Biar conserva dos de las puertas de acceso al recinto amurallado, y algunos arcos medievales que cerraban el paso de las calles de noche o en caso de ataque. En las afueras se puede ver un acueducto ojival del siglo XVII, un pozo de la nieve, las ermitas de los santos de Piedra, de Loreto, del Roser y de Santa Lucía, el venerado santuario de Nuestra Señora de Gracia, que data del siglo XVIII, y las cantarinas fuentes del paseo del Plátano. La iglesia de La Asunción y su espigada torre campanario descuella sobre los tejados de adobe. De estilo gótico tardío, se edificó en el siglo XV. Llama la atención su belleza y solidez, de hecho, atesora uno de los conjuntos monumentales mejor conservados de la Comunidad Valenciana entre los siglos XVI y XVIII. La portada, de estilo plateresco, fue tallada en 1519, y en el interior destaca la churrigueresca Capilla de la Comunión, del siglo XVII. Desde la plaza de la Constitución, donde confluyen la iglesia, el museo Etnográfico y el Ayuntamiento, se asciende al castillo por arriscados callejones, íntimos miradores y pinos bienolientes.Al escritor Valéry Larbaud, huésped de la villa en 1920, Biar le recordó la Toscana: «Un valle muy hermoso, como los que se ven en Provenza e Italia, pero también muy característico, muy español, quizá por el aspecto abrupto, la aridez y el color de las colinas y montañas que lo limitan y rodean. El agua, maravillosa. Biar es una fuente con el agua corriendo pura desde las rocas de arriba hasta las basas de piedra».
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