REPORTAJE. Los faros quizá surgieron para calmar la desesperación de quienes esperaban el retorno de los barcos perdidos en la oscuridad de la noche. Cuando las ciudades crecieron junto a las costas y se construyeron los primeros puertos, los faros se convirtieron en inmensas torres, como por ejemplo, la que guiaba los barcos que llegaban a Alejandría, en la isla de Pharos, o la conocida como el Coloso de Rodas, bajo cuyas piernas entraban los barcos en el puerto. Este libro de Annamaria Mariotti dedica texto y fotografías para localizar algunas de las construcciones más insólitas por su ubicación, características o violencia con que son azotadas por el mar. Melancolía, soledad y sensación de ser diminutos en un tomo elegantemente presentado. Librería Universitaria. 35 euros.
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