Consejos
OCIO Y SALUD
Golf para siempre
30/01/04
ANTONIO LÓPEZ
ALANIS/MÉDICO. EX JEFE DE SERVICIO DEL HOSPITAL U. V. ARRIXACA
Es un deporte
para cualquier edad y para siempre, mientras la salud física
o mental lo permitan, a lo que por cierto colabora este juego. En
todo campo es posible ver niños de 12 años y mayores
de 80.
Como en tantos
deportes (fútbol, baloncesto, etc.) el juego consiste en
introducir una bola en un determinado lugar. En nuestro caso, se
trata de golpearla el menor número posible de veces desde
el punto de salida al hoyo final. Y así en 18 recorridos,
diseñados para necesitar tres, cuatro o cinco golpes (par
del campo), según la longitud que oscila entre algo menos
de 100 metros a casi 500. El hándicap (golpes de ventaja)
compensa al jugador de menos nivel con el de más y permite
a todos jugar juntos y con igualdad de oportunidades. En otros deportes
esto no es posible. Los primeros golpes exigen potencia y distancia,
los últimos habilidad y destreza. Hay para todos, jóvenes
y mayores.
Para disfrutar
este juego son necesarias algunas condiciones: una determinada técnica
(que se puede aprender), una suficiente concentración en
cada uno de los golpes y un mínimo de competitividad. Este
es necesaria para, como sucede en todo deporte, mantener el interés
de cada partida, tratando de hacerlo mejor que los demás
y ganar: un campeonato, una bola de golf, una simple cerveza o la
«honrilla» personal. Si no se hace así el golf
se convierte en un largo paseo por un agradable entorno y rodeado
de buenos amigos. Esto puede ser suficiente y lo es siempre para
algunos, sólo en ocasiones para los más y casi nunca
para el joven golfista cuyo objetivo es acercarse, igualar o rebajar
el par del campo.
Es importante
esa sana actitud competitiva, tan útil para la mente como
lo es para el cuerpo el ejercicio físico, que supone andar
unos siete y ocho kilómetros, arrastrando una bolsa de palo
y por espacio de una cuatro horas. Y es que ello exige concentración,
hay que «estar en el juego» y no en otros asuntos, como
en cualquier deporte, pero en este caso durante muchas horas, unas
cuatro habitualmente. Esto proporciona una saludable recuperación
mental, a lo que por cierto estoy profundamente agradecido cuando
cada fin de semana o festivo he podido hacerlo, apartando preocupaciones
de toda índole, desde hace más de 30 años.
No se olvide que si la salud corporal es importante, tanto o más
lo es la psíquica.
Los mayores
pierden cualidades físicas, capacidad de concentración
y competitividad. Mantener en lo posible estas tres cualidades,
luchar sin obsesión pero con empeño y constancia por
este triple objetivo es inherente a cualquier actividad deportiva,
pero sólo en el golf es factible hasta edades avanzadas,
manteniendo así y en lo posible una actitud permanentemente
rejuvenecedora.
Poder jugar
unos hoyos con un hijo de 12 años en su día o con
un nieto ahora, parece un milagro. Además, nunca se sabe
en pleno campo de golf cuál de los dos es más niño.
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