Entre el recuerdo imperecedero del Holocausto y la polémica campaña de depuración ideológica anticomunista,los gemelos Ka-czynski, de 58 años, han sembrado Polonia de huelgas y manifestaciones de protestas con sus desatinos gubernamentales. Lech, el presidente, casado y con una hija, y Jaroslaw, el soltero primer ministro no sólo son la pesadilla de Angela Merkel y Durao Barroso. Traen en jaque a médicos y enfermeras, maestros y ferroviarios, aquejados de bajos salarios, y se han convertido también en el azote de los homosexuales.La coalición gubernamental se quebró en julio dos años después de la llegada al poder. Un periodo salpicado de escándalos en el que el hecho más espectacular fue la detención del ex ministro del Interior Kaczmarek. Fue arrestado precisamente tras denunciar el Watergate polaco, un episodio en el que el Gobierno ha sido acusado de espiar a políticos y periodistas. A primeros de septiembre el Parlamento decidió convocar elecciones legislativas anticipadas en octubre. Gracias al buen momento económico, los Kaczynski podrían volver a vencer con una apretada mayoría el día 21.
Polonia ya ha advertido que no piensa aplicar la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Los temidos hermanos Kaczynski quieren controlar con mano de hierro la moral pública y el derecho de familia. Enfrentado a Bruselas, el Gobierno polaco exhibe datos económicos muy favorables como un crecimiento del 7,4% en el primer trimestre y unas exportaciones muy mejoradas que se han duplicado desde el 2004, fecha de ingreso en la UE.
Los fondos estructurales de Bruselas han dejado en Polonia 15.400 millones de euros entre los años 2004 y 2006, pero en algunas vías de comunicación terrestres apenas se nota la inyección de millones. Entre Cracovia y el santuario mariano de Czestochowa un trayecto cercano a las fronteras eslovaca y checa, los numerosos camiones en circulación no permiten conducir a más de ochenta por hora. En el recorrido entre Czestochowa y Varsovia tampoco hay una buena autovía que agilice el tráfico. Y de la capital polaca a la frontera lituana, las carreteras son más estrechas y mucho peores. Las capitales de dos estados miembros de la UE, Polonia y Lituania, no gozan de una comu- nicación terrestre aceptable.
Pese a la destacada mejoría económica experimentada en pocos años, las infraestructuras son una asignatura pendiente. El aeropuerto de Cracovia resulta insuficiente, el Metro de Varsovia presenta escaso recorrido, y la comunicación terrestre con capitales europeas cercanas como Berlín está poco desarrollada. La tasa de paro ha bajado de un alarmente 19% a poco más del 12% pero los bajos salarios han provocado este verano serias amenazas del sindicato Solidaridad. Médicos y enfermeras se han lanzado en pleno verano a la movilización callejera acompañada de una preocupante huelga. En la región de Silesia un centenar de médicos han llegado a salir del hospital de Tichy con cubos y bayetas para lavar coches y denunciar que cobran más por este trabajo que como cirujanos. Por limpiar un coche les pagan 16 zlotys (4,20 euros aproximadamente) por hora y como cirujanos sólo perciben 12 zlotys por hora. La protesta pretende un aumento salarial del 30%. Jaroslaw, el discutido primer ministro con fama de hombre duro se negó a dialogar con los médicos pero sí lo hizo con la enfermeras , también en pie de guerra, para tratar de dividir al sector sanitario.
65.000 maestros también le han enseñado los dientes al Gabinete de Varsovia. Un profesor con cursos de especialización y larga práctica gana un máximo de 1.700 zlotys (unos 450 euros) y piden un incremento del 20%. La histórica central sindical Solidaridad reclama una subida del salario mínimo en todo el país del 42%. En Polonia, según la estadística de Bruselas, no se alcanzan los 300 euros de salario mínimo al igual que ocurre en otros nueve países de la UE, todos del Este europeo.
La temida emigración de fontaneros polacos no se ha producido, pero la salida del país de profesionales cualificados de la enseñanza y la medicina provoca una situación inquietante. Irlanda y Gran Bretaña, con su política de apertura de fronteras laborales y sus altos salarios, son los destinos preferidos de los emigrantes polacos. Las vacantes que dejan en sectores como el de la construcción son ocupadas sobre todo por trabajadores ucranianos y bielorrusos. Hay más de un millón de emigrantes polacos repartidos por Europa.
En el campo de batalla ideológico, los hermanos Kaczynski han recibido el varapalo del Tribunal Constitucional al invalidar parte de la polémica ley que obliga a cientos de miles de ciudadanos a confesar bajo amenazas de despido, si colaboraron con los servicios secretos del régimen que gobernó el país entre 1945 y 1989. El tribunal ha anulado los artículos que obligaban a periodistas, directores de escuela y empresas a someterse a la norma. En la caza de colaboracionistas con el régimen comunista, las acusaciones han llegado a salpicar a una figura tan emblemática como Lech Walesa, ex líder sindical y ex presidente del país, y al fallecido periodista Ryszard Kapucinski, quien reconoció que cuando trabajaba para la Agencia Nacional Polaca tenía que escribir tres versiones de la misma crónica: una para él, otra para que la pudiera publicar la agencia y una tercera para los espías.
La lucha feroz contra el pasado comunista no ha alcanzado todavía al símbolo por excelencia del estalinismo. En pleno centro de Varsovia se alza el Palacio de la Cultura, un monstruoso edificio de 234 metros de altura que se puede divisar desde una distancia de 30 kilómetros.
