pá, yo viazé un corrá, pa eshá gallinas, y pa eshá mininos / Opá, yo viazé un corrá, pa eshá perdices, y eshá pajarillos / Opá, yo viazé un corrá
. Tras el ya popular y charnego estribillo de la que se postula como futura canción del verano se oculta Manuel Jesús Rodríguez Rodríguez, alias El Koala, un veterano «currante» de la música y la construcción «con veinte años de experiencia». Con una banda de nombre tan poco sutil como Santos Putos de Punk Rock Rural, Manué comenzó en los ochenta a defender la causa del pop rústico con grupos heavy, de rumbas, sevillanas o rock andaluz. «El único con el que funcionamos bastante bien fueron Los Ducati, pero nunca había podido cumplir mi sueño de dedicarme sólo a la música».Los «veinte años de lucha musical» de El Koala comenzaron a dar sus frutos cuando, hace algunas semanas, el vídeo de Opá
se emitió en algunas cadenas minoritarias de televisión. De ahí saltó a Internet y comenzó a copar blogs, webs y foros, al punto de situarse, junto al tema de la virginal Laura, en el top ten del portal de intercambio de vídeos youtube.com.
El tema contracultural en cuestión ya era una especie de himno en los pueblos de la Axarquía malagueña. De hecho, El Koala lo había grabado hace ya dos años gracias a José Manuel Casañ, cantante y líder de Seguridad Social, a quien le hizo gracia una de sus maquetas y decidió producir Rock rústico de lomo ancho, debut de sonido magro y tozudo que conecta el rock calimochero urbano con la lírica popular del sur más arcano, guasón y «mu basto».
El disco fue editado en su día por una independiente andaluza, pero ahora ha sido relanzado por Universal, que, con el terreno abonado, ha logrado colocarlo entre los quince más vendidos. Convertido casi sin comerlo ni beberlo en el fenómeno comercial del año, el propio Koala cuenta su historia.
Gracias a los piratas
-Grabaste tu disco hace casi dos años. ¿Cómo ha surgido este boom ahora? ¿Quién colgó tu vídeo en Internet?
-No tengo ni idea, pero a quien fuera se lo agradezco porque a partir de eso corrió como la pólvora. Lo grabé hace ya dos años gracias a José Manuel Casañ, de Seguridad Social. Cuando tocaron en la feria de Málaga, le pasé una maqueta a su pipas, después él se la pasó a José Manuel. Le gustó y, como el caballero que es, me invitó a ir a Valencia a grabar. Después fiché por Fonográfica del Sur, hicimos el videoclip y Universal se ofreció para trabajar con nosotros en equipo. Y luego pasó lo de Internet.
-Después de lograr el éxito dejando que tu música circulara libremente por la red, no te molestará que tu disco esté en el top manta.
-A mí a estas alturas no me molesta nada, soy un privilegiado por poder vivir en este planeta haciendo música, que es lo que más me gusta. No sólo no me quejo de la piratería, sino que estoy agradecido ya que, gracias a Dios, mi disco está en las tiendas y se está vendiendo muy bien por la promoción que se le ha dado en Internet. No me puedo quejar; gracias a la piratería en la red, la gente está buscando el original. Lo veo por todos los discos que estoy firmando.
-No deja de tener su guasa que un artista que apela a lo rural triunfe gracias a las nuevas tecnologías.
-Pues sí, eso es lo que tiene Internet, que hace que todo se vea más. Yo no me lo podía imaginar, aunque, cuando hice el videoclip, mi corazón me decía que iba a ser algo nuevo y distinto, porque era original y estaba grabado en el campo con mucha sinceridad y pureza. Nunca se sabe dónde va a llegar luego, pero mi intuición no me engañaba.
-Hasta sale tu padre, tu opaito.
-Sí, me dijeron que necesitaban a un señor mayor de pueblo con boina y pensé: ¿quién mejor que mi opaíto, a quien yo ayudaba con las cabras?. El vídeo lo grabamos en los cortijos de tres amiguetes en la Axarquía, entre cerdos, cabras y motillos Guzzi, que son las que se usan en el campo.
-Y ahora puede que tu tema del corrá se convierta en una de las canciones del verano, una tradición muy poco rockera, por cierto.
-Sí, pero no me importa. A mí me tira el rock cañero, pero me encanta también el flamenco, la rumba y la fusión. En realidad, vengo de todos los sitios, ya que he estado en grupos de todo tipo. Si me comparan con grandes como Extremoduro, Mojinos o los Suaves es un honor. Y lo digo humildemente, porque yo empecé moviéndome por los baretos con mi guitarrita. Luego intenté en Madrid que las discográficas me hicieran caso, pero nada. No se atrevían con mi rollito rústico, con las letras del campo. Y ahora sigo luchando y trabajando.
-Pero has logrado cambiar el andamio y la hormigonera por la guitarra.
-Sí, he cumplido ese sueño que tenía desde niño. Pero yo nunca me he quejado. Cuando trabajaba con la hormigonera, esperaba a que llegara la tarde para ensayar y dedicarme a mis composiciones. Siempre he sido una persona positiva. El principal cambio que ha habido en mi vida es que ahora viajo más y mi música es por fin conocida. Antes tenía que compaginar la música con mi otro trabajo, que era la supervivencia.
Lomo ancho
-¿Te conoce ya la gente por la calle?
-Me reconocen, vienen a saludarme y ven que soy una persona normal y muy sencilla que nunca va a tener problemas con la fama ni con la gente. Llevo muchos años y ya sé cómo es esto. Hago música porque me gusta y tengo la suerte de que la gente disfruta con ella. Mientras Dios quiera que así sea, pues palante.
-No eres el primero que defiende la causa del rock rural. No me pises que llevo chanclas ya hablaron del agropop y en Galicia estaba el rock bravú abanderado por grupos como Os Diplomáticos.
-Como dicen los críticos, todo está ya inventado. Lo único que hacemos los compositores es fusionar cosas que ya están ahí; probar a hacer algo nuevo con cosas que ya estaban. Lo que pasa es que, en mi caso, en lugar de esperar a que los críticos me pusieran una etiqueta, me la he puesto yo: rock rústico de lomo ancho.
-¿Y como lo defines?
-Es rock que habla de mis orígenes y de la manera que me expreso. Lo de rock rural es porque está hecho en el campo, y lomo ancho quiere decir de espaldas grandes. Pretendo que sea un estilo que permanezca. Además, musicalmente, me permite beber de fuentes muy diversas, sobre todo, del buen rock que se ha hecho siempre en España por grupos como Los Suaves, Ilegales, Siniestro, Extremoduro, Platero, Enemigos
-Te autodefines como basto en uno de tus temas.
-Es que soy de campo; soy basto, pero no bruto, porque basto no es lo mismo que bruto. Mi música también es así, pura y auténtica, algo simple, sin apariencias ni historias turbias. Lo que hay es lo que se ve. Yo me he criado en un cortijo y nos divertíamos haciendo corralillos y así. Con mi música, trato de dignificar la imagen de los agricultores y del campo, que es el origen de todo.
-¿Tienes ya muchos bolos para este verano?
-Sí, estoy muy ilusionado. En junio empiezo la gira, que va a ser un cañonazo porque llevo a cuatro musicazos. El bajista es mi hermano José Carlos; el guitarra, Sergio Muela; Micky Romero en la percusión y Dani Cuenca a la batería.
-¿De dónde viene lo de Koala?
-Me lo pusieron mis compañeros de la construcción por la forma en que me subía por los andamios. O