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MÚSICA festivales

Indies en pie de guerra

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NEW YORK DOLLS

TEXTO: J. OLARTE


Es lo que tienen las vacas gordas que corren para la música en vivo: aparecen nuevos promotores agresivos en un mercado saturado y comienzan los choques de intereses y las luchas torticeras por hacerse con los artistas con más tirón y robar público a la competencia. Es el caso de Last Tour o de la expansiva empresa catalana Sinnamon, que distribuye sellos como Rough Trade, tiene en Barcelona la masiva sala Razzmatazz y promueve festivales como Daydream, Creamfields, Ola o el emergente Summercase.

La agencia bilbaína provocó el primer combate festivalero de la temporada estival al emplazar el Getafe Electric, cita con apoyo del consistorio local y un gran cartel duro liderado por Metallica, en la misma zona y fecha que el veterano y agonizante Festimad. Ahora el enfrentamiento salta del ámbito de rock de extrarradio urbano al del indie pop acomodado.

Las ‘chispas’ entre los gestores de Summercase y los de la cita decana del indie español (catorce años) ya saltaron el año pasado, cuando el FIB se adelantó de agosto a julio, un mes más propicio para encajar en el ajustado itinerario festivalero de los grandes del pop independiente. El festival de Benicàssim entraba en la franja del Summer, cuyo director llegó a declarar en la prensa que entraría «a saco» para convertirse en la cita indie de referencia en España. Y obró en consecuencia al llevarse a golpe de talonario (medio millón de euros, se dice) a Arcade Fire.

Fuera caretas

Este año, la guerra entre ambos es ya abierta. El FIB anunció a principios de año sus fechas (del 18 al 20 de julio) y el Summercase emplazó las suyas el mismo fin de semana. Sus gestores aseguran que no buscaban la guerra con el FIB, sino evitar coincidencias con grandes festivales británicos tipo T In The Park. Pero el caso es que, tras montar el festival Daydream al hacerse en exclusiva con Radiohead, han mejorado el cartel lo suficiente como para provocar algún trasvase de público del ‘sol y playa’ castellonense al entorno urbano de Barcelona y Madrid. De manera nada casual, el FIB ha respondido montando una sucursal de bolsillo en la capital. El mismo día, por supuesto.

Para llevarse al gato al agua, ambos festivales han conformado propuestas de indudable tirón. Impecable y cuajado de interesante letra pequeña es, como de costumbre, el cartel del siempre abarrotado FIB, cuyo abono por cuatro intensas jornadas asciende, pese al apoyo institucional, a los 170 eurazos. Favorecida por su alianza con la potente agencia británica Vince Power (Reading, Glastonbury…), la hiperconcentrada oferta musical de la Costa de Azahar incluye, entre otros pesos pesados, a Leonard Cohen, My Bloody Valentine, Gnarls Barkley, Morrissey, Mika,Tricky, New York Dolls, Babyshambles, Kills, Siouxsie, Spiritualized, My Morning Jacket, The Raconteurs, Justice, Hot Chip, The National, Róisín Murphy o grupos y artistas españoles como La Casa Azul, El Columpio Asesino, Lori Meyers o la reunión de Morente con Lagartija Nick.

Por su parte, el Summercase reparte en dos jornadas un plantel en la línea de su rival, donde conviven clásicos como los irredentos Sex Pistols, Blondie, Stranglers o Edwyn Collins con los Grinderman de Nick Cave, Maxïmo Park, Interpol, Primal Scream, Kaiser Chiefs, Mogwai, Kings Of Leon, Ian Brown, The Kooks, The Raveonettes, The Breeders, The Long Blondes o Tiga. E El veterano FIB y el pujante Summercase pugnan el mismo fin de semana por atraer a un público muy similar




 
 
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