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Consejos
Estudios
alemanes y estadounidenses avalan al golf como deporte cardiosaludable
Pero
para que la actividad resulte plenamente satisfactoria es necesaria
la realización de ciertos ejercicios para proteger la espalda
04/02/05
P.F / MURCIA
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OJO
AL SWING. Los ejercicios de calentamiento destinados a
fortalecer el tronco ayudan a prevenir la aparición
de patologías lumbares por las altas velocidades de
rotación del swing. / L.V.
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Numerosos estudios
aseguran que la práctica del golf resulta beneficiosa para
prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares entre
la población mayor de cuarenta años. Así lo
ratifica un estudio de la Unidad de Medicina Deportiva de la Universidad
de Ulm (Alemania) dirigido por el doctor Stauch. La investigación
se llevó a cabo con un grupo de treinta jugadores de más
de cuarenta años de edad que práctican golf como una
actividad lúdica y no desde el punto de vista competitivo.
El estudio alemán se sale de lo habitual; de hecho no es
frecuente realizar investigaciones con mediciones de esfuerzo y
evaluación del rendimiento cardiovascular en un deporte aparentemente
tranquilo como es el golf. Normalmente el uso de pulsómetros,
registros electrocardiográficos y extracciones periódicas
de sangre son más típicas de investigaciones en corredores
de maratón o ciclistas de alto nivel.
Stauch evaluó las respuestas cardiovasculares de los 30 jugadores
(21 varones y 9 mujeres), con edades comprendidas entre los 43 y
los 67 años, durante la realización de un recorrido
completo de golf. El estudio se llevó a cabo en un campo
con subidas y bajadas en el que los jugadores efectuaban todos los
desplazamientos caminando.
Los resultados del estudio sitúan el promedio de frecuencia
cardiaca durante el juego en 113 pulsaciones por minuto, con un
incremento de un 31% respecto a la media registrada al comenzar
el recorrido. La media de la frecuencia cardiaca máxima registrada
por cada jugador se situó en 135, mientras que en los periodos
de descanso dentro del recorrido se presentaron cifras cercanas
a las 100 pulsaciones. La presión sistólica de la
sangre fue disminuyendo a medida que transcurría el juego.
Los promedios fueron de 145 mm Hg al comenzar; 137, durante el juego
y 119, al terminar. Además los investigadores descubrieron
que todos los jugadores se mantuvieron durante más de dos
horas (sumando diferentes periodos repartidos a lo largo del recorrido)
en frecuencias cardiacas superiores al 50% e inferiores al 85% de
la frecuencia máxima.
Estos resultados avalan los sorprendentes beneficios del golf como
actividad aeróbica. Además y frente a la prevención
de enfermedades coronarias se ha comprobado que los triglicéridos
disminuyeron un 18% durante el recorrido y el colesterol HDL (el
bueno) aumentó en un 6%. Por tanto, los datos aportados por
los investigadores sitúan al golf como una actividad ideal
para mejorar la forma física de las personas de más
de 40 años.
Otro estudio estadounidense ha confirmado que jugar al golf tiene
tantos efectos beneficiosos como cualquier otro deporte. Sobre las
muestras de los jugadores objeto del estudio, compuesto por individuos
de mediana edad y sedentarios, se ha revelado una mejora de las
condiciones físicas. En particular se ha observado un aumento
de la tonicidad muscular asociado al adelgazamiento, y una mejora
de las condiciones del sistema cardiovascular, con una disminución
de los niveles de colesterol.
Por este motivo la práctica de golf se encuentra indicada
a personas de cualquier edad, incluso los mayores pueden practicarlo
sin riesgos.
Como ejemplo, jugar al golf durante cuatro horas, recorriendo 18
hoyos, durante un total de 16 kilómetros, comporta un gasto
calórico entre las 1.200 y las 2.300 calorías;
igual a lo que se consume montando en bicicleta.
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| RITMO
Y CONCENTRACIÓN. Los jugadores que siguen una dieta
equilibrada mantienen mejor el ritmo y mejoran su capacidad
de concentración. / L.V. |
Alimentación
Por último, para jugar al golf es importante encontrarse
en una óptima condición psicofísica y seguir
una dieta equilibrada. La pasta o el arroz deben ser dos alimentos
habituales entre los golfistas; también es importante consumir
líquidos: desde agua a los compuestos de sales para contrarrestar
la deshidratación (sobre todo en verano), a los zumos de
frutas (o fruta fresca) como ayuda energética.
La alimentación correcta ayudar a mantener el ritmo y la
concentración. Antes de jugar se puede comer pasta o fruta;
durante el juego, plátanos, uvas e incluso chocolate para
reponer la energía. Y una vez concluido el juego, se puede
recuperar el gasto de carbohidratos comiendo galletas o pan.
Gimnasia para prevenir las patologías lumbares
Aunque se ha demostrado científicamente que el golf es un
deporte indicado para los mayores de 40 años, para que esta
actividad resulte plenamente satisfactoria, se ha de tener muy presente
la protección de la espalda.
Los especialistas en Medicina Deportiva recomiendan la práctica
de ejercicios gimnásticos moderados para fortalecer el tronco,
al objeto de evitar las frecuentes patologías lumbares que
sufren los jugadores de golf, como consecuencia de las altas velocidades
de rotación que debe soportar la columna vertebral con ocasión
del swing. Es conveniente asimismo realizar ejercicios de calentamiento
antes de entrar en el campo.
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