Entrevista

JOSÉ CALVO CHALUD
«El complemento ideal del golf son los amigos y una buena mesa»


10/07/04

NURIA GARCÍA/ MURCIA

José Calvo Chalud / L.V.

Para un profano en la materia es difícil conocer si el golf vuelve serenos a quienes lo practican o si es que las personas que optan por este deporte tienen ya un talante sosegado, que invita al diálogo distendido y meditado. A quien no haya conocido a José Calvo Chalud antes de que apostara por practicar este deporte cerca de treinta años, como es el caso, le vale cualquiera de las dos opciones. Más allá de su historia empresarial, reconocida y dilatada, Pepe Calvo, como lo conocen sus compañeros de partida, cuenta con otra historia que contar en este deporte, que se resume en esta entrevista. Este joven de 70 años recuerda sus momentos más significativos en un campo, días antes de recibir la Medalla al Mérito en Golf de la Región de Murcia.

- ¿Cómo empezó a jugar al golf?

- Antonio López Alanís había empezado a jugar en Villamartín y nos facilitó la llegada al club, en torno al año 75. Mi primer profesor fue Juan de Lope y en el club no había campo de prácticas. El caddie master te daba un cubo con 50 bolas contadas y las tirábamos en un descampado. Las teníamos que recoger nosotros mismos y devolverlas y, entonces te cobraban las que no habías llevado. Tirábamos sobre una estera de esparto, no había césped ninguno. Empecé a jugar con mi mujer, que tenía mejor swing que yo, y el profesor le prestaba más atención que a mí. De hecho, no he practicado ningún deporte bien y creo que con el único alumno que ha fracasado Juan de Lope ha sido conmigo. Ahora juego 9 hoyos, ya no compito, me juego una cerveza, una bola, y sigo disfrutando exactamente igual que cuando estaba en las competiciones.

- ¿Qué más recuerda de su paso por Villamartín?

- Todavía estaba tomando clases y casi no salía al campo y ya era miembro del Comité de Competición. Me tocó organizar competiciones y la primera fue un Campeonato Militar y creo recordar que jugamos 10 o 12 jugadores. Otro que recuerdo es un Octogonal que pasaba por La Manga Norte y Sur, Villamartín y Don Cayo. Lo jugábamos tan pocos que íbamos en un microbús todos. Recuerdo la presencia de Gerardo Server, un golfista extraordinario, que era el animador del torneo. En los comienzos del golf no había que reservar hora, llegabas cuando te apetecía y ponías la bola en el tee del 1 y no tenías que luchar por conseguir un hueco. Estuve en el Comité de Competición de Villamartín -de donde tengo un gran recuerdo porque su director gerente, Juan Miguel Buendía, me ayudó muchisimo en la organización de las competiciones-, hasta que presidí el primer Comité de Competición de Altorreal en el 94.

- ¿Cómo fue inicio de Altorreal?

- Fueron unos años para mí extraordinarios, trabajé con una gran libertad porque el gerente, Carlos Fernández Grande, me apoyó y me dio total libertad en la organización de los torneos. Tuve que trabajar mucho porque en esa época había que mendigar a los patrocinadores. Ahora hay cola para organizar torneos y en esa época era muy difícil. Recuerdo los apoyos de los distribuidores de automóviles (Mercedes, Audi, Mutrasa) y que, gracias Diego Zarayola, conseguí traer el Torneo Rólex, de gran prestigio a nivel nacional, a Altorreal.

«Guardo buen recuerdo del Hexagonal»

- ¿Qué torneo recuerda con más cariño?

- El Hexagonal es el torneo más importante que yo he organizado. Tenía una cosa extraordinaria que era convivir con los jugadores de la provincia de Alicante. Aprendí mucho de la Federación Valenciana y desde allí conocí a muchos jugadores y por eso organicé el primer Hexagonal en el año 90, y creo recordar que jugamos unos 60. El mayor número de participantes inscritos en una edición fue de 400 y me obligó a desdoblar el calendario en dos campos porque era imposible en dos días de invierno sacar a 400 jugadores al campo. Jugábamos en Villamartín, Las Ramblas, Campoamor, Ciudad Quesada, Bonalba, La Manga Norte y Sur, Alenda y al final en Altorreal.

- ¿Qué opina su familia de su dedicación al golf?

- Yo creo que no hubiera podido dedicarle tanto tiempo si no estuviera casado con una mujer excepcional que también juega al golf. Empezamos a jugar juntos y ha soportado durante muchos años el que yo abandonara su compañía los fines de semana para dedicarme a la organización de los torneos. He querido que mis hijos jugaran y lo he conseguido a medias. Una hija, que jugaba muy bien, lo ha abandonado por su familia; mi hijo no ha cogido un palo en su vida; y mi otra hija, lo dejó por el exceso de trabajo. Ahora juega mi yerno, cuando puede. Además tengo la satisfacción de que también ha hecho los cursos de árbitro territorial y ha sido alumno mío en el curso que organizó la Federación. Es otra de mis aficiones y he disfrutado dando cursos de reglas.

- ¿Cuál ha sido su experiencia cómo árbitro?

- He arbitrado poco pero es una experiencia interesante porque el árbitro de golf se diferencia del resto en que no pretende imponer un castigo sino que está pendiente de facilitar el juego. Muchas veces el árbitro da una solución al jugador que él no había pensado.

- ¿Y cuál es su diario del golf?

- Intento jugar dos o tres días entre semana, con mi mujer y un grupo de matrimonios amigos. Además, solemos un día comer juntos porque una buena mesa y unos buenos amigos es el complemento ideal para jugar al golf.

- ¿Cómo recibe la Medalla al Mérito en Golf?

- El que te reconozcan en tu propia casa, la Federación de Golf de la Región de Murcia, es para mí muy especial. Tengo la Medalla de la Federación Valenciana pero me hace una ilusión grandisima recibirla aquí. Se lo agradezco al presidente y a la Junta Directiva de la Federación Murciana. Además, guardo un grato recuerdo de los cuatro años que pasé allí como vicepresidente, gracias a las facilidades que me dio Mercedes Gómez.

 
 
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