Fue un regalo de Stalin al pueblo polaco en 1952. Hoy, además de albergar salas de congresos, sirve para que los turistas suban al piso 30 a contemplar una magnífica vista de Varsovia. Precisamente la alcaldesa de la capital polaca, perteneciente a un partido opositor, ha denunciado que el Gobierno no está preparado para afrontar el reto de la Eurocopa del año 2012.
La cruzada puritana de los hermanos Kaczynski se ha dirigido contra los homosexuales, la pornografía, la prostitución y el aborto. Diputados del Parlamento Europeo han participado en Varsovia contra la persecución a los homosexuales. La Fundación Igualdad, que agrupa a colectivos de gays y lesbianas ha asegurado que la policía polaca ha iniciado una campaña de incitación a la denuncia de esta orientación sexual.
El marco de desarrollo de estas polémicas campañas sociales es el de un país profundamente religioso en el que más del 90% de la población es católica. Polonia se ha considerado históricamente el baluarte del catolicismo. Una visita al santuario mariano de Jasna Gora, en Czestochowa, donde Juan Pablo II solía ir a rezar a la Virgen negra, pone de manifiesto la honda religiosidad del pueblo.
Monumentos y museos traen a la memoria el terrible sufrimiento del pueblo polaco. y el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En Varsovia y Cracovia hay notables monumentos y estatuas dedicados a polacos ilustres como Chopin, Copérnico, Marie Curie , el poeta romántico Adam Mickewicz el héroe nacional Tadeus Kociusko, el príncipe José Poniatowski o Jan III Sobieski, el rey que derrotó a los turcos en Viena en 1683 en una batalla decisiva para la Cristiandad.
Junto a ellos forman parte del legado histórico el Monumento al Soldado Desconocido, al Pequeño Insurrecto, el Monumento a los Héroes de Varsovia, el dedicado al Levantamiento de Varsovia o el Monumento a los Héroes del Gueto en honor de los judíos que en 1943 se rebelaron contra los ocupante alemanes. Paradojas de la historia: esta obra se realizó con la piedra que los nazis pensaban emplear en los monumentos que conmemoraran su gran victoria.
Mucho más que un monumento es el recinto de Auschwitz-Birkenau, el campo alemán de concentración y exterminio en el que entre 1940 y 1945 perecieron más de un millón y medio de personas, entre ellas más de un millón de judíos procedentes de 27 países, cientos de miles de polacos y 50.000 gitanos.
Películas como La lista de Schlinder o El Pianista reflejaron de modo realista la tragedia polaca y el horror que padecieron los judíos. El Museo de los Judíos polacos comenzó a construirse en Varsovia el pasado junio, 62 años después del final de la Guerra.
Las últimas estimaciones indican que en 1945 sólo quedaron con vida 500.000 de los tres millones de judíos que vivían en Polonia. Hoy apenas se contabilizan 25.000.
Horror y esplendor
A escasos 60 kilómetros del horror de Auschwitz se levanta deslumbrante Cracovia. Es difícil imaginar tanta belleza tan cerca de tanta monstruosidad. La ciudad es una de las joyas de Centroeuropa. 17 museos, 30 iglesias y monasterios, cuatro sinagogas, ocho palacios, seis teatros, Kazimierz, el barrio donde los judíos encontraron refugio desde 1334, el imponente castillo de Wawel....La Unesco considera a Cracovia como uno de los doce conjuntos monumentales más importantes del mundo. Cracovia se ha convertido en la principal ciudad turística de Polonia. Varsovia exhibe el encanto de la Ciudad Vieja fielmente reconstruida, grandes parques como el Lazienki, más de 20 palacios de interés, pero el encanto de Cracovia es incomparable. La Rynek Glowny (Plaza del Mercado) es una de las mayores de la Europa Medieval.El edificio de la Lonja de Paños, situado en el centro de la plaza, que mandó construir Casimiro el Grande en 1358, constituye un amplio mercado cubierto de ladrillos con elementos arquitectónicos de varias épocas.
En el interior numerosas tiendas, precursoras en el siglo XIV de los centros comerciales de hoy ofrecen artesanía y el cotizado ámbar del Báltico entre otros productos.
Por encima de la torre gótica del Ayuntamiento, de 70 metros, resalta la belleza también gótica de la iglesia de Santa María.Los tártaros destruyeron Cracovia en 1241. Hoy, cada hora, desde la torre más alta, los bomberos tocan una melodía en recuerdo del vigilante que desde allí dio el aviso de la invasión y murió de un flechazo en la garganta. Con una Universidad de las más prestigiosas de Europa, fundada en 1364 por Casimiro el Grande, Cracovia ofrece ambientes estudiantiles y perfiles de hondura religiosa sembrados de recuerdos de su arzobispo más famoso: Karol Wojtyla. La majestuosa catedral en la colina de Wawel, dominando el río Vístula, alberga 19 capillas entre las que destacan las de San Segismundo y San Estanislao. En esta emblemática catedral recibieron coronación y sepultura los reyes polacos durante varios siglos.
El enriquecedor recorrido por la ciudad puede desembocar en la Plaza del Mercado, a través de la denominada ruta real. En los confines de la Ciudad Vieja esperan al turista más de 400 pubs y restaurantes. Una impresionante oferta de ocio y restauración que atrae poderosamente a turistas de toda Europa sorprendidos de la marcha nocturna de la vieja Cracovia.
Desde el cabaret más famoso de Polonia, La taberna Al Carnero, se puede brindar con un magnífico vodka (Zubrowka) que contiene hierbas del bosque de los bisontes en la botella. Un brindis por el triunfo de Cracovia en la lucha contra la contaminación que degrada su gran patrimonio monumental. gobierno han provocado oleadas de