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JIM NOIR POR SUERTE, NO SOY LO QUE PAREZCO’’

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TEXTO: J. OLARTE


u música sonará a buen seguro sin cesar durante el inminente Mundial de fútbol de Alemania. No en vano, su hilarante ‘Eanie meanie’ (tema futbolero en el que amenaza con reventar a balonazos los gnomos de jardín de su vecino) ha sido elegido por la marca germana Adidas como banda sonora de uno de sus anuncios. Así que todo apunta a que, con el habitual retraso, pronto empezaremos por aquí a oir hablar de Jim Noir, alias bajo en el que se oculta Alan Roberts, una suerte de francotirador musical de Manchester de 24 años que comenzó experimentando con la electrónica hasta dar forma a una personalidad musical un tanto excéntrica que filtra ecos de los 60 (Beatles y Beach Boys), folk, psicodelia y aires cinemáticos.

La independiente My Dad Recordings le descubrió hace dos años y respaldó el lanzamiento de tres sucesivos EPs que, con otros seis temas nuevos, Jim ha incluido en ‘A tower of love’. Con este debut ha cosechado críticas superlativas en publicaciones de todo tipo, gracias a un luminoso y vitalista repertorio con el se ha revelado como una suerte de orfebre del pop de la baja fidelidad inspirado por Brian Wilson o Burt Bacharach.

Registrado con la ayuda de músicos del grupo manchesteriano Beep Seals, su estreno tiende puentes entre los clásicos (Beatles, Beach Boys, Ray Davies), el soft pop, el folk pastoral con barnices electrónicos, la nueva psicodelia de Super Furry Animals o Beta Band y un paisajismo musical cinéfilo con deudas reconocidas a Lalo Schifrin, John Barry y la ‘nouvelle vague’ francesa. Haciendo gala de su fina ironía, Jim nos da algunas claves desde su propio estudio casero.

-Tu alias, Jim Noir, contrasta con el optimismo que transmite tu música. ¿De dónde viene?

-Hace referencia a Vic Reeves (comediante británico llamado en realidad Jim Moir). Me lo puse al principio, cuando mi trabajo se enfocaba más hacia la música electrónica. La idea del negro (‘noir’ en francés) me parecía un concepto más cercano a ese tipo de sonido. Por otro lado, siempre me ha parecido divertido componer temas luminosos bajo un nombre con connotaciones oscuras. Me gusta pensar que mi música transmite esa sensación de optimismo. Supongo que tiene que ver con el hecho de que me alegro cuando la música surge rápida y con naturalidad, porque en realidad soy bastante vago y siempre estoy pensando en acabar cuanto antes lo que he empezado.

-¿Cómo fuiste evolucionando de la electrónica hacia el pop?

-De una manera natural. Supongo que sucedió cuando comprobé que no me comía nada haciendo música estrictamente electrónica. Primero comencé componiendo un repertorio más ‘lo-fi’ (pop de baja fidelidad) y, a medida que compraba equipo, el sonido fue puliéndose. Ocurrió de manera progresiva. Mientras desempeñaba otros trabajos para ganarme la vida iba tratando de encontrar un perfil musical o de dar forma a una carrera, ya sabes. De todas maneras, siempre he escuchado a clásicos como Beatles, Soft Machine, Harry Nilsson, Beach Boys o Frank Zappa y también psicodelia y música latina y brasileña. Escucho de todo y podría mencionar algún artista de psicodelia extraña para hacerme el interesante, pero no es el caso. Supongo que mi música da pistas sobre mis influencias.

-En tus canciones hay ecos de pop clásico e indie, folk, psicodelia, bandas sonoras… ¿En qué estilo deberíamos situarte?

-No lo sé, para bien o para mal soy un músico difícil de ubicar, Así que puