Tras ser galardonada en
diversos festivales, la coproducción hispano-argentina
Las mantenidas sin sueños se estrena
en nuestras salas, revelándose como una de las
películas más sugestivas de la cartelera.
Vera Fogwill (Buenos Aires, 1972) encarna el papel protagonista,
ha escrito el guión y co-dirige la cinta junto
a Martín Desalvo, una historia agridulce sobre
una madre desastrada que no sabe qué hacer con
su inquieta hija.
-¿Qué habéis querido contar?
-Que detenerse es una posibilidad, que mucha gente ya no quiere hacer nada y tienen razón.
-Interpretas el papel protagonista y a su vez codiriges. ¿Os repartisteis el trabajo?
-Para mí hacer una película es un trabajo en equipo. Lo más difícil fue producir y escribir una historia diferente. En lo que respecta a la dirección, fue magnífico. Siempre me resulta atractivo pensar que uno puede decir algo y contarlo de maneras muy distintas. Ponerse a evaluar y pensar con otro hace que el trabajo artístico sea siempre más rico, porque se hace más dificultoso y esto hace que uno sea mas firme en las decisiones que toma. Nada en nuestra película es fruto del azar.
-¿Fue difícil trabajar con la niña protagonista?
-No, porque se planificó un trabajo previo de casi un año antes de rodar. Personalmente entrené a Lucía Snieg y ensayé toda la película con la intensidad necesaria como para que parezca que todo se hace y se dice por primera vez.
-La película comienza muy dura, para acabar con momentos de comedia.
-Siempre parto de la base de que para salir de la tragedia hay que mirar el absurdo desde afuera. En lo trágico hay siempre un elemento absurdo o cómico cuando uno lo ve con mayor distancia.
-¿Vuestras influencias?
-Me influye el mundo en el que vivo, los libros buenos y los malos, las películas que veo, la música que escucho. Me siento ecléctica.
-¿Por qué no hay muchas mujeres cineastas?
-Las hay, tal vez aún no hay tanto reconocimiento, pero cada vez hay más directoras.
-Habéis recibido varios premios en festivales. Sin embargo, la distribución de un cine diferente al comercial es complicada
-Siempre es difícil distribuir el cine de autor, o el cine más independiente. Es un problema mundial. Hay películas que precisan de un tiempo, del boca a boca, para funcionar. Películas que no tienen dinero para publicitarse y necesitan permanecer un tiempo en cartel. Se estrenan películas semana a semana que caen de la cartelera sin que nadie se entere de su existencia.
-El cine argentino goza de muy buena prensa por aquí. ¿Es una moda?
-No sé realmente que es el cine argentino, porque aquí hay diferentes autores y diferentes estéticas. Hay de todo. No creo que el cine argentino sea claramente algo. Hoy puedo decir que hay una diversidad de temas y maneras de abordarlos. Hay autores muy diferentes y distintas generaciones intentando que haya una industria.
-¿Cómo anda la situación cultural por allí?
-Hay muchas ofertas de teatro excelentes, películas, bandas alternativas, mucho de todo. Tanto que es inexplicable que con la crisis que hay se siga produciendo. Argentina, culturalmente es un foco, pero es muy difícil conseguir fondos para producir o muy difícil sobrevivir para los artistas. Es un país con magia. Magia significa sacar algo de la nada que no tiene de donde sostenerse. No puedo explicar el fenómeno cultural porque considero que es magia, al servicio de la cultura y del arte.
-¿Cómo ves el panorama en España?
-Lo que más veo es cine español y escucho música española, pero creo que, en cierto sentido, pasa lo mismo que en mi país. Es magia.
-Se están rodando bastantes filmes españoles en Argentina.
-Y muchas películas argentinas se hacen gracias a los fondos que aportan las coproducciones con España.
-¿Ya preparas algo nuevo?
-Estoy escribiendo el guión de una película,
Nariz. Voy tranquila, me gusta disfrutar
de los distintos procesos de la obra. Por otro lado,
protagonizaré una película que se titula
Incómodos, de Esteban Menis. Me siento
feliz, porque aparte estoy involucrada en otros proyectos
de futuro con gente que admiro. Es un honor.