Tan preciado como un décimo de lotería (tocado) es un abono de golf (sin coste) en un campo. Sucedió el domingo pasado en La Serena
Los agraciados del golf
A los abonos del campo, como premios se sumaron pases y bonos para el recién inaugurado spa del hotel
 |
De izda. a dcha. los satisfechos jugadores Gregorio Sánchez, Hedwig Lafrenz y Francisco Javier Quintana. Los ganadores de los abonos que el campo puso en juego. | M. J. P. |
05/03/10
MARIA JESÚS PEÑAS
Ésta vez consistió en dejarse la piel no una, sino dos veces. Desde primera hora del pasado sábado, 27 de febrero, en el campo; en juego y como premios tres abonos -anual, semestral y trimestral- para el recorrido. Y una segunda vez, a discreción del golfista, en el spa del hotel del resort. Porque la organización agradeció la presencia de todos los jugadores a su torneo 'Abonáte a La Serena' con un pase al circuito de sauna, duchas bitérmicas, terma, fuente de hielo y piscina climatizada, bautizado con el mismo nombre que el recorrido de 18 hoyos firmados por el jugador español y diseñador de campos, Manuel Piñero. Al frente del spa, en cambio, dos mujeres: Rosa Fayos y Silvia Gironés, que como Piñero suman numerosos años de experiencia en su campo: el cuidado global del cuerpo.
Y para que el golfista se sienta mimado, nada mejor que un tratamiento corporal y sensorial acorde con las necesidades de este tipo de deportista en el menú del spa. Se trata de una técnica de relajación milenaria asiática a partir de las cañas de bambú (la denominada bambuterapia). Eso sí, que nadie se asuste porque las cañas de esta planta leñosa son de un tamaño bastante menor que un palo de golf y mucho más cálidas que una varilla de grafito, a pesar de que el bambú recibe por su dureza el nombre de 'el acero vegetal'. Los orientales, que de esto saben mucho, le atribuyen beneficios de todo tipo: desde el fortalecimiento de los componentes vitales del cuerpo -como el de la sangre para mejorar la circulación- hasta el favorecimiento del drenaje y de la regeneración de tejidos, «sin olvidar la eliminación de la carga de energía negativa», como destaca Gironés que comienza el ritual del bambú con un baño en aceite para eliminar de inicio los bloqueos energéticos.
El campo
El recorrido al que se enfrentaron los jugadores es prácticamente el mismo de siempre. Porque aunque 'de diario' los 'tees' de amarillas y rojas se han adelantado, las marcas vuelven a estar en su sitio durante las competiciones. Javier Becerra, director del campo es consciente de que tiene entre las manos un recorrido «con largos pares 3» e incluso también muchos metros en el caso de los pares 5. «Así que hemos optado por modificar las salidas (las de amarillas pasan a azules), con lo que por ejemplo, el hoyo 3, un par 3 de 150 metros pasa a tener 120; o el hoyo 15, que tiene 172 pasa a unos 143 metros». Y continúa. «Eso si, los lagos siguen en el mismo sitio -dice socarrón-, pero ahora con peces». Unas 100 carpas que se han sumado al trabajo de intentar hacer desaparecer las algas del agua. Su elección es las más adecuada ya que estas 'verduras del mar' son su habitual dieta alimenticia.
El plan de ataque a las algas, como a las larvas de mosquito «se realiza con productos inocuos para los animales y sus efectos se harán efectivos en unos 3 o 4 meses».
Cinco horas y media después y tras pasar por los inevitables lagos y por distintos estados: sol, algo de lluvia y cielo encapotado, los jugadores concluyeron el recorrido de escasos seis kilómetros para esperar los resultados de un torneo en el que el aliciente era el premio final. La posibilidad de hacerse con uno de los tres abonos en juego. Y sólo tres fueron los agraciados: el joven golfista Fco. Javier Quintana (11.5), del club Altorreal, que recortaría su 'handicap' hasta el 10,8 con una tarjeta de 39 puntos, «ahora vendré mucho más a jugar por aquí». Un satisfecho Gregorio Sánchez (de La Manga) que también bajó 'handicap' y sumó 37 puntos y, una feliz Hedwig Lafrenz, con 36. En el sorteo, las mismas opciones para todos de hacerse con dos bonos para dos personas para disfrutar de las terapias del Spa Hotel Serena y al que poder ir incluso cuando uno note a la vez dificultades al respirar, presión en el pecho, rigidez en los dedos de los pies, tensión en la mandíbula, espasmos musculares y parálisis, aunque tal y como recoge el escritor Jim Bishop, cuando uno sufre todo eso... es que está listo para golpear a la bola.
|
|