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'Stroke play' o 'stableford'...y la importancia de la tarjeta

El jugador es el único responsable de los resultados que aparecen en su tarjeta. El marcador no negarse a firmar la tarjeta y que sea el Comité quien decida. Eso sí, de darse dicha situación es un árbitro y aunque su obligación última es anotar el resultado que le ha dado el jugador, puede el marcador, por cortesía, debe avisar al jugador de que no tiene intención de estampar su rúbrica

04/01/08

M. J. PEÑAS / MURCIA

Guantes, palos, tees, arreglapiques y la tarjeta. Ese trozo de papel que se convertirá en el testigo de la mayor de nuestra proezas o el peor de nuestros días. Aunque todos firmaríamos por la regularidad.

Rellenarla es sencillo. Se anota el resultado en la casilla correspondiente al hoyo jugado con el número de golpes que hemos ejecutado. Y aunque podrá variar la modalidad de juego con la que salgamos al campo: partido individual, threesome, foursome, best ball, fourball sólo tendremos dos maneras de contabilizar el resultado: Stroke play o stableford. Lo que viene a ser lo mismo que hablar de de golpes o de puntos.

La modalidad stroke (golpe) play, se define como la fórmula de juego en la que se tiene en cuenta todos los golpes de la vuelta, desde la salida del uno hasta terminar el hoyo 18 mientras que en stableford, los golpes que el jugador se ha ido anotando desde el 1 al 18 pasarán al final de la competición a ser puntos. Un punto por el bogey, dos por el par, tres por el birdie y cuatro por el eagle. Si en stroke play la cuestión reside en acumular el menor número de golpes, en stableford el resultado óptimo es aquel en el que se consigue el mayor número de puntos. A saber. Si el valor de un hoyo resuelto en par son dos puntos, sumar 36 puntos sería un buen resultado (18 por 2 puntos igual a 36). A partir de 42 -hemos hecho birdies- es inmejorable y por debajo de 30 no es bueno.

El handicap del golfista (la ventaja de golpes que recibe el jugador en función de su nivel de competencia durante al competición) se tiene en cuenta en ambas modalidades. En el caso del stroke play para conocer el resultado neto hay que restar al resultado bruto el handicap del jugador. Ejemplo caso A: El jugador tiene 81 golpes y su handicap de juego es 9; El resultado neto es de 72 golpes.

En stableford, los puntos extra con el que se le beneficia al jugador a tenor de su handicap de juego se otorgan a lo largo de los 18 hoyos. El criterio de distribución tiene en cuenta el nivel de dificultad de cada hoyo -la dificultad de los hoyos se estipula mediante un baremo que va de 1 a 18, siendo el valor de uno el más complicado y 18 el más sencillo-.

Ver caso C: Un handicap 9 dispondrá de 9 golpes extra distribuidos en nueve de los 18 hoyos -de mayor a menor dificultad-. En el caso C, los hoyos: 1. 4, 6, 9, 11, 13, 15, 16 y 18 (handicap del campo, respectivamente, 2, 6, 4, 8, 3, 4, 1, 9 y 7). Un handicap 25 (ver caso D) tendrá golpes extra en todos los 18 hoyos y se le distribuirá los siete restantes que le otorga su handicap (18 mas 7 igual a 25) para una segunda vuelta de hoyos -siempre de mayor a menor dificultad-. Un handicap 36 tendrá dos golpes extra en cada uno de los 18 hoyos y un handicap 18, un golpe en cada uno de los 18 hoyos.

Debe quedar claro que durante la competición ni el jugador ni el marcador tienen la obligación de anotar puntos (en el caso del stableford), sólo los golpes, porque es el Comité de Competición quien al final realiza dicho conteo. Pero probemos a contar (ver caso C). El jugador de handicap 9 ha hecho el hoyo 1 (un par 4) en cinco golpes -brutos- y cuenta con un golpe extra (*) de los nueve que tiene distribuidos a los largo del recorrido ya que el hoyo es de dificultad alta (2). Esto supone que termina resolviendo el hoyo en cuatro golpes (netos). Lo que significa par y por lo tanto dos puntos.

El hoyo 2 (un par 3) lo ha hecho en cuatro golpes -brutos-, uno por encima. No cuenta con ningún golpe extra. Por lo tanto termina con bogey lo que supone sólo un punto. Un último ejemplo; El hoyo 4 (un par 5) en el que el jugador cuenta con un golpe extra y que lo termina en cinco golpes. Golpes netos, cuatro. Uno por debajo del par, ¿birdie! -anota tres puntos- . Esta puntuación, inventada por el doctor Frank Stableford en 1931 equipara en el campo el nivel de los jugadores. Resuelto qué se anota. ¿Quién anota en la tarjeta?

