Golf insólito

De madera a titanio

20/04/2007• LV / MURCIA

¿Se han preguntado alguna vez de dónde proceden los palos que manejan entre sus manos? Hagamos un poco de historia. En los comienzos del golf en al costa oeste de la brumosa Escocia, los jugadores usaban equipos primitivos que utilizaban de manera casual. Inicialmente tallaban sus propios palos y bolas de madera. Pronto pasaron de ser habilidosos artesanos a fabricar equipos muy competentes y completos.

Un set de palos en este tiempo constaba de lo siguiente: el drive, los palos de calle -para golpes de medio rango-, los spoons para los golpes cortos, los niblicks -igual que los wedges de hoy- y un putting cleek.

La cabeza de los palos estaban hechas de madera dura de haya, acebo, peral o manzano, mientras que para las varillas se utilizaba fresno y avellano. La cabeza del palo estaba conectada a la varilla usando una varilla amarrada fortísimamente a un mango de piel. El coste, el tiempo y el esfuerzo de quienes fueron haciendo los palos de golf encarecieron su precio. Un precio, en el todos estaban de acuerdo que era demasiado alto y eso sin tener en cuenta otras cuestiones como su durabilidad. Los palos, especialmente los longnose y los niblicks eran propensos a romperse y un golfista esperaba que el palo se partiera al menos una vez cada vuelta. Estos factores, entre otros, hacían que el golf estuviera asociado a la clase social alta. En 1826, un fabricante de palos, Robert Forgan, fue el primer escocés que empezó a usar madera de nogal e importó desde América las varillas. Esta nueva utilización de materiales fue enseguida adoptada por otros fabricantes lo que supuso una bajada considerable en los costes de elaboración. Dos siglos después... las varillas son de grafito y las cabezas de titanio. Toda una revolución en nuestras manos.

 
 
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