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Murcia
Sólo puede ganar uno: 34,5 - 57,5
Las ganas no fueron suficiente. El Match Play 2008 volvió a decantarse a favor del equipo europeo. Roda Golf fue el escenario de la sangría
12/06/08
M.
J. P. / MURCIA
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POR SEGUNDA VEZ 'CHEEEESE'. Sonrisas y una educada demostración de alegría en el equipo europeo por su magnífico resultado frente al equipo español. De los 92 puntos en juego consiguieron 57, 5/ Fotos M.J.P.
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No todo el mundo está preparado para jugar 54 hoyos; no todo el mundo es consciente de lo que supone una competición del nivel de un match play -posiblemente una de las pruebas más duras pero también la más atractiva al que un jugador se puede enfrentar-.
46 pares de manos se comprometieron a ello el pasado fin de semana -7 y 8 de junio- en el campo de Roda Golf; 23 jugadores por cada equipo -europeo y español- que a lo largo de un día y medio de juego intentaron emular a la mejor de las Ryder Cup jugando en modalidad fourball, foursome e individuales.
ANTES
Pero todo había comenzado días atrás. Para el combinado europeo y a un mes vista, coordinación y hasta equipamiento para crear la sensación de equipo. Con respecto a la organización: involucrados tres campos de la MGA, Altorreal y Mosa -donde se vivió una jornada clasificatoria- y un escenario final, Roda, donde todo el equipo humano de las áreas de mantenimiento del campo, gerencia y restauración movilizaron, reforzaron y organizaron personal, para estar a punto para la cita deportiva.
¿Y en el equipo español? «Es una lástima que hayamos tenido bajas hasta 48 horas antes del inicio», se lamentaba uno de los componentes del equipo. Y es que la euforia patente durante la fase clasificatoria por el alto número de participantes para este 'Match Play Europa versus España 2008' había empezado a diluirse cuando comenzó a acercarse la fecha. «Para mí no hay justificación; los españoles somos unos informales», se quejaba un jugador. Otros eran más magnánimos con 'las fugas'. En todo caso el hecho es que el espíritu y la formación del equipo español se resintió por la falta de esa cultura de golf que sí parece acompañar a los extranjeros.
DURANTE
La jornada del sábado fue especialmente dolorosa aunque su inicio no lo pronosticara. Se jugó a primera hora fourball -se anota el mejor resultado de las dos bolas jugadas por la pareja-, que arrojó un discreto pero remontable 9,5 para España-13,5 a favor de Europa. Lo resumía Carlos Cannilla en un escueta frase: «Caballo que alcanza, ganar quiere». Y los españoles querían. Así que Cannilla y su pareja Conti que habían sucumbido por la mañana frente a Dave Mason y Dennis Pyman, empataron por la tarde (en foursome) en un inicio de remontada. Lamentablemente no fue la tónica del resto de las parejas españolas que en esta fórmula de juego, tal vez la más complicada en el golf y en el que se alternan salidas de hoyo y golpes, dispararon su diferencia con el rival a 13 puntos. Marcador provisional: 16, 5 España-29,5 Europa.
El domingo no presagiaba nada bueno. Paul Bibby (por España), se sentía cansado. «Ayer sábado fue duro; muchas horas de sol -su coronilla le delata- y de golf». Aún así, sigue tirando del carro para alcanzar el siguiente hoyo donde están Luis de la Hoz que confirma la fatiga. «Son muchos hoyos, pero vale la pena. ¿Mi rival? Todo un señor» -nos lo señala; Es Stuart Garland que acaba de salir de búnker-. El inglés va cuatro hoyos arriba pero terminaría cediendo el punto a favor de De la Hoz. Competitiva como ninguna, Andrea Payer. En cuanto nos ve nos dice: «Le voy dando leña». Y tanto, porque consiguió arañar el punto para España. No tan optimista se movía Nacho Matamoros que era de la opinión de que «hoy no es mi día de golf», aunque para no serlo terminó ganando por uno a Tudor Chris. El ánimo o tal vez su sólida pegada de drive es lo que ayudó a Pedro Alfonso Garre a conseguir también un resultado favorable. Pero otros tantos jugadores no alcanzaron el objetivo; Ofelia González, aunque estuvo toda la competición muy ajustada en resultado a Williams Daves, cedió al final. Eso si, ambos sólo tuvieron palabras de simpatía hacia su adversario como las pronunciadas por Dave: «Es encantadora».
Pero no todo fueron situaciones cordiales. También se respiró tensión. Por ejemplo en el hoyo 4, donde un recién enganchado al golf, José María Tortosa se medía al joven alemán Ulrich Brach. El español acababa de concederle al teutón el último putt y recibió de éste dos golpes de penalización por haber repuesto defectuosamente la marca de la bola en el green. Tortosa, con siete meses de experiencia, 26, 4 de hándicap, la presión del torneo y de la situación vivida... empató su partido. Parece que no le falta madera. En cambio, para los componentes europeos mucho más curtidos en golf, la presión no llegó a ser tanta. «Además psicológicamente el resultado del sábado nos ha beneficiado y nos hace jugar más tranquilos; aún así los españoles son muy competitivos», asegura Brach.
Y DESPUÉS
No por esperado dejó de ser menos doloroso. Terminados los individuales el marcador final 34,5-57,5 colocaba a Europa por segundo año consecutivo como ganador indiscutible del Match Play. Los españoles volvían a perder y ni tan siquiera el azul de su equipación, el color con el que Ballesteros ganó tres Opens Británicos y la Ryder Cup de 1995 les trajo suerte.
El capitán español, Andrés 'Magic' Pintado resumía: «...tenemos que aprender de los ingleses ha organizarnos; Talento tenemos, ahora hay que explotarlo». Davies, el capitán europeo, un año más reiteró la satisfacción de haber tenido la oportunidad única de tratarse en el campo y que lo importante «ha sido fomentar la amistad entre jugadores». Para Enrique Pérez de los Cobos la cuestión era mucho más simple: «Estoy contento. Llevo día y medio haciendo lo que más me gusta; aunque eso si... ¿ganar tiene que ser la leche!».
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