La responsabilidad

A la hora de anotar es el contrincante quien hará la función de marcador. Es decir, será el responsable de anotar ¯atención a lo que viene ahora- sólamente el resultado bruto de los golpes en cada hoyo. No es su papel el de árbitro ni tampoco el de custodio del resultado de tal manera que tenga que acompañarnos a cada mata, salida de límites o dropaje que realicemos. Eso sí, que puede negarse a firmar la tarjeta si opina que su competidor (osea, nosotros) hemos cometidos errores en el cuento de los golpes.

¿Pero qué sucede si es el marcador quién se confunde a la hora de anotar? Atención también a esto. La responsabilidad última de la tarjeta corresponde exclusivamente al jugador. Por lo que hay que tomarse el tiempo adecuado para verificar y revisar la tarjeta al final del recorrido y, muy recomendable, en cada final de hoyo. Lógicamente, para no entorpecer el juego de la partida que nos sigue lo haremos en el siguiente tee.

En 1968, el argentino Roberto de Vincenzo hacía tres en el hoyo 17 del Masters de Augusta ante unos veinte millones de personas. Resolvió el 18 y, tras recibir la ovación del público -que le premiaba por conseguir empatar en el liderato con el americano Bob Gadby- era un hombre feliz. Firmó y entregó su tarjeta. De lo que no se percató Roberto es que su marcador, Tommy Aarón, puso por error un 4 en la casilla del 17. Y la regla 6-6b no admite ningún género de duda y es inflexible: "El competidor es responsable de la correcta anotación en su tarjeta del resultado de cada hoyo. Si devuelve un resultado en cualquier hoyo más bajo que el realmente obtenido está descalificado. Si devuelve un resultado en cualquier hoyo más alto del que realmente ha obtenido, cuenta ese resultado" . Vincenzo contaba con millones de personas como testigos de su birdie. Pero no sirvió de nada. La regla es clara. Y aunque parezca anecdótico, son muchos loas casos que se dan. Recientemente Juan Carlos Palazón, árbitro de golf, recordaba el caso de una joven jugadora a la que por error su marcador le anotó en la casilla del hoyo 9 la suma total de los golpes que llevaba hasta ese momento: 36; La golfista se encontró con la desagradable sorpresa de que su resultado final no era el de 72 golpes -como esperaba-, sino de 104. Un error fácil de evitar si recordamos que no hay ninguna obligación, por parte de marcador ni del jugador, de sumar los golpes parciales o totales. Esta función compete al Comité de competición. Y de nada sirve quejarse.Una vez más: la responsabilidad de entregar correctamente la tarjeta es enteramente del jugador. De ahí que fueran descalificados Mark Roe y Jesper Parnevik durante el Open Británico del 2003 al no intercambiar sus tarjetas y entregar y firmar los resultados del contrincante en la propia.

El caso de Roberto de Vincenzo llevó al Comité del Master a decidir ubicar una carpa en las inmediaciones del green del 18 para que, fríamente, los jugadores pudieran repasar con calma los resultados de las tarjetas antes de firmarlas y entregarlas. Después de este último paso, no se puede realizar ninguna modificación en la tarjeta.

La regla 6

No son demasiadas las cuestiones a las que prestar atención. Recuerde. El jugador debe intercambiar su tarjeta, verificar que la anotación de cada uno de los hoyos ha sido correcta al final de la competición-se sugiere hacerlo en cada uno de los hoyos- y no realizar correcciones a posteriori después de haberla firmado. También debe comprobar, antes de iniciar el juego, que el handicap que aparece en su tarjeta es el que le corresponde. Si el handicap anotado es superior al correcto será descalificado. Si es inferior al suyo, será el que se aplique al resultado bruto.Y por supuesto, el jugador debe entregar su tarjeta y no dejar este último paso en manos del marcador (no sería el primero que se olvida de entregarla). Atentos pues a la letra y aplicación de la regla 6 (responsabilidades del jugador) y concretamente a los apartados 6.2 y 6.6b. A veces, en cambio, la incorrecta u escrupulosa interpretación de ciertas normas dan pie a situaciones que no están sujetas a las reglas del golf. Como es el hecho de firmar sobre cada uno de los resultados que han sido tachados, borrados, sobreescritos, etc. Cuando se quiere resolver algún malentendido es suficiente con que el dígito que aparezca sea legible para el Comité. La firma final del jugador da por bueno todo lo que aparece en la tarjeta. De igual manera, no existe una regla que estipule que las tarjetas se roten de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Tan sólo es necesario que no se intercambien de dos a dos. Y es que nada como una lectura sosegada de las «reglas del Golf» para ser consciente de nuestra responsabilidad y aclarar conceptos.

 
 
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