YANN TIERSEN
TEXTO: J. OLARTE
Asegura Yann Tiersen que
compone para poner música a sus recuerdos: «Siempre
estoy imaginando la banda sonora de mi vida». La
confesión puede explicar el eco logrado ambientando
películas como Alice et Martin, La
vie revée des anges o, especialmente, la
popular Amélie o Goodbye Lennin,
pero no aporta demasiada luz sobre el amplio universo
expresivo de este compositor y multi instrumentista formado
en el clasicismo pero capaz de hacer guiños pianísticos
minimalistas a Michael Nyman o Wim Mertens, marcarse devaneos
post rockeros a lo Sigur Ros, juguetear con casiotones
e instrumentos infantiles como Pascal Comelade (comparación
que le irrita), firmar instrumentales cinemáticos,
reinventar la chanson y el folk galo junto a Dominique
A, Françoiz Breut o Jane Birkin o rubricar gemas
del pop melancólico y atribulado junto a Shannon
Wright, Liz Fraser, Stuart Staples o Neil Hannon.
Con independencia del terreno en el que decida moverse, en el BAM barcelonés se le vio en vivo con cuarteto de cuerda y ahora regresa con un formato aparentemente más rockero, Tiersen es uno de los artistas que mejor han sabido buscar en la música clásica el modo de transgredir los parámetros del pop al uso. «La formación clásica me ha resultado muy útil. Sin la técnica que aporta ese aprendizaje no podría haber hecho la música que hago», ha dicho el bretón (De Brest), que se devoró los pentagramas (estudió violín y piano hasta los 14 años) hasta reaccionar en la adolescencia contra esa ortodoxia cuando, inspirado tras descubrir a Joy Division y Stooges, decidió tocar la guitarra en bandas post punk. Paralelamente, empezó a componer música para cortometrajes, que acabaría parcialmente reuniendo en Valse des monstres (95), debut en el que comenzó demostrar la versatilidad instrumental que desde entonces viene demostrando, tocando tanto en estudio como en vivo con el piano, el acordeón, teclados varios, guitarra
Bohemia parisina Tras un disco ignorado -Rue des cascades (96)-, Tiersen comenzó a proyectarse sobre el mercado pop con Phare (98), en buena medida gracias a su colaboración con Dominique A en su primer éxito, Monochrome. En la misma vena siguió con Black sessions, álbum recientemente editado en el que contó con las voces de Neil Hannon (D Comedy), el propio Dominique y grupos como Married Monk, Noir Desir o Le Tétes Raides; y el más rockero Tout et calme (99), que, paradójicamente, llegó a defender en directo con un formato neoclásico. Poco después, el director Jean Pierre Jeunet le propondría poner música a Amélie, filme de gran eco internacional cuya banda sonora daría fama y dinero a un Tiersen que aún sigue rentabilizando ese éxito, sobre todo en directo, donde suele recrearse en encantadoras demostraciones de bohemia parisina naif como La valse dAmélie, Las banquet o Les jours tristes. Con el terreno abonado, logró un nuevo aldabonazo comercial con Absente -álbum en el que a sus voces de confianza se unía la de Lisa Germano-, entregándose durante los dos años siguientes a girar sin cesar por Europa. Como testimonio, ahí queda el directo Cetait ici (03), previo a su nueva incursión cinemática con la banda sonora de la recomendable Goodbye Lenin y su colaboración discográfica con Shannon Wright. Con «canciones concebidas como fotografías», su última referencia de estudio es Les retrouvailles, grabado en su refugio habitual (la isla de Ouessant, en la costa Oeste de Bretaña), que oscila entre el pop semiacústico subrayado por las voces de Liz Fraser (Cocteau Twins), Stuart Staples (Tindersticks), la musa Jane Birkin, Christophe Miossec y Dominique A, baladas pianísticas, valses con acordeón marca de la casa y flirteos rockistas. Como contrapunto ahí está el documental La traversée, que la directora Aurélie Du Boys concibió como una lectura pictórica del disco y un acercamiento al universo musical del bretón, de 36 años. Un universo que Yann recreará el jueves en la sala Santana 27 de Bilbao (20/24 €) en un formato aparentemente más rock junto a un bajista, un batería y otros cómplices habituales como Marc Sens (voz, guitarra) o Christine Otte (teclados, xilófono). A
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