BELANOVA
TEXTO: J. OLARTE
Pongamos que Pastora fueran
mexicanos y que tuvieran un punto más pop y al
frente una cantante coqueta con una voz a medio camino
entre Julieta Venegas, Paulina Rubio y Christina Rosenvinge.
Valga esta improbable conexión para hacerse una
idea de a qué suenan Belanova, trío azteca
de techno pop digital que, tras un primer disco más
adscrito al underground electrónico local, ha conocido
el éxito con Dulce beat, álbum
de pop digital melódico del que han colocado más
de 100.000 copias en su mercado de origen. Un logro que,
con seis meses de retraso, ha propiciado su lanzamiento
en España.
El grupo se formó hace seis años en Guadalajara, tal y como nos cuenta su vocalista y compositora, Denisse Guerrero. «Conocí a Edgar (Huerta, teclados y secuencias) cuando me vine a la Universidad de Guadalajara. Me enseñó un par de maquetas y empezamos a hacer cosas. Surgió buena química, pero faltaba algo. Entonces Edgar conoció a Richie (Ricardo Arreola, bajo), que ya había grabado varios discos con grupos llamados Azul Violeta y La Dosis, y empezamos como Belanova. Nuestro primer acercamiento fue a través del rock, pero luego fuimos evolucionando hacia la electrónica». Precedido por un montón de nominaciones a los MTV Video Awards de Latinoamérica y galardones de la industria musical mexicana, Dulce beat es una golosina digital que justifica su colorista portada, salpicada de caramelos y chicles de colores. Sus once canciones fluctúan entre el electropop ochentero deudor de Les Rhytmes Digitales o Zoot Woman, el house pop, la bossa sintética, el electrorock a lo Garbage o el post punk con ecos por la vía latina del Moby de Hotel, a quien, no por casualidad, telonearon en Monterrey y Ciudad de México ante miles de personas. Buena suerte «Tuvimos la suerte de que nos eligiera tras oír nuestro disco. Fue una gran experiencia de aprendizaje participar en una producción tan grande, una motivación extra que volveremos a tener en Costa Rica, donde vamos a abrir para Jamiroquai», añade la vocalista. Marcados por la voz de Denisse, Belanova recuerdan por momentos a la Julieta Venegas de los temas más electropoperos de su último álbum. «Conectamos con Julieta a través de cierto sonido que viene del país o por ser de la misma generación, pero tenemos una personalidad diferente a la suya», aclara una Denisse que dice fijarse en las chicas que cantan. «Me gustan Fiona Apple, Bjork o Karen O, de los Yeah Yeah Yeahs. Pero también el jazz, Gilberto Gil o cosas de indietrónica como Postal Servive». Belanova aseguran conocer a colectivos electrónicos aztecas como Nopal Beat o Nortec, que mezclan los ritmos binarios con los sonidos populares de la música norteña, pero marcan sus distancias. «Nosotros somos más pop. Coincidimos en su eclecticismo, pero tenemos influencias muy diversas porque hoy la música está globalizada. A Edgar le gustan desde productores como Williem Orbit o Ryuichi Sakamoto a cosas más electro como Felix de House Cat, y a Ricardo, lo mismo los Beatles que Hendrix, el rock progresivo, que el puno o el techno pop de los 80». Belanova dicen primar su lado pop aunque sin perder de vista los ritmos binarios de la electrónica. «Tratamos de poner ambas caras al mismo nivel, aunque aspiramos a hacer buenas canciones que puedan llegar a todo el mundo. Usamos el pop para hacer digerible la experimentación, pero no tenemos ningún problema en gustar a niños de 10 años, al contrario», confiesa Denisse. La vocalista se encarga de la composición y las letras, Edgar está a cargo de la programaciones, los sintes y el toque experimental y Richie incorpora las guitarras y los bajos. «Ese -añade- es más o menos el proceso, aunque las decisiones siempre las tomamos entre los tres».
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