| LAS PIRÁMIDES DE GIZAH, EGIPTO. |
aventura. Un acuerdo
entre la firma Google y el portal español de imágenes
turísticas Panoramio dispara la afición
de millones de internautas por recorrer el mundo entero
sin moverse de casa
Laura Caorsi
El deseo de ver mundo es una constante en la humanidad. La pasión aventurera está bien documentada en bitácoras y escritos, donde no faltan mapas, hallazgos y anécdotas. Personajes como Marco Polo, Cristóbal Colón y Roal Amundsen, o figuras como el Barón Rojo, Jacques Cousteau y Neil Armstrong han contribuido, en diferentes épocas y de distintas maneras, a componer una imagen más exacta de la Tierra. Gracias a ellos, hoy sabemos que no es plana y que tampoco hay tortugas ni elefantes sosteniendo nuestro planeta. En la actualidad, hasta los niños más pequeños saben que es redonda y que existe algo llamado gravedad que nos mantiene aferrados al suelo. También saben que hay países y culturas, razas y continentes, y que esta casa de todos es muy variada y muy grande, aunque no por ello infinita o misteriosa como antaño. ¿Qué ha ocurrido en los últimos años? Que el mundo y la gente han cambiado. Los medios de transporte, las compañías de bajo coste, las empresas financieras y, también, las telecomunicaciones han incrementado aún más esa vena viajera, permitiendo que casi cualquiera pueda plantearse una pequeña o gran odisea. Alejandría, Yucatán, Beijing, Bombay
lo que antes era cosa de locos, hoy figura en folletos turísticos, las travesías de meses se han reducido a escasas horas y ya no es tan descabellado planificar un viaje con ribetes de exotismo. Abunda la información. Los programas documentales cobran fuerza. Crecen las publicaciones especializadas en excursiones. Sin embargo, falta tiempo y, para viajar, hay que elegir. Descontando algunos casos, no todos pueden darse el lujo de pasear por el globo entero. ¿O sí? Pues sí. Desde hace unos pocos meses, existe una nueva modalidad de turismo que permite visitar cualquier punto del planeta, en cualquier momento, desde cualquier lugar y sin gastar un céntimo. La unión de dos compañías, en diciembre de 2006, ha hecho posible el turismo virtual, una manera ágil y cómoda de recorrer cada rincón de la Tierra sin tener que salir de casa o planificar unas vacaciones. Por un lado, Google Earth, una aplicación norteamericana, permite observar el globo desde afuera, tal como lo hiciera Neil Armstrong en 1969, pero con el añadido de poder acercarse hasta ver la azotea de nuestra casa, el jardín del vecino o los autobuses que circulan por la ciudad. Por otro, Panoramio, una página web valenciana que recopila imágenes de viajes proporcionadas por los propios internautas y que supera ya el millón de fotografías perfectamente catalogadas. La fusión de ambas empresas ha cambiado la visión de la Tierra de manera literal: ahora el mundo es un pañuelo, mide pocos centímetros y cabe en un portal de Internet. «Nuestro proyecto nació en octubre de 2005», relata Eduardo Manchón, director de Panoramio. «Con Joaquín Cuenca, mi socio, queríamos crear un sitio donde la gente pudiera almacenar y compartir las imágenes de sus viajes, añadiendo, además, información de los lugares y de las rutas que hay que seguir para llegar hasta ellos», agrega. No obstante, se les ocurrió algo más: vincular esas imágenes con mapas digitales; planos que mostraran las coordenadas exactas del sitio fotografiado. «Los dos estuvimos de acuerdo en que no hay nada tan bueno como representar un lugar con una foto», dice. O con muchas, claro, dependiendo del punto en cuestión y del interés que genere en los viajeros. Los lugares más «calientes» Manchón denomina a esos sitios como zonas calientes del globo. Los grandes monumentos, las llamadas maravillas y las ciudades ineludibles por típicas y tradicionales cuentan con más cantidad de imágenes que otros lugares de la Tierra. En eso incide, por supuesto, que la Torre Eiffel congregue a más turistas en un día que la Antártida entera en un año. En términos de turismo real, es comprensible que la mayoría de la gente elija primero destinos reconocidos y deje para después los periplos más arriesgados, aunque esto no significa que nadie vaya al Polo Sur o a ciudades con problemas bélicos. Una de las ventajas de hacer turismo virtual es, justamente, esa: la seguridad. De hecho, tras mirar las fotos de los países obvios, muchos internautas buscan imágenes de los enclaves más inhóspitos o remotos del planeta. Sienten curiosidad e investigan desde sus casas, a pesar de que nunca se hayan planteado seriamente coger un vuelo y marchar. El tema es que Panoramio, por aquella innovación de los mapas, «siempre le gustó a los creadores de Google Earth, sobre todo porque fuimos los primeros en poner un enlace a sus planos», asegura Manchón. Y tanto les gustó que, poco después de lanzar ese programa novedoso, los norteamericanos le ofrecieron a los jóvenes españoles formar parte de él. El portal de Cuenca y Manchón llevaba un año funcionando muy bien y la herramienta diseñada en Estados Unidos iba sumando cada vez más usuarios. Las dos empresas no tardaron en notar que podrían