Nos cuenta la cosa desde
su casa cordobesa Javier Estévez, el baterista
y portavoz habitual de Estirpe, quinteto de rock endurecido
y comercial capaz de oscilar entre el palmarés
del concurso ImaginaRock y el cartel del festival Viña
Rock. La banda arrancó «allá por el
95» promovida por el entusiasmo de Manuel Ángel
Mart (vocalista) y Estévez, hoy promedia los 30
años y su bautismo surgió porque «el
primer tema que compusimos se titulaba Estirpe de
sueños. Nos pareció demasiado largo
y lo dejamos en Estirpe. Las cosas no son siempre lo que
parecen, ¿verdad?».
Sus miembros sólo han militado en Estirpe y aseguran que únicamente han tocado rock. Entre sus influencias y favoritos citan a estos: «Escuchamos de todo, sobre todo rock, pero también nos gustan muchos artistas que no hacen rock al uso. Depeche Mode, Prince, Queen, Pink Floyd, Michael Jackson, Iron Maiden, Radiohead...».
Comentamos a Estévez si Estirpe amasan folk-rock debido al uso del violín en su nuevo CD, El sentido de la calma (Universal), y rechaza la apreciación. «En mi opinión, ¡no! Si tú lo ves así... perfecto. Nos da un poco igual el tema de las etiquetas. Nos han dicho tantas cosas...». Ya, pero hay que asumir que las etiquetas sirven para ubicar al grupo y guiar al lector. «Este disco acústico es un álbum en plan rareza -confiesa el portavoz-. En Estirpe habitualmente utilizamos teclados. Nos dan mucha personalidad».
El tono baladista y etéreo de El sentido de la calma nos recuerda a grupos argentinos y a personajes como Gustavo Cerati. Así lo planteamos y nos complace la respuesta: «Mi padre vivió toda su juventud en Argentina, quizá sea por eso. Siempre se han escuchado en casa muchos tangos de allí. Aunque realmente el grupo no tiene mucho que ver con ese tipo de influencias».
Equlibrio
El sentido de la calma, catálogo folkie, lisérgico y sereno, reminiscente de Radiohead, los Black Crowes apalancados, unos Sôber desenchufados, sus paisanos los baladistas Medina Azahara sofisticados vía pop o unos Soda Stereo sentimentales, descolla cual rareza en la trayectoria de Estirpe por estas razones: «Decimos que es acústico porque venimos haciendo rock, una música más fuerte. En realidad es un disco lleno de canciones compuestas con el corazón, utilizando instrumentos como el piano, violín o guitarras acústicas que dan un mayor protagonismo a las melodías y a las letras. Sensibilidad y equilibrio. Hemos logrado que las canciones vuelvan a nacer. Esta vez todo tiene sentido a través de la calma».
Las letras esconden mensaje, claro. «Nos inquietan muchas cosas, como a cualquier persona. Cuidamos la forma de contarlo y hacemos especial hincapié en los sentimientos. Nos gusta reflexionar sobre asuntos importantes y poner el dedo en la llaga en temas que no nos parecen coherentes con el mundo actual. Recomiendo a los lectores que lo escuchen. Las letras pertenecen al oyente cuando éste escucha las canciones y las convierte en suyas».
A pesar de lo dicho hasta ahora, los cordobeses harán
un alto en el camino de su corriente etapa serena para
dar el bolo del Bilborock (21.00 horas, 10/12 euros.
Telonean No Drama): «Será totalmente eléctrico.
En esta gira estamos intercalando conciertos de este
tipo con shows en teatros en los que sí estamos
presentando El sentido de la calma. Sin
embargo, en Bilbao ofreceremos un repertorio diferente
al del anterior trabajo, Inventarse el mundo
(05)».