EL EVANGELIO DEL FUNK
En un, acaso, desesperado intento por recuperar
el romanticismo de emborronar cuartillas -aniquilado
por la fría funcionalidad del documento de word-,
a la que tengo ocasión tomo papel y bolígrafo
aunque sólo sea para hacer unas anotaciones.
Lo vuelvo a hacer, ahora para anotar junto a mis impresiones
algunos titulares de prensa referidos a ese cartucho
de dinamita viviente llamado Maceo Parker. He aquí
algunos, ligeramente retocados para hacerlos más
resultones: «La mejor banda de funk del mundo»;
«Fórmula Maceo: 2% jazz, 98% funk»;
«Hace bailar hasta a las piedras»; «Un
sentido del espectáculo sin parangón»;
«Baila o muere»; «Puro groove bailable»;
«El evangelio del funk», «Si conociesen
esto los bakalas»... Y es entonces cuando me doy
cuenta de que no se puede añadir mucho más.
En realidad a Maceo Parker lo que hay que hacer es
verlo (y bailarlo), así de simple. No es la primera
vez que viene a la Región de Murcia, ya estuvo
en un par de ediciones del Jazz San Javier y en ambas
arrasó literalmente. También huelga decir
que durante muchos años fue la mano derecha de
Mr. James Brown, quien en pleno directo le espetaba
«Maceo, bow your horn» y Parker montaba
el pollo. Eso era en los sesenta. En la década
posterior fue pieza activa nada menos que de Parliament
(los creadores del p-funk) y después del propio
George Clinton en solitario. De La Soul -además
de un montón de famosísimos como Bryan
Ferry o Prince- lo reivindicaron poderosamente en los
noventa.
Así que seguramente sea en su carrera a título
propio cuando presenta una producción menor.
Discográficamente hablando, claro, porque en
directo este crack,que recién cumplió
los sesenta años, sigue ofreciendo una media
de más de 200 bolos por año. Un par de
álbumes en 1970, cinco más en la década
de los noventa y dos en la actual del doble cero. Eso
sí, en Dial: M.A.C.E.O., su disco de 2000, aparecen
como invitados el citado Prince, Ani DiFranco, James
Taylor o Sheryl Crow. Su último álbum
es Made by Maceo. Dos palabras: grande, grande.
HOMENAJEANDO CON CRITERIO
Cuando un todavía adolescente Jon Faddis
hizo irrupción en la escena del jazz desde su
Oakland natal, todo el mundo quedó asombrado
de la prodigiosa técnica de este trompetista
capaz de reproducir con enorme similitud los complejos
registros del hasta entonces considerado como inimitable
Dizzy Gillespie. Faddis ha alcanzado una considerable
relevancia dentro del bop, pero él siempre admitió
su adoración por Gillespie, hasta el punto de
crear y dirigir la Dizzy Gillespie Big Band, para transmitir
y dar a conocer el espíritu y los registros del
gran jazzman de Carolina del Sur, un enamorado del formato
big-band. Faddis dirigirá a la The Dizzy Gillespie
Alumni All Stars Big Band -espero haberlo puesto bien-
en Cartagena, contando con la participación estelar
de la notable vocalista Roberta Gambarini.
También con tono de homenaje se presenta el
concierto del trío encabezado por el espléndido
guitarrista John Scofield, uno de los integrantes del
denominado big three junto a Pat Metheny y Bill Frisell.
En este caso a la figura y obra del baterista del Miles
Davis Quintet Tony Williams. Bien, supongo que en realidad
quien encabeza el proyecto es el también baterista
Jack DeJohnette, lo que ocurre es que citar a Scofield
es mentar las palabras mayores. Disculpas, pues.
JAZZ MODERNO
El Cartagena Jazz dedica las fechas del fin
de semana, como viene siendo habitual, al jazz más
moderno, vanguardista, bastardo o como prefieran denominarlo.
¿Una llamada al público joven? Supongo
que sí, pero tengas la edad que tengas te sugiero
no te pierdas el concierto de Erik Truffaz. El trompetista
francés es uno de los músicos más
certeros a la hora de transgredir las fronteras del
jazz y acercarlo a eso que se llama contemporaneidad.
No me atrevería a hablar de redefinición,
ni siquiera de osadía, pero sí de una
cierta audacia y de una capacidad para jugar con las
texturas así como con los cambios de intensidad
y ritmo.
Menos vanguardista que, por ejemplo, Hans-Petter Molvaer
-quien por cierto ya estuvo en el festival-, pero a
cambio más variado en su propuesta que aúna
electrónica -elektro, hip-hop, drumnbass-,
jazz y rock. Los temas de Truffaz a menudo se sostienen
sobre uno de estos dos géneros. Los mezcla y
llega a recordar a los pioneros de principios de los
setenta, pero cuando la base es rock no hablo de un
regusto o una connotación, sino de puro rock
contundente y sólido. Un concierto, insisto siempre
a priori, de alto interés en el que también
actuará Wagon Cookin, una de las propuesta
españolas mejor recibidas con base en el jazz.
Aunque lo suyo se enmarca mejor dentro del pop, caso
similar al de Mojo Project, cuyo concierto cerrará
festivamente la XXIV edición del Cartagena Jazz.
Nada tan cálido como el jazz en otoño.