Pese
a su modesto nacimiento, el mundo de los videojuegos se
ha convertido en un negocio que mueve tantos dividendos
o más que el cine. Los últimos años
han visto como las majors, las siete grandes
productoras de Hollywood, volvían la vista hacia
este pariente lejano del entretenimiento para aprovechar
el tirón que los juegos tienen entre los jóvenes
de todo el planeta.
Con una calidad cinematográfica, en cualquier caso, discutible, las películas basadas en videojuegos dan muy buenos resultados de taquilla. El último filme de este género es un buen ejemplo: pese a tratarse de una secuela, Resident Evil: apocalypse ha recaudado millones de dólares en Estados Unidos. La película, que acaba de estrenarse en nuestro país, ha logrado mantenerse en los primeros puestos del ránking americano de películas más taquilleras aunque su impacto en la vieja Europa aún está por ver.
El origen de este combinado de zombies, gore y explosiones es bastante ilustre. En 1996, un diseñador de videojuegos llamado Hideki Kamiya y Shinji Mikami, director de Capcom, lanzan un programa llamado Resident Evil. Con una amplia experiencia en el sector, esta compañía ya era responsable de sagas tan conocidas como Ghost n goblins, Street Fighter o Megaman. No obstante, Resident Evil sentó las bases de un nuevo género que dió en llamarse survival horror.
Aunque pasó algo desapercibido en sus comienzos, el juego pronto adquirió un notable éxito que propició toda clase de secuelas para varios formatos. En Resident Evil se combinaban los enfrentamientos tradicionales de disparos con un entorno terrorífico y un protagonista que, lejos de ser un superhéroe, era vulnerable y podía ser pasto de los monstruos con bastante facilidad. Esta circunstancia, característica del género, obligaba al jugador a estar en un estado de permanente tensión psicológica para reaccionar a cualquier amenaza potencialmente letal.
Gran parte del éxito de la saga se basa en el desarrollo de una trama realmente compleja. Los zombies creados mediante vudú o radiaciones cósmicas de película de serie B se cambiaron por un tipo de miedo más propio de los tiempos que corren. En un pequeño pueblo de la América profunda llamado Raccon City comienzan a suceder extraños crímenes. Un equipo de fuerzas especiales de la policía se desplaza hasta una mansión alejada de la localidad para ayudar a unos compañeros cuyo helicóptero se ha estrellado. El rescate pronto se convierte en una pesadilla poblada de zombies y grotescas criaturas mutantes, ya que la mansión es una tapadera y los monstruos son producto de un virus desarrollado como arma biológica y liberado por accidente por una corporación farmacéutica sin escrúpulos.
Secuelas
A medida que se han ido comercializando, las sucesivas ediciones del juego han creado nuevas capas de historia y líneas argumentales que se entretejen con la acción principal. El argumento de algunas entregas, cómo la segunda, ha sido concebido por escritores. La saga ha llegado incluso a coquetear con el mundillo literario. Existen tres novelas de Resident Evil destinadas al público juvenil.
Además de estos libros y otros artículos de merchandising -en especial, las figuritas de juguete-, Resident Evil ha creado escuelas con muchos títulos similares cómo Silent Hill o House of the Dead. Este último juego ha protagonizado también su propia película que en España se distribuirá próximamente en el mercado del vídeo y DVD. El director de este filme se ha especializado en cine de videojuegos y actualmente está rodando la versión de Bloodrayne para la gran pantalla con Kristina Loken en el papel de la chupasangres protagonista, Michael Madsen y Ben Kingsley.
Tras unos años relegados a la serie B más recalcitrante, los zombies tampoco quieren renunciar a la gran pantalla. El amanecer de los muertos campa a sus anchas en DVD mientras ya se anuncia la secuela y Resident Evil: apocalypse reina en los cines. Los muertos del armario de George A. Romero están más vivos de lo que parece.