives", en pleno centro neurálgico
de El Saler.
También
hay que tener en cuenta la amplia oferta de servicios disponibles:
pitch&putt, putting green y driving range; que juntamente con
el hotel la tienda y la posibilidad de tomar clases individuales
practicando en el magnífico campo.
DESPIECE:
El empujón de Langer
El empujón
definitivo para dar a conocer El Saler no llegó hasta 1984.
Se celebraba el Open de España en el campo valenciano y Bernhard
Langer entusiasmó al mundo entero del golf al adjudicarse
el premio. Pero no quedó todo ahí, pues su modo de
conseguirlo aún se recuerda en El Saler y se conmemora como
el récord absoluto en la historia del campo. Langer finalizó
el recorrido en 62 golpes, 10 bajo el par del campo. Gracias a este
espectacular evento, el nombre de esta 'perla valenciana dio la
vuelta al universo golfístico y gran cantidad de especialistas
en la materia agotaron los elogios al golfista y al campo.
«El mejor
récord del golf que jamás se haya conseguido en la
historia europea» fue uno de los tantos chorros de tinta que
se escucharon sobre «el campo más virtuoso del viejo
continente». De personalidades emblemáticas como Bernahrd
Langer se ha beneficiado El Saler, que puso a su vez el marco ideal
como trampolín del golfista a la esfera mundial.
Debido a esta
relación entre campo y golfista, Langer ha reconocido en
varias ocasiones su deseo de jubilarse en El Saler, practicando
su deporte y disfrutando de un clima perfecto.Antes de esta sonada
fama, el prestigio del segundo mejor campo de Europa llegaba hasta
la frontera española, pero Peter Dobereiner, conocido crítico
de golf británico, ya había tenido su primer contacto
con este campo de ensueño.
Según
el especialista, El Saler no debería ser 'devorado' por las
hordas de turistas que se volcasen sobre Valencia. Por ello no había
querido dar referencias en sus críticas sobre las cualidades
que tanto adoraba pero reservaba. Pese al silencio de Dobereiner
El Saler salió a flote y se ha convertido en objetivo fijo
de los aficionados del deporte del putt.
Pero no todo
han sido flores en la fulminante carrera del campo. Varios grupos
ecologistas se han enfrentado con las instalaciones deportivas respecto
a la conservación del parque natural, así como al
tema del consumo de agua. Frente a estas esporádicas críticas,
el director de El Saler, Antonio Gómez- Pastrana, ha salido
en defensa de los intereses del club declarando que «las fundamentaciones
ecologistas son pura demagogia. El
medio ambiente está cuidado por encima de todo».
El sistema de
riego automático les permite «no malgastar una gota
de agua», según Gómez-Pastrana, que ya suma
42 años al frente de las espectaculares instalaciones. Otro
factor a resaltar de El Saler erradica en su popularidad, ya que
«es un campo público, pese a que la mayoría
de la gente cree que es privado», defiende el director. Los
precios es otro incentivo para la rápida expansión:
Los cerca de 900 socios deben abonar una cantidad bastante asequible,
165.000 ptas. al año.
|