¡58 golpes!
Sebastián García Grout destroza estadísticas sacándole a un campo de golf 13 golpes, un resultado nunca antes conseguido en el mundo
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No es un campo de batalla ni se trata de un duelo, pero sí que existe entre ellos una sana rivalidad propia de la competitividad entre profesionales. Todos quieren ganar; y todos están dispuestos a dar lo mejor. En la foto, José María Cañizares (izda.), Luis Claveire y Álvaro Salto (dcha.).| M. J. P. |
11/12/09
MARIA JESÚS PEÑAS
Cual luciérnagas. Los 25 trabajadores asignados a El Valle, linterna en ristre, se distribuyeron por los 18 hoyos del campo durante las primeras horas del pasado jueves. Eran las 7 de la mañana y todos se afanaban en colocar, en el punto blanco prefijado por la organización de la prueba, las banderas que deberían ser el objetivo de los 85 jugadores que disputan, hasta el próximo domingo, la edición 2009 del Campeonato de España de Profesionales.
En sus filas, un maduro José María Cañizares (1947, Madrid) que sigue demostrando un elegantísimo swing (y movimiento de caderas propio de los «que bailamos muy bien») acuñado a base de buen hacer «y de hambre», como el mismo mencionaba. Y es que 'Cañi', como le llaman sus compañeros de profesión es de los que empezó ganándose la vida como caddie. Cañizares llegó lejos. En su haber una magnífica victoria frente a Ken Green en 1989 que aseguró el empate del equipo europeo en la Ryder Cup y que la prueba se quedara en Europa, además de un largo palmarés y cinco campeonatos como el que ayer arrancó en uno de los 5 campos diseño Nicklaus que Polaris tiene en Murcia. Y aunque uno juega siempre para ganar «díficil conquistar una sexta», confiesa a la prensa.
Uno de ellos se ha hecho un nombre en los anales de la historia del golf, en el Campeonato de España y en el campo de Polaris. ¿Su gesta? Conseguir hacer un -13 (no es una errata de imprenta) en una competición oficial. Algo que hasta ahora no se había conseguido ni siquiera a nivel mundial, pero que no podrá ser considerado como un riguroso récord y quedar registardo como tal, porque la organización del torneo permitía la colocación de bola en calle -y existe una regla no escrita que no admite esta situación para un récord de estas características-.
«Inhumano». Con sólo una palabra Manuel Quirós definía la proeza del joven mallorquín Sebastián García Grout de 28 años. Recuerden este nombre porque promete peleárselo: «No me da vértigo haber hecho este resultado porque creo en mi capacidad y tengo mucho potencial. Había soñado siempre con un momento como éste», declaraba García a LA VERDAD después de digerir plato de ensalada y triunfo.
Sebastián se presentó al 'tee'de salida a las 9 horas con la idea «de jugar tranquilo y dejarme llevar. El diseño de El Valle -que sólo había jugado durante la ronda de entrenamiento- me resulta familiar. Se parece al Puntiró Golf Park de Mallorca, uno de mis campos de referencia». Jugador y campo se gustaron desde el primer momento. 'Birdies'en los hoyos 1, 2, 3, 4, 5, 7, 9, 10, 11, 14, 15, 17 y 18 (58 golpes). El mallorquín que se mostró concentrado en todo momento, incluso delante de las cámaras de televisión a lo largo de las largas cinco horas de juego, llegó a pie del green del 18, exultante y proclamando: «Impensable; esto era impensable». Una enorme sonrisa le recorría todo el rostro. 361 metros atrás, en el tee del 18, aún contenía ese gesto de satisfacción. «No me des aún la enhorabuena... porque en el golf nunca se sabe. A lo mejor me da una pajara...». De hecho reconocía que pisando ya el 18 «pensaba que iba a cargarla».
Felicitaciones de su compañero de partida, José Luis Sánchez (+3) a pie de green y del resto de profesionales en los aledaños de la casa club. Todos son muy conscientes de lo abultado de su resultado, pero saben que «aún queda mucho campeonato. Quedan tres días», comenta tranquilo un Álvaro Salto que le ha sacado al campo un -3 y que reflexiona: «Ahora la presión la tiene él. No es fácil jugar con ese resultado».
El esparto
Además de unos 'greens' movidos y rápidos: «Con una velocidad de 11,5 pies que pensamos mantener a lo largo de la competición», como adelanta Pablo Bernardez, director de la prueba, se suma como complicación añadida para este recorrido de escasos seis kilómetros el famoso tragabolas: el esparto. Y que bordea la inmensa mayoría de las calles del recorrido.
La situación se resuelve de la siguiente manera. Si se pierde la bola se aplica la regla 27. Vamos, que hay que volver a jugar bola desde la última posición desde donde se golpeó. Mientras que si se encuentra la bola, matiza Mercedes Gómez, una de los cinco árbitros seleccionados para cubrir el campeonato, debe ser declarada injugable con la penalidad de un golpe. Los pross prefieren elegir la tercera posibilidad que tienen a su disposición: ir hacia atrás en línea recta a la abandera». Las otras dos opciones: repetir el golpe o dropar en el área definida en dos palos».
Hoy todos vuelven a verse las caras a partir de las 9 de la mañana. La de Sebastián tiene un brillo especial. No es para menos. No todos los días se hace 58 golpes. Ni siquiera Tiger, aunque a Tiger mejor... ni tocarlo.
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