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Cala Cerrada. La cala más hermosa
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| CALA CERRADA. Al sur de La Picadera sale al paso esta cala salvaje y solitaria, semioculta desde el mar y de laborioso acceso por tierra. / JOSÉ MARÍA GALIANA |
CERRADA. Vientos y mareas han esculpido en torno a Tiñoso una hermosa geografía de acantilados, calas y farallones que emergen de un mar de aguas profundas y cristalinas
JOSÉ MARÍA GALIANA
Nos hicimos a la mar en el puerto de Mazarrón un domingo de calma chicha, y Juan Aguilar puso proa a la torre de Santa Elena, que desde el siglo XVI se alza en la Punta de La Azohía. Restaurada hace unos años, es la única del litoral murciano que tiene forma hexagonal. En ese regocijo de azules, durante los meses de marzo a junio, se practica la almadraba, arte de pesca milenario en el que el hombre y el pez se miden frente a frente. También hay un mar Mediterráneo bravío que rompe al sur de La Picadera (386 metros), en los últimos pliegues de la Sierra de la Muela, una cuña salvaje sin carreteras en sus lomos que separa La Azohía y Cabo Tiñoso, sólo apta para senderistas que la noche anterior habían vislumbrado la belleza de una cala recóndita defendida por farallones calizos, poderosos brazos de tierra que se enrocan en los acantilados encarnados, mar en calma perpetua, fondos de posidonia oceánica y un invicto penacho rocoso que protege sus espaldas. Refugio ancestral de filibusteros, contrabandistas, robinsones y enamorados, es el paisaje más singular y fascinante de una costa en cuyo cielo se prodigan rapaces como el águila perdicera, el halcón peregrino o el búho real, y no faltan tierra adentro mamíferos como el tejón, el erizo moruno, la garduña y la comadreja. La naturaleza ha sido especialmente caprichosa en este insólito escenario de Cala Cerrada -no hay otro adjetivo que la defina mejor-, un espacio de laborioso acceso por tierra, semioculto desde el mar por dos espigones naturales que la custodian como un tesoro. No es para menos, pues se trata de la bahía más solitaria y recatada del Levante, un edén un tanto misterioso por la soledad y la desnudez de los montes que la abrazan, y por su descarnada orografía, propia de un película de dinosaurios. «Ofrece mucha seguridad con vientos de la parte Este -se lee en Guía de Puertos Deportivos de la Región de Murcia-, y se interna unos 150 metros hasta llegar a una playa limpia donde se puede varar, pero tiene una boca de unos cincuenta metros de ancho, abierta al Sur, que no debe acometerse sin práctico o persona muy conocedora de ella, sobre todo si surge viento de lebeche». Reina un antiguo silencio en esta rada donde el Mediterráneo bravío se sosiega. Los monitores de buceo aprovechan la paz de sus aguas para adiestrar a los principiantes y hacer inmersiones nocturnas sobre una superficie de arena y poseidonia oceánica, el ecosistema más importante del Mediterráneo. La posidonia es una planta con flores, hojas y frutos que vive a menos de cincuenta metros de profundidad, allí donde llega la luz y puede realizar la fotosíntesis. Las praderas de posidonia son la principal fuente de oxigenación del Mediterráneo y constituyen el hábitat de más de cuatrocientas especies vegetales y mil especies animales. Entre sus largas hojas verdes viven erizos, estrellas de mar, esponjas, moluscos, anémonas, algas y numerosos peces que encuentran allí el lugar idóneo para alimentarse y reproducirse. Línea de costa Al este de Cala Cerrada se halla Cala Abierta, una bahía despejada y de mayores proporciones, frecuentada en los estíos por la transparencia de sus aguas. De aquí a Cabo Tiñoso, gigante de calizas y dolomías, la línea de costa ofrece un paisaje espectacular, una sucesión de acantilados que se precipitan en el azul del Mediterráneo dejando un rastro de calas inverosímiles, garitas de piedra, puntas, arcos, grutas y oquedades que el mar y el viento han ido arañando hasta sacar a la superficie una paleta de tonalidades grises, violetas, azules, blancas y encarnadas. Cabo Falcón (prueba de la existencia de halcones en la zona) es preludio de cabo Tiñoso, estratégica atalaya coronada por el cabezo de los Castillitos, un faro y una batería de costa que en los últimos años ha sido desvalijada. Siempre hay un pescador y una barca mecida por el mar al pie de Tiñoso, en cuyos fondos rocosos encuentran abrigo erizos y alevines de mero, doncellas, julianas, rayas torpedo.... En estas montañas de la costa murciana se ofrecen, en estado puro, algunos de los últimos rincones de un Mediterráneo que representa menos del 1% de la masa acuática del planeta y alberga cerca del 8% de las especies marinas conocidas, un mar seriamente amenazado por la sobreexplotación de los recursos pesqueros y la práctica de algunas artes poco selectivas o agresivas para el entorno. Al doblar Cabo Tiñoso la vista se ensancha hasta la isla y la ensenada de Escombreras. La costa, menos abrupta y pelada, va perdiendo altura y permite conocer ramblizos que desembocan en íntimas lenguas de arena, playas de muy difícil acceso por tierra, como Cala Salitrona y Cala Bolete (esta última protegida por un espigón de areniscas), auténticas playas silvestres que invitan a bañarse en sus aguas verdes y cristalinas: en estos fondos marinos hay visibilidad suficiente para adentrarse en una decena de cuevas submarinas. El Lago Azul es una de las más sugerentes; se accede por un sifón a cuatro metros de profundidad y da cobijo a enamorados que se excitan con el eco multiplicador de sus propios gemidos.
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CUADERNO DE VIAJE
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Cómo llegar Cala Cerrada se encuentra entre La Azohía y Cabo Tiñoso, en el término municipal de Cartagena. Subiendo a la batería de costa, en La Picadera, a la derecha hay un sendero que lleva a Cala Cerrada. En verano es aconsejable iniciar el camino de amanecida. Si el mar está en calma, lo más gratificante es ir en cualquier tipo de embarcación. Dónde comer Virgen del Mar ( 968 595 057) El producto fresco, los guisos ancestrales y los pescados en rustidera han convertido a Cruz, la mejor cocinera de la Región, en una referencia nacional. La Barbacoa ( 968 150 200) ocupa una casa rural restaurada con buen gusto. La carta es una simbiosis de cocina belga y española, muy bien elaborada por Nathalie. Atiende, siempre afable, César, un ejecutivo que prefirió vivir junto al mar. Dónde dormir Partner La Azohía ( 968 150 228). Hotel de cuatro estrellas situado a 500 metros del pueblo de pescadores homónimo, a 20 kilómetros de Cartagena. Habitación doble 92/115 euros día. Hotel Bahía ( 968 594 000). A pie de playa, junto al puerto deportivo de Mazarrón. Habitación doble: 45/55 euros día. Actividades subacuáticas Centro de Buceo del Sureste ( 968 154 078). Está a 100 metros del puerto deportivo de Mazarrón. Instructores y monitores realizan actividades subacuáticas en Cueva de Lobos, bahía de Mazarrón y Cabo Tiñoso Información Mazarrón. 25.00 habitantes. Oficina de Turismo. Avda. Doctor Meca, 47. 968 594 426. Fax. 968 594 426
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