Juaco Vizuete (Alicante,
1972), licenciado en Bellas Artes, pasó de hacer
garabatos para combatir el tedio a convertirse en dibujante
de cómics de los de verdad cuando ganó el
primer concurso de cómics de la extinta revista
El Víbora. El galardón le permitió
publicar sus primeras historietas en el sello Brut de
Ediciones La Cúpula, destacando la serie El
Resentido, protagonizada por un chaval reprimido,
inadaptado e incomprendido, que paseaba sus problemas
de acné y amor adolescente de viñeta en
viñeta. La diversión asegurada, acompañada
de una imaginativa utilización de los recursos
expresivos propios del medio, convirtieron esta personal
obra en una de las más frescas de los años
noventa (fue nominado al Premio Autor Revelación
en el Salón de Barcelona de 1998).
Tras publicar ilustraciones en diversos medios y trabajar en el departamento creativo de la productora de animación levantina Black María durante un lustro, Juaco vuelve a las andadas. Atrás deja un periodo de sequía de álbumes con la salida de Julito, el cantante cojito, un homenaje a la escuela Bruguera, ácido e iconoclasta, con guión del polémico Hernán Migoya.
-Llevabas tiempo sin publicar .
-Sí, es verdad, y agradezco el interés. Supongo que, acorde a las reglas de mercado actual, según las cuales se publican bastantes tebeos al mes, ver una historieta de un tipo que hace más de un lustro que no asoma el morro parece un bagaje un poco pobre, pero he estado pasando una racha larga y un poco complicada a nivel laboral, y no me podía permitir el lujo de pensar en publicar cómics, pero he seguido dibujando y dándole al tarro. Al juntarme con Hernán, que es un currante, ha salido el álbum.
-¿Qué fue del Resentido?
-El Resentido se casó dos veces, tuvo tres hijos y trabaja en una plataforma petrolífera. Es curioso, pero ahora mismo tengo la misma relación con el personaje que tenía cuando lo dibujé, y me identifico mucho con él, pero no sé si lo volvería a hacer de la misma manera. Aunque soy esencialmente el mismo tío, he intentado continuar sus aventuras, pero no he encontrado la manera de coger el hilo y tirar de él como para seguir la serie. De todos modos, está en proyecto reeditar el material antiguo en un álbum.
-¿Ha cambiado mucho el panorama del cómic desde entonces?
-Cuando empecé había menos apoyo a los dibujantes de aquí, porque salía más a cuenta publicar mangas y superhéroes. Algunas personas, como Josep María Berenguer, de La Cúpula, el propio Hernán o la gente de Camaleón, se decidieron a apostar por los autores autóctonos. Se gestó la situación que existe ahora, en la que poca gente hace ascos a publicar a dibujantes españoles. Ahora bien, hoy en día hay un superávit de tebeos. Te metes en una tienda y no das pie con bola si no tienes un criterio. Una tienda de cómics ahora es una cosa que marea, así que hace buena falta que los medios hagan de intermediarios frente al gran publico, porque si no es imposible orientarse mínimamente.
Un tipo desagradable
-Explica quién es Julito, el cantante cojito.
-Julito es un cantante de un estilo que ya no se lleva: la canción romántica ligera. Tiene una mentalidad absolutamente reprochable desde el punto de vista progre, popi y resentido de hoy día, y, por lo tanto, resulta ser, casi involuntariamente, un machista, un xenófobo, un pesetero, un autoindulgente, un creído y un irresponsable. Pero a Hernán y a mí nos cae bien, porque tiene la virtud de ser, en el fondo, «alguien que pasaba por allí», un fulano que no se toma la vida más en serio de lo necesario.
-Las ganas de fama hacen que Julito meta el remo una y otra vez.
-Las historias son ligeras, que la gente no se llame a engaño: nos interesaba que resultasen, si no divertidas, por lo menos simpáticas y un poco melancólicas a veces, puesto que Julito es un tipo de otra época.
-Las historias recuerdan mucho a la vida y milagros de Julio Iglesias.
-¿De verdad?
-Y también a Michael Jackson.
-¡Justo! Nos hemos basado en Jacko porque es una figura ya casi mítica a la que la gente ve como un icono, antes que como a una persona. Un tipo que se convierte en personaje, que es lo que creemos que les pasa a los artistas famosísimos, sea por ellos mismos o por el aura que se monta a su alrededor. Pero lo que interesa de ellos es su producto, su obra, que es lo que tratamos de decir también en el tebeo. Somos fans de los discos de Michael Jackson, que son cojonudos, al margen de su vida privada.
-¿Cómo es trabajar con Hernán Migoya?
-El parto lo asistió Hernán, y después me buscó para hacer guardia en la incubadora. Cuando me llamó y me contó la idea la tenía ya bastante pensada y me dijo que sería un tebeo muy naíf, casi infantil, sabe que ese estilo me va. Trabajar juntos ha estado muy bien, tenemos conexión. Es saludable, sobre todo en una actividad tan solitaria como la de hacer tebeos.
-¿Qué metodología habéis utilizado?
-Hernán me preparó unos guiones detalladísimos, muy bien explicados, y me envió algunos bocetos de su propia mano. Luego yo lo cambié todo a nivel formal, intentando aportar ritmo, una apariencia visual coherente, etc. A él le gustaban unos cambios sí, otros no, y la última palabra en los textos la tenía él, por descontado. Así que lo volvíamos a hablar todo y corregíamos.
-¿Desde el principio teníais pensado que fueran historietas en formato apaisado?
-No, la idea surgió después de empezar, al ver que el formato que teníamos planeado, páginas horizontales de cuatro viñetas por tres, se podía dividir por la mitad para acelerar el ritmo de lectura y para que el libro recordase aún más a los cómics antiguos a los que hace referencia el estilo de dibujo.
Referencias
-Las viñetas recuerdan a la escuela Bruguera.
-Quería que el aspecto reforzase el guión, que está escrito desde un punto de vista retro y pop, en el mejor sentido. Es el estilo de Hernán y no podía cargármelo con una forma de dibujar moderna, e incluso él mismo sugirió algunas referencias. Así que me puse a mirar a Vázquez, a Conti, a Coll. Me bajé imágenes de series de la Hanna Barbera e hice una mezcla.
-A nivel gráfico, ¿tienes algún tótem?
-Hay muy pocos cómics que valore solamente por la parte gráfica, aunque si tuviera que coger y enmarcar viñetas aisladas de algún artista elegiría a Hergé, a Kirby o a Robert Crumb. Los cómics buenos son buenos en conjunto.
-¿Quién puede disfrutar con Julito?
-A Hernán y a mí nos gustaría
llegar a la mayor cantidad de público posible.
Toca temas bastante actuales, sobre los que casi todo
el mundo tiene un punto de vista, y estoy convencido
de que hemos hecho lo humanamente posible para hacer
un tebeo que resulte agradecido y legible, a nivel de
lenguaje, por toda clase de público, intentando
primero que nos guste a nosotros, claro. Tampoco somos
tan raros, así que deben de haber por ahí
personas con las que coincidamos a través de
las viñetas, ¿no?