Se reeditan los primeros
cinco álbumes de la reivindicada banda americana
con DVDs adicionales, sonido mejorado y abundante material
inédito
TEXTO: J.Olarte
Recuperar casi tres
décadas después a los Talking Heads es
una decisión tan oportuna como oportunista. Oportuna
por producirse en el momento en que el new wave y el
post punk parecen ser el espejo en el que se miran buena
parte las bandas que más atención mediática
vienen despertando últimamente. Y oportunista
porque la Warner, depositaria de las referancias clásicas
que el cuarteto registró en Sire, acaba ahora
su relación contractual con uno de los grupos
más creativos y personales surgidos de la explosión
musical neoyorquina de finales de los 70 y, por extensión,
de toda la nueva ola americana.
Los Talking Heads debutaron en 1975 como teloneros de
los Ramones en el CBGB, el mítico templo del
punk neoyorquino. Lo hicieron como trío formado
por el escocés David Byrne, Chris Franz y su
amiga y más tarde esposa Tina Weymouth, y soprendieron
a los asistentes con una suerte de rock artie un tanto
alejado de los grupos con los que solían compartir
escenario y protagonismo.
A diferencia de Television, Blondie o los mismos Ramones,
los Talking Heads destacaron por sus ínfulas
intelectuales y por una propuesta sonora innovadora,
dirigida en buena medida por su líder, David
Byrne, con la complicidad posterior del visionario productor
y miembro en la sombra del grupo Brian Eno.
Menos de doce meses después de su presentación
en directo, el trío ya tenía un contrato
con Sire, que lanzaba su primer sencillo, Love
goes to a building on fire, como anticipo de la
edición, un año más tarde, de su
primer disco homónimo: Talking Heads
(77), primer capítulo de, pese a los conflictos
internos, una de las carreras más interesantes
de la escena musical de los 70 y 80.
Grabado ya con el teclista Jerry Harrison (Modern Lovers),
presentaba al grupo en pleno apogeo de la new wave yanqui
y destacaba por la catarsis rítmica que Byrne
escenificaba con sus movimientos epilépticos
y su lírica ácida, concretada en temas
con vitola de himno como el célebre Psycho
killer.
La revisión de la que ahora es objeto el disco
incorpora sonido remasterizado y bonus tracks: Love
goes to a building on fire, I wish you wouldnt
say that, I feel it in my heart, Sugar
on my tongue y una versión acústica
de Psycho killers. El DVD incluye todo el
álbum original en sonido Dolby 5.1, los vídeos
Pulled up (en vivo en el Sproul Plaza, 1978)
y I feel it in my heart (1976, en The kitchen)
y una galería de fotos.
No menos recomendable es More songs about buildings
and food (78), disco producido ya con Brian Eno
y pulido con toques de soul y que ahora se reedita con
versiones inéditas de Stay hungry
(1977 Version), I not in love, The
big country y Thank You For Sending Me An
Angel, además de un DVD con los vídeos
de Found a job (el directo en el Entermedia
Theatre, 1978) y Warning sign (en el Sproul
Plaza, 1978).
Latidos africanos
La inclinación hacia un sonido más bailable
y rítmico influenciado por los latidos africanos
que luego cultivaría Byrne por su cuenta se aprecia
ya sutilmente en Fear of music (79), segundo
disco producido por Brian Eno, que ahora vuelve a estar
disponible con tomas desconocidas de Dancing for
money, Life during wartime, Cities
y Mind. Además del sonido Surround
que todas las reediciones incorporan, el DVD adicional
incluye vídeos de Cities y I
Zimbra.
Remain in light (80) fue el álbum
que convirtió a Talking Heads en verdaderas estrellas
del pop en todo el mundo, gracias al éxito Once
in a lifetime (Same as it ever was). El disco
se ha completado ahora con cuatro rarezas que son outtakes
sin pulir de los temas Felas riff,
Unison, Double groove y Right
start. El DVD contiene vídeos de la televisión
alemana de Crosseyed And Painless.
Con el grupo debatiéndose entre disputas internas
y proyectos individuales entre los que destacó
sobremanera el brillante anticipo del sonido ambient
que Eno y Byrne rubricaron con My life in the
bush of ghosts, su disquera contemporizó
con el doble en directo retrospectivo The Name
Of This Band.
Parecía que los Cabezas Parlantes se diluían
cuando respondieron con Speaking in tongues
(83), álbum irregular pero con momentos de plenitud
creativa. Como ese Burning down the house
que les permitió embarcarse en una intensa gira
americana que el cineasta Jonathan Demme inmortalizó
en Stop making sense, una de las mejores
películas de rock de todos los tiempos. La revisión
que acaba de lanzar Warner incluye tomas alternativas
de Two Note Swivel y el éxito Burning
down the house.
Little creatures (85) marcaría después
una decepcionante orientación hacia un rock más
mainstream. El ego y la ambición de Byrne, que
comenzaba a revelarse como autor multifácetico,
fue el comienzo de fin de los Talking Heads, pero eso
es ya otra historia.
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