J. TEIXI BAND
TEXTO: J. OLARTE
Javier Teixidor es un
histórico del rock español en virtud de
su andadura al frente de Mermelada, clásicos del
rock ritmanblusero que, junto con Los Elegantes, hicieran
en los ochenta las delicias de la emergente nación
mod. Y como quiera que su eclosión coincidió
con la trillada movida, les han incluido en ese programa
de conciertos institucionales de la sala El Sol con destacados
protagonistas de aquella explosión musical madrileña.
Unos fastos que a Javier le resbalan. «Pasamos del
rollo político que haya detrás. Hemos tocado
con J.M. Granados (Mamá) porque nos han pagado
y punto. Los mismos que nos han contratado, hace 20 años
nos habrían metido en la cárcel. Nunca hemos
sido nada nostálgicos, ni nos hemos limitado a
vivir del pasado».
Ese presente pasa ahora por Voodoo Bar, álbum que llega con el terreno bien abonado por el impacto logrado hace año y medio con Psychedelic Sally, single de adelanto de su anterior álbum, New crónicas, que lanzaron recién fichados por Dro. «Estar en una compañía grande se nota en la distribución de tus discos, que es la madre del cordero. Y sonar en un spot también influye, es un golpe de suerte pero que te llega cuando estás trabajando», rememora Teixi. Aliado a compañeros de estilo y generación como el ex Elegante Emilio Galiacho (teclados) y los veteranos de Mermelada Antonio Melgar (batería y percusión) y Daniel Montemayor (bajo), J. Teixi puso en marcha su banda hace una década, aunque la cosa no empezó a sonar de verdad hasta que incorporaron su rotunda sección de metales en el tercer disco, Showtime (00). «Desde entonces hemos crecido mucho como grupo, tenemos ya un repertorio muy amplio y un sonido muy consolidado». Soul sudoroso Cierto. Del directo que el viernes que viene reproducirán en Bilborock da testimonio el DVD de propina incluido en su nuevo disco, que recoge su actuación como teloneros de Bo Didley en el festival de jazz de San Javier (Murcia). En su apuesta por el sudoroso soul rock y rhythmn and blues incide Voodoo Bar, con incursiones en el terreno del rock-blues americano, el pop a lo Nacha Pop y el rock urbanita a lo Burning. Inclinaciones que de alguna manera subrayan las versiones que nunca faltan en su repertorio. No por casualidad, Voodoo Bar se abre con el instrumental ¿Dónde está Sally?, adaptación del Dont stop dancing de los Bar Kays, continúa con una brillante relectura en clave latina de un clásico del black power y el sonido blaxplotation como el The Ghetto de Donny Hathaway (con letra y voz de la tremenda cantante afromericana afincada en Madrid Velma Powel), intercala el Slow turning de John Hiatt traducido como No es tarde y se cierra con una adaptación del Most of Got Lost de J. Geils Band.
«Hacemos música americana, que es como
un crisol del rock y el ritmo blues de músicos
blancos como John Hiatt o Peter Wolf. Y, sobre todo,
la influencia del soul, que hoy por hoy constituye la
base de nuestro sonido. Si tenemos temas que recuerdan
a Burning o Nacha Pop es porque, más allá
de la música que nos guste y de que algunos de
los miembros del grupo hayan tocado con ellos, somos
una banda de Madrid que canta en castellano. Así
que nuestros directos recogen todas esas facetas secuenciadas
de una manera dinámica y expuestas con un sonido
potente y orgánico», explica Teixi.
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