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MACEO

Otoño JAZZ

El próximo martes 16 de noviembre Maceo Parker -loas, alabanzas, reverencias, superlativos diversos- dará el soplido de salida a una nueva edición, la vigesimocuarta, del Festival de Jazz de Cartagena. Cinco días, hasta el sábado 20 inclusive, con seis actuaciones de lo más sugerente. Además del gran maestro del funk, la Dizzy Gillespie Alumni Big Band -con la vocalista Roberta Gambarini al frente-; el trío compuesto por Jack DeJohnette, Larry Goldings y John Scofield; el estupendo electro-jazz-rock del galo Erik Truffaz, así como Wagon Cookin y Mojo Project. Da gusto saludar así al otoño.

EL EVANGELIO DEL FUNK

En un, acaso, desesperado intento por recuperar el romanticismo de emborronar cuartillas -aniquilado por la fría funcionalidad del documento de word-, a la que tengo ocasión tomo papel y bolígrafo aunque sólo sea para hacer unas anotaciones. Lo vuelvo a hacer, ahora para anotar junto a mis impresiones algunos titulares de prensa referidos a ese cartucho de dinamita viviente llamado Maceo Parker. He aquí algunos, ligeramente retocados para hacerlos más resultones: «La mejor banda de funk del mundo»; «Fórmula Maceo: 2% jazz, 98% funk»; «Hace bailar hasta a las piedras»; «Un sentido del espectáculo sin parangón»; «Baila o muere»; «Puro groove bailable»; «El evangelio del funk», «Si conociesen esto los bakalas»... Y es entonces cuando me doy cuenta de que no se puede añadir mucho más.

En realidad a Maceo Parker lo que hay que hacer es verlo (y bailarlo), así de simple. No es la primera vez que viene a la Región de Murcia, ya estuvo en un par de ediciones del Jazz San Javier y en ambas arrasó literalmente. También huelga decir que durante muchos años fue la mano derecha de Mr. James Brown, quien en pleno directo le espetaba «Maceo, bow your horn» y Parker montaba el pollo. Eso era en los sesenta. En la década posterior fue pieza activa nada menos que de Parliament (los creadores del p-funk) y después del propio George Clinton en solitario. De La Soul -además de un montón de famosísimos como Bryan Ferry o Prince- lo reivindicaron poderosamente en los noventa.

Así que seguramente sea en su carrera a título propio cuando presenta una producción menor. Discográficamente hablando, claro, porque en directo este crack,que recién cumplió los sesenta años, sigue ofreciendo una media de más de 200 bolos por año. Un par de álbumes en 1970, cinco más en la década de los noventa y dos en la actual del doble cero. Eso sí, en Dial: M.A.C.E.O., su disco de 2000, aparecen como invitados el citado Prince, Ani DiFranco, James Taylor o Sheryl Crow. Su último álbum es Made by Maceo. Dos palabras: grande, grande.

HOMENAJEANDO CON CRITERIO

Cuando un todavía adolescente Jon Faddis hizo irrupción en la escena del jazz desde su Oakland natal, todo el mundo quedó asombrado de la prodigiosa técnica de este trompetista capaz de reproducir con enorme similitud los complejos registros del hasta entonces considerado como inimitable Dizzy Gillespie. Faddis ha alcanzado una considerable relevancia dentro del bop, pero él siempre admitió su adoración por Gillespie, hasta el punto de crear y dirigir la Dizzy Gillespie Big Band, para transmitir y dar a conocer el espíritu y los registros del gran jazzman de Carolina del Sur, un enamorado del formato big-band. Faddis dirigirá a la The Dizzy Gillespie Alumni All Stars Big Band -espero haberlo puesto bien- en Cartagena, contando con la participación estelar de la notable vocalista Roberta Gambarini.

También con tono de homenaje se presenta el concierto del trío encabezado por el espléndido guitarrista John Scofield, uno de los integrantes del denominado big three junto a Pat Metheny y Bill Frisell. En este caso a la figura y obra del baterista del Miles Davis Quintet Tony Williams. Bien, supongo que en realidad quien encabeza el proyecto es el también baterista Jack DeJohnette, lo que ocurre es que citar a Scofield es mentar las palabras mayores. Disculpas, pues.

JAZZ MODERNO

El Cartagena Jazz dedica las fechas del fin de semana, como viene siendo habitual, al jazz más moderno, vanguardista, bastardo o como prefieran denominarlo. ¿Una llamada al público joven? Supongo que sí, pero tengas la edad que tengas te sugiero no te pierdas el concierto de Erik Truffaz. El trompetista francés es uno de los músicos más certeros a la hora de transgredir las fronteras del jazz y acercarlo a eso que se llama contemporaneidad. No me atrevería a hablar de redefinición, ni siquiera de osadía, pero sí de una cierta audacia y de una capacidad para jugar con las texturas así como con los cambios de intensidad y ritmo.

Menos vanguardista que, por ejemplo, Hans-Petter Molvaer -quien por cierto ya estuvo en el festival-, pero a cambio más variado en su propuesta que aúna electrónica -elektro, hip-hop, drum’n’bass-, jazz y rock. Los temas de Truffaz a menudo se sostienen sobre uno de estos dos géneros. Los mezcla y llega a recordar a los pioneros de principios de los setenta, pero cuando la base es rock no hablo de un regusto o una connotación, sino de puro rock contundente y sólido. Un concierto, insisto siempre a priori, de alto interés en el que también actuará Wagon Cookin’, una de las propuesta españolas mejor recibidas con base en el jazz. Aunque lo suyo se enmarca mejor dentro del pop, caso similar al de Mojo Project, cuyo concierto cerrará festivamente la XXIV edición del Cartagena Jazz. Nada tan cálido como el jazz en otoño.




 
 
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