beneficiarse mutuamente con sus servicios y, al mismo tiempo, ofrecer más ventajas a los visitantes. El resultado es una poderosa herramienta que permite mirar el mundo desde una óptica nueva, moverse de Cuba a Pekín en muy pocos segundos y aproximarse al país o la ciudad que se desee hasta ver los edificios, las avenidas y, algunas veces, también los coches. Pero ahora, además de las imágenes satelitales, los usuarios pueden contemplar fotografías a pie de calle hechas por los propios turistas que han decidido compartirlas en Panoramio. Así, un internauta cualquiera puede admirar el lugar del planeta que quiera desde lo alto -por ejemplo, los jardines del Palacio de Versailles- y, si tiene especial interés en el sitio, también puede mirar imágenes de los monumentos, las personas y los paisajes que allí se encuentran. Para los inventores de Google Earth, el servicio de Panoramio enriquece su propuesta inicial, y para los empresarios españoles, la plataforma norteamericana es una gran puerta de entrada. Desde que trabajan en conjunto, las fotografías del portal español se han multiplicado por trece. «Teníamos unas cien mil y ahora ya disponemos de 1.300.000 -desvela Manchón-. Además, las visitas han aumentado treinta veces y continúan creciendo entre un 20% y un 30% mensual. Cada vez nos conoce más gente», agrega. Personas «a las que les gusta mucho viajar» y que, además, residen en diferentes países del mundo. Eso explica que, en estos meses, los directores de Panoramio hayan decidido ampliar la cantidad de idiomas en los que se puede leer su página. Ahora mismo: 31. Elegir obras de arte Sin embargo, de todas las fotografías del portal, sólo algunas se incluyen en Google Earth. «Elegimos las que mejor describen los lugares visitados y descartamos las que son más domésticas», explica el director. Pero este no es el único filtro, pues, cuando hay muchas imágenes de un mismo lugar, «se les da preferencia a aquellas que tengan la mejor calidad y estética». Lógicamente, «no es fácil». El volumen de fotografías que reciben convierte a la selección en una ardua tarea y, como si esto fuera poco, la mayoría son muy buenas. «Algunas hasta parecen obras de arte», reconoce Manchón. Y, para muestra, las que ilustran este reportaje, que han sido cedidas por el portal. Las imágenes en cuestión sorprenden por dos razones. Una, por su belleza. Y dos, porque descubren paisajes o perspectivas novedosas de un país o una ciudad. «De pronto alguien entra a mirar por curiosidad y encuentra cosas que no sabía o no se imaginaba de un lugar. Eso a veces nos decide a emprender un viaje real», dice Manchón. Y, en consecuencia, a planificarlo. Aquí es donde entran en escena otros servicios añadidos del portal y de Google Earth. Además de las imágenes satelitales, el segundo ofrece una nutrida lista de información que va desde los datos geográficos, el clima y las distancias, hasta la cantidad de habitantes que tiene un sitio, los puntos de interés turístico, los posibles alojamientos y los restaurantes. Mientras, en la página web española, cuando los usuarios buscan imágenes de una ciudad reciben también sugerencias publicitarias de agencias de viajes, hoteles y compañías de transporte que operan en ese lugar. «La verdad, hemos generado un servicio redondo», confiesa Manchón. Y eso que, como la Tierra, empezó con unos planos.
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GUÍA PRÁCTICA
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Google Earth y Panoramio le han dado una vuelta de tuerca al concepto de turismo: la vuelta al mundo en 80 fotos es posible y muy real si a los clics de las cámaras se le suman los del ratón del ordenador. Ver la Tierra desde casa es sencillo y sólo requiere unos pasos. El primero, disponer de conexión a Internet. Descarga: Google Earth es un programa de acceso público y gratuito que se descarga fácilmente de la red. En la dirección http://earth.google.es/download-earth.html encontrará el hipervínculo correspondiente, pudiendo elegir entre Windows, Macintosh o Linux, según sea el sistema operativo de su ordenador. Instalación: Una vez descargado, deberá instalar el programa. La propia herramienta le guiará para hacerlo de manera correcta y en su propio idioma. La instalación apenas tarda unos minutos. Selección: Cuando utilice el programa, verá que a la izquierda de su pantalla aparece una serie de opciones. Entre ellas, la de activar el servicio de Panoramio, que se encuentra en el menú Capas - Web geográfica. Al hacer clic en ese ítem, la imagen satelital mostrará unos asteriscos en los lugares del planeta donde hay fotografías a pie de calle disponibles. Basta con hacer un clic sobre ellas para que se desplieguen en su ordenador. Complementos: Si desea ver la totalidad de imágenes del portal español, puede hacerlo accediendo al sitio web (www.panoramio.com). Allí encontrará un hipervínculo llamado Mapamundi que le permitirá buscar y observar imágenes del lugar que usted desee. Por supuesto, también puede suscribirse al portal (es gratuito) e incorporar en él sus propias fotografías.
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