| TORRE. La iglesia tiene tallas de Sempere y un relicario del patrono. / J.M.GALIANA |
El carrascal de la Font Roja supera los 150 años de vida. Comparte espacio con fresnos, quejigos, servales, arces y unos pocos tejos, el primitivo bosque valenciano de hoja caduca que, en la estación otoñal, da color a la sierra del Menejador, acostumbrada a recibir frecuentes nevadas porque la cara norte está a resguardo de los vientos húmedos del Mediterráneo. No faltan los pozos de nieve construidos desde el siglo XVI para almacenar la nieve y prensarla en su interior con mazos de madera hasta que se convertía en hielo. Los más antiguos se encuentran en el término de Ibi. Con el solsticio de verano, por San Juan, lo bajaban envuelto en paja a lomos de burros y caballerías con el propósito de venderlos a hospitales, pescaderías, lonjas, hoteles o particulares. Son media docena los pozos de nieve que todavía muestran parte de su armazón de piedra rematado exteriormente por cúpulas de ladrillo de tejar, que protegían el hielo de los rayos solares.
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