Los Skatalites han visitado
Euskadi en siete ocasiones desde su recordado bolo en
Mungia -hace casi una década- y la incombustible
banda se ha convertido en una formación habitual
de los escenarios vascos. Con independencia de su prodigiosa
vitalidad y esa eterna frescura con la que el jueves volverán
a sonar en Bilbao, el hecho de que sigan en órbita
a propósito de su nuevo álbum, el directo
In orbit. Vol. 1, es suficiente noticia. Y
es que la pérdida de sus míticos saxofonistas
Tommy McCook y Roland Alphonso (en 1998), unida a la baja
posterior del carismático contrabajista Lloyd Brevette,
arrojaron sombras sobre la formación más
decisiva en la evolución de la música jamaicana.
Las dudas se diluyeron cuando al núcleo fundador -integrado por el sublime batería Lloyd Knibbs, el saxofonista Lester Sterling y la cantante veterana de Studio One Doreen Shaffer- se incorporaban primero Cedric Brooks y luego, con ocasión de su 40 aniversario, los clásicos de la música jamaicana Vin Don Drumond Jr. Gordon (trombón) y Carl Cannonball Bryan.
El último en llegar ha sido el no menos histórico bajista jamaicano Val Douglas que, junto a discípulos como Devon James (guitarra), Ken Stewart (teclados) y Kevin Batchelor (trompeta), completan una de las mejores alineaciones que se recuerdan en el combo.
Con más de 40 años de andadura, Skatalites figuran por derecho propio entre la crema de los precursores de la música popular del pasado siglo. No en vano, este combo-franquicia sentó las bases del pop jamaicano contemporáneo, propiciando la introducción de patrones de jazz, shuffle afroamericano y sonidos afrolatinos para dar forma al ska, antecedente del rock steady y el reggae.
Clásicos y versátiles
Influenciados por las big bands, el jazz latino y la música afroamericana, el grupo nació como tal en 1963, aunque para entonces ya eran músicos curtidos en el circuito hotelero de la isla. La mayoría de los fundadores recibieron formación clásica en la Alpha Boys, una dura escuela cristiana para huérfanos. Entre el clasicismo y la versatilidad, desarrollaron su estilo y la intuición necesaria para propiciar la eclosión del ska, que pondría la banda sonora a la independencia jamaicana.
Con una formación variable en función de los productores que se disputaban sus servicios, los Skatalites estuvieron detrás de la práctica totalidad de los éxitos locales (incluyendo a los primeros Wailers de Bob Marley) entre 1963 y 1965.
Problemas internos unidos al ocaso del ska forzaron su disolución, aunque reaparecieron oficialmente en 1983 grabando el primoroso Return of the Big Guns y marcándose memorables actuaciones en Jamaica o Londres. El sello americano Heartbeat apostó por su renacimiento en los 90, y desde que celebraron su 30 aniversario con Hi bop ska (grabado junto a jazzmen como Lester Bowie o Monty Alexander), el grupo goza de una vitalidad inagotable.
Discos sucesivos como Greetings from Skamaia (96), Ball of fire (97) o Ska splash, unidos a antologías primorosas como Foundation ska y retrospectivas como Ska-ta-shot o The legendary Skatalites in dub, han mantenido en candelero a una banda que no ha dejado de ofrecer conciertos por medio mundo.
No necesitan una nueva referencia para emprender otra gira, pero el caso es que la tienen. In orbit. Vol. 1 es un directo sazonado con jazz caribeño y solos delicados como los que el combo desplegará el jueves en la sala Santana 27 con Akatz como teloneros a partir de las 21.30 horas (entradas a la venta a 18 euros, 22 en taquilla). L