Lo Romero se ubica en el municipio de Pilar de la Horadada y a escasos kilómetros de Murcia. Registra tanto una alta actividad de juego, como de promoción del golf en el ámbito escolar

Un campo a golpe de detalles

Jaime Ibáñez, su director, entiende que el éxito de Lo Romero reside en su diseño, paisajismo y nivel de mantenimiento

Jaime Ibáñez. Un joven director de golf para un joven campo. Ambos preparados a conciencia. | M. J. P.

02/04/10

MARIA JESÚS PEÑAS

Lo Romero te recuerda a una de esas, tus mejores citas, porque el campo te espera habiéndose preparado a conciencia a pesar de su juventud -se inauguró en enero de 2008-, y porque en él no ha habido espacio para la precipitación. «Ahora los campos se abren deprisa y corriendo... Nosotros esperamos medio año desde que se construyó hasta la apertura para que se asentará el césped». Jaime Ibañez es la voz del campo; su director. También él derrocha frescura -sólo tiene 26 años-, y mucho trabajo, aunque sólo se siente la cara visible de «un equipo humano aplicado en el compromiso de ofrecer la mayor calidad de servicio a los golfistas» y del que destaca su polivalencia; «aquí todos saben el trabajo del otro de tal manera, que todos entienden la problemática del compañero». La filosofía de trabajo diario es muy clara: «Si el campo no está bien, no tenemos nada».

Lo que hace unos años fue una finca agrícola de cítricos es a día de hoy uno de los campos, próximos a Murcia, que acumula un alto porcentaje de salidas. Su estreno en el 2008 fue apabullante. 46.600 salidas según datos del propio campo. En 2009, sólo un 15 por ciento menos a pesar de la crisis. El perfil de jugador que lo visita: «Sobre todo y por este orden, británico, alemán y nórdico» nos detalla Ibáñez, un licenciado en Administración y Dirección de Empresas, con un Master de Diseño, Construcción, Mantenimiento y Gestión de campos, monitor de golf y jugador desde los 8 años, «cuando un día decidí entrar en aquello verde que había en Torre Pacheco» -se refiere al 'pitch and putt' municipal-. Ibañez siempre tuvo claro que quería vivir del golf. Lo está haciendo.

El recorrido

El par 72 se asienta en 59 hectáreas de terreno, con 57 búnkeres y 7 lagos en perfecto estado de revista. Y es que el campo pasa una exhaustiva mili en cuestión de mantenimiento. Palabra clave: mantenimiento. Ibañez lo considera uno de los tres pilares en los que se asienta el éxito del campo. Los otros dos: el diseño y el paisajismo.

Diseño. «Hemos adaptado y enfocado el recorrido a 'handicaps' medios- altos. El objetivo -continúa Ibañez-, que el jugador disfrute en unas calles amplias y 'greens' sin grandes pendientes».

Paisajismo. El estudio de arquitectura de los catalanes Jorge Gallén y Eric Soler -los padres diseñadores de Lo Romero-, ha cuidado desde un inicio integrar el recorrido de los 18 hoyos de 6.061 metros de longitud desde amarillas (5.260 desde rojas) en la cuenca natural donde se asienta, cuajada de ejemplares de pino carrasco que se han preservado e incrementado en población con la plantación de 900 pinos más, que se suman a los chopos, tamaris, palmitos, algarrobos, arbustos bajos... doce palmeras y mucho, mucho romero también plantado.

Para Ibañez el campo es un deleite para los sentidos. Se puede escuchar el roer vigoroso de una afanosa ardilla a alguna que otra piña o percibir el olor del omnipresente romero rastrero -nombre científico rosmarinus officinalis prostratus- en todo el campo y, que al final de la primavera, se cuajará de racimos azules o morados que impregnarán aún más el aire con su personal y acentuado aroma a alcanfor. No olvide alzar la vista. Desde el 'tee' del 15 se puede ver la isla Perdiguera (en el Mar Menor) y desde el 'tee' del 16 se divisa todo el Mediterráneo.

