Murcia

La 'ITV' de la PGA

Las últimas tecnológías de análisis de 'swing' se ponen a disposición del jugador de golf para conseguir detectar errores y mejorar su nivel de juego

22/08/08

M. J. P. / MURCIA

Corregir errores

CORREGIR. El profesional reconoce en qué se falla. / M.J.P..

Pisamos la costum fim o lo que es lo mismo la sala de formación personalizada de la Academia de la PGA de Roda Golf. Una sala donde en estos momentos se utiliza la más completa y última tecnología para conocer el swing de un jugador. Hablamos no sólo de análisis de vídeo o del reconocimiento del vuelo de la bola, sino también del análisis del putt, la plataforma de peso y el K Vest. La academia, que está dirigida por Nicky Lawrenson, abrió sus puertas en febrero del 2008 y hoy es uno de sus profesionales, Manuel Guirao quien las abre para nosotros. «El jugador que llega aquí en su gran mayoría es muy honesto con su juego y sabe perfectamente cuáles son sus carencias; suele venir con una idea determinada de lo que quiere y del tiempo del que dispone -en su mayoría escaso- para ello; además suele marcar el ritmo de trabajo porque es consciente de en qué flojea». La academia se adapta pues a las necesidades del jugador flexibilizando su oferta a las demandas e intereses de los golfistas. Aún así, hay cursos perfilados para diferentes niveles de juego, siendo el curso de seis horas el que suele cubrir las necesidades más básicas de un jugador intermedio.

El diagnóstico que se hace a la vista del swing del jugador se sigue basando en el sistema tradicional -el profesional observa el vuelo de la bola-, para que después entre la tecnología en juego. «Ésta nos ayuda a que el jugador nos crea en nuestro análisis. Le mostramos lo que está haciendo y cuál debe ser la corrección. Para ello nos apoyamos en comparaciones con otros jugadores; no con el propósito de que terminen siendo Woods o Els, sino para que el jugador se haga una idea general del movimiento. Por ejemplo, si el jugador sube muy plano se le muestra cómo los profesionales llevan las manos por encima del hombro derecho. El jugador te cree porque ve que lo hacen los buenos... y así el jugador busca esa posición. La tecnología es para nosotros un refuerzo».

Lo refuerzos

El refuerzo llega a través del GASP (sistema de análisis de vídeo para el juego del golf) que evalúa el swing. Tres cámaras chequean el movimiento. De frente, arriba y detrás de la línea (la llamada posición del profesor). «Con esta lectura grabada del swing no sólo detectamos los errores sino que constatamos lo que el jugador sí hace bien y se lo hacemos saber, el llamado refuerzo positivo». Lo bueno del vídeo es que puede mostrar y percibir lo que el ojo es incapaz de llegar a ver; no olvidemos que el swing se ejecuta en no más de tres segundos. «Si en el chequeo visual se nos ha escapado algo, lo captamos en la pantalla».

Detectados los fallos el profesional explica hasta que quede meridianamente claro cuál es el problema y cuáles son los ejercicios para llegar a resolverlo. Generalmente no se suelen tocar más de una o dos cosas. «Hay que llevar cuidado a la hora de hacer los cambios ya que la solución de un cosa que está mal puede dar al traste con un conjunto de cosas que están bien». Guirao sintetiza los cambios en dos tipos: «Los estáticos: postura y agarre, y los cambios dinámicos: mover muñecas, completar swing... en mi opinión hay que dar un cambio estático y uno dinámico -si proceden- y sin necesidad de dar demasiada información, porque sino no se capta el mensaje». Fundamental: «Si al jugador le colocas bien, que agarre bien el palo y ésta alineado al objetivo va a desarrollar el juego de manera positiva. El resto viene rodado».

El Trackman (análisis de vuelo) es el radar especialista en distancias y nos indica todo lo que hace la bola desde que sale hasta el aterrizaje: velocidad de salida, ángulo de despegue, la rotación de la bola sobre si misma y sobre su eje, potencia de impacto, distancia de vuelo, ángulo de aterrizaje, velocidad de la cabeza del palo, línea de salida... (y sigue). «¿Son más datos de los que se quieren saber!», comenta Guirao. Él se centra en dos cuestiones básicas. La distancia (carry) que le ayuda a conocer los metros reales que el jugador hace con cada palo, «porque a veces no sabemos lo que tenemos en la bolsa o nos hace falta un palo más para complementar los que tenemos» y una segunda cuestión: la rotación de la bola (spin axis); «Ésta es la causante de los efectos». Guirao no se olvida de la línea de salida (horiz. launch) -la dirección primera de la bola cuando sale del palo con respecto al objetivo-. «Gracias al sistema podemos facilitar al jugador una plantilla de las distancias que puede llegar a hacer con su equipo e informarle sobre cuáles son los palos que necesita de manera fiable».

Vídeo y distancia es lo que más suele pedir el jugador, pero no deja de ser interesante dar unos pasitos más hasta pisar la plataforma del reparto de peso, que tiene 2600 sensores que detectan precisamente eso, el reparto de nuestro peso en la colocación: punta talón, izquierda derecha y durante los movimientos de subida y bajada. Los datos que proporciona el Sam BalanceLab son tan simples como saber cómo, cuándo y dónde estamos colocando o trasladando el peso (la presión estática y dinámica que ejercemos). Cuántas veces hemos oído hablar de «pon el 60% aquí, y el 40 al otro lado». Con este estudio «puedes, a la vez que observas la representación de los datos en la pantalla, percibir las sensaciones del peso en tu cuerpo». El Sam PuttLab en cambio se basa en el ultrasonido para analizar 28 parámetros del putt. «No necesitamos tantos. En realidad los más interesantes y básicos a los que prestar atención son colocar el palo recto al objetivo, hacerlo sobre su base y moverlo para conseguir la distancia, esto último lo más complicado sobre todo en los putts de 8, 10 o 15 metros». Guirao utiliza Sam PuttLab para analizar junto con el jugador la trayectoria, rotación de la cara, velocidad y aceleración del palo además de la duración del balanceo.

Para aquellos de un nivel más avanzado y dispuestos a localizar pequeños detalles para mejorar su swing se recurre al K Vest. Tres sensores sin cables que en pantalla muestran la medición del movimiento de todo el cuerpo. Pero lo más importante es «dosificarse a la hora de incorporar cambios. Hay que tener calidad y cantidad. Primero corrigiendo; siendo muy consciente en cada golpe de lo que se está haciendo y reforzando -repitiendo una y otra vez-. Sino termina de salir... descansa y vuelve mañana». Claro está, todo bajo la supervisión de un profesional. Guirao concluye: «Es un juego para toda la vida. Si detectas los fallos y mejoras el juego disfrutas más y corres menos riesgo de lesionarte. El profesional está para ayudar al jugador a mostrarle lo que hay que corregir y cómo hacerlo». Aunque siempre hay que tener en cuenta que el jugador suele volver a tropezar en la misma... bola y es que «la cruz del golf, es el slice». De vuelta a la 'ITV'.


 


 

 
 
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