Reglas

Líneas de putt y bolas, dos claves del éxito reguladas al detalle en las normas de juego

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AFINANDO AL MÁXIMO. La línea de putt es el último camino de la bola antes del hoyo. / L.V.

LA VERDAD ALICANTE

El golf contempla en sus reglamentos todo tipo de detalles previsibles e imprevisibles durante el transcurso de una partida. Entre ellos también aparece la posibilidad de algo tan aparentemente normal como es limpiar la bola.

La regla 21 versa acerca, precisamente, de marcar, levantar, limpiar y reponer dicha bola cuando sea preciso u obligado hacerlo dadas las circunstancias que puedan darse en cada situación determinada.

Especifica la citada regla de juego que, cuando es en green, se puede siempre. Ahora bien, fuera de green es posible realizar dicha limpieza para identificarla (sólo la extensión necesaria).

De la misma forma se especifica que para determinar si está inservible no se puede limpiar.

Del mismo modo, por interferir o ayudar en el juego de otro tampoco se puede limpiar, ni siquiera en el caso de que a la bola se le haya adherido barro que incluso dificulte su función.

Claro que si lo que se ha pegado es un chicle o cualquier otro objeto artificial ajeno a la naturaleza del campo de golf, entonces sí es legal limpiar la bola y no hay penalización alguna.

Otra de las circunstancias derivadas del juego que se preven en el reglamento es la posibilidad de limpiar la línea de putt, que como suele decirse en el argot es vital para la victoria.

La línea de putt no puede ser tocada en ningún caso excepto para cuando el jugador coja impedimentos sueltos o arena con su mano o con un palo y siempre que lo haga sin presionar nada contra el suelo.

Esto quiere decir que no está permitido usar el guante o una toalla para limpiar la línea de putt ya que, en caso de hacerlo, existe la penalización de dos golpes para el infractor.

 
 
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