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Música, sudor y mucha fiesta
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| BUEN ROLLO. Tres jóvenes durante uno de los conciertos. / EFE |
La primera noche del Festival de Benicassim reúne a 20.000 personas y supera su anterior registro
EFE
BENICASSIM
La primera noche de conciertos de la decimocuarta edición del Festival Internacional de Benicàssim (FIB) ha superado sus registros anteriores al lograr atraer a más de 20.000 personas, cifra que confirmaría las buenas expectativas ante las tres jornadas «grandes» que comienzaron ayer. Así lo han confirmado fuentes municipales después de que la oferta musical de anoche, comandada por los islandeses Sigur Rós y donde los barceloneses Facto Delafé consiguieron un lleno total, lograra una estampa inusual hasta hace pocos años para una fiesta de bienvenida (conocida como FIBstart), ya que tanto el Escenario Verde como la carpa Fiberfib.com registraron varios momentos de abarrote.Se superó así el listón puesto el año pasado por Iggy Pop con sus Stooges y Los Planetas en una decidida apuesta de la organización por adelantar al jueves la atractiva oferta de los tradicionales tres maratonianos días de conciertos. Las dos zonas de acampada del FIB, Benicamp y CampFIB, acogen ya a 5.000 y 12.000 personas, respectivamente, a las que hay que sumar aquellas que se han ido alojando a lo largo de esta semana en cámpings privados, apartamentos y hoteles de la zona, mientras que la venta de abonos para tres y cuatro días supera los 30.000. El grueso del público se concentró desde ayer para disfrutar de conciertos como los de My bloody Valentine, Mika, La Casa Azul, Rósín Murphy o Babyshambles, con lo que la cifra de asistentes podría rozar las 40.000, como en las últimas ediciones, aunque previsiblemente el día de mayor asistencia será mañana, la jornada musicalmente más atractiva de este año. Según las mismas fuentes, una de las circunstancias que más se está dejando notar en esta edición del FIB es la creciente llegada de británicos «muy jóvenes», que en ocasiones demuestran ser «bastante novatos y primerizos» a la hora de desenvolverse por las zonas de acampada, el pueblo o el mismo recinto de conciertos. Este hecho, unido a la cada vez mayor presencia de fibers anglosajones -aparte de australianos, surafricanos y canadienses-, hace que el festival parezca en ocasiones tomado por los británicos. Así, en su concierto del jueves, la donostiarra Teresa Iturrioz intentaba a duras penas defender en la carpa Fiberfib.com las canciones de su grupo, Single, «entre tanta gente del fondo que grita y bebe cerveza». Según fuentes de la Policía Local, por el momento no se han registrado incidentes destacables y en el aspecto sanitario prevalecen las insolaciones, rozaduras, intoxicaciones y cortes en los pies. Los fibers aprovecharon el día de ayer para recuperarse de la gran fiesta del jueves -que se alargó hasta casi el amanecer con DJ Supermarket- con playa, compras en el pueblo y actividades extramusicales, como las relacionadas con el arte, la danza, el teatro o el cine que la organización del FIB Heineken diseña cada año para diversificar su consolidada oferta de música alternativa. El silencio, algo impensable en un festival de música veraniego, ha encontrado un espacio en el FIB gracias a la apuesta del proyecto extramusical FIBart y la complicidad de los miles de fibers que estos días abarrotan el recinto de conciertos. Tres históricas cabinas de teléfono repartidas en distintos espacios del FIB ofrecen un lugar de aislamiento que invita a separarse del exterior por unos momentos para hablar por el móvil sin gritos, reflexionar, mirar la vida desde otra perspectiva o, simplemente, para hacerse una foto o recordar al atrapado José Luis López Vázquez del mítico corto de Antonio Mercero La cabina.
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