Los detalles

Tercer pilar, el mantenimiento. En Lo Romero están satisfechos de su nivel de detalle. Y los detalles se notan consiguiendo un todo armónico. Caminos y búnkeres perfilados; incluso se ha estudiado la colocación del rastrillo con respecto a estos últimos -mitad dentro mitad fuera, para que moleste menos y no se pise arena innecesariamente-. Cuidado del contorno de los lagos y de los drenajes en tierra, correcta señalización y mantenimiento de los carteles informativos tanto sobre el campo, como aquellos que hablan de la flora y la fauna protegida o los de concienciación, que avisan del uso de agua regenerada en toda la instalación; control cíclico sobre rutas alternas para que los 'buggies' no terminen dejando huella con su paso permanente sobre la bermuda 419 de las calles -la de los 'greens' es bermuda L-93- y diferentes papeleras para desechos orgánicos, plásticos y papel... y por supuesto, un escrupuloso cuidado de la velocidad de los 'greens'. Ibañez aquí es inflexible: «Un 'green' rápido es sinónimo de calidad». Y quizás sea aquí donde resida la dificultad de los 18 amables y generosos hoyos que tienen también como característica añadida, su singular personalidad, lo que ahuyenta cualquier ápice de monotonía.

Si se le pregunta al director del campo por qué hoyo u hoyos se decantaría, Ibañez responde sin reservas: «Por supuesto el 18. Un espectacular par 4 por su 'green' en isla que condiciona mucho «el resultado final de la tarjeta; no sabes bien lo que has hecho hasta que no terminas porque este hoyo penaliza muchísimo. El segundo golpe a 'green' es determinante para la victoria o para arruinarte el resultado final».

Continúa con otros hoyos que también le gustan: «El 11; un par 4 en el que se decidió respetar el pino que se ubica en medio de la calle y que le confiere mucha personalidad o el hoyo 12, un muy bonito par 3 cuya dificultad reside en su longitud (175 metros) y la ubicación del lago entre el 'tee' y el 'green'». Desde el 16, el punto más alto de todo el campo, se «divisa todo un horizonte de agua (se refiere al mar Mediterráneo)». Ibañez lo juega con un primer golpe de 'driver' -es un par 4 largo-, para continuar con madera 3. La dificultad radica en el búnker de la derecha y el fuera de límites.

El último de esta selección, el 15. Otro par 3 largo (170 desde amarillas - 151 desde rojas) y en el que es imprescindible llegar a 'green' con el primer golpe «para asegurarte más o menos un tres». El 'green', abrigado por una cuantiosa pinada, tiene forma de trébol; «y si la bandera está retrasada aumenta mucho su dificultad.

La escuela

El golf que defiende Ibañez «es un golf popular». Y entiéndase por popular aquel en el que se han eliminado barreras tales como el precio, la accesibilidad y en el que se incentiva la promoción. Otra palabra dond eponer el acento. Promoción.

«Por las instalaciones de Lo Romero han pasado gratuitamente asociaciones, amas de casa, discapacitados físicos y psíquicos y menores de todos los colegios del municipio. Hasta 672 niños a lo largo del 2008 y una cifra similar en el 2009 han pisado el campo», nos dice Ibañez y continúa. «Ellos nos han visitado y nosotros hemos ido a verlos a sus aulas para que conozcan y sepan de primera mano qué y cómo es un campo de golf». La experiencia ha resultado satisfactoria y casi un 10 por ciento de esos niños toman a día de hoy clase en las instalaciones de Lo Romero; en la Escuela Municipal de Golf del campo con la que Ibañez está muy ilusionado. Es la parte del proyecto que más le gustó desde un principio. La enseñanza. «...No nos engañemos, formar jugadores de golf a edad temprana es una apuesta para conseguir 'green fees' en el futuro, pero también es una manera de promocionar la cultura del golf y los valores de este deporte. En ello estamos todos los días».

- ¿Ellos no tienen las mismas reservas que los mayores cuando oyen hablar de golf? ¿Pijo, elitista?

- Ellos no lo comparan con nada. Lo ven con ojos nuevos y lo analizan desde la naturalidad de experimentar con un nuevo deporte. En todo caso son los adultos los que tienen los prejuicios. Ellos no».

El vínculo entre el golf y la escuela en Pilar de la Horadada tiene nombre y apellido, Raúl Victoria. Es el responsable de las actividades extraescolares del municipio y el coordinador deportivo de golf del ayuntamiento de Pilar de la Horadada. Ha leído bien. El ayuntamiento ubicado en la Vega Baja alicantina y el más al sur de la comunidad valenciana con una población de 21.000 habitantes, tiene coordinador de golf. A través de él, el campo ha llegado a las aulas y los pequeños han pisado un césped donde conocer in situ la realidad de un deporte, sus normas, su vocabulario, su flora y fauna... e incluso la etiqueta en la vestimenta. Ibañez lo tiene claro. «Nuestro objetivo primordial es darles a conocer el campo municipal. Decirles, es vuestro y tenéis derecho y acceso a él».

 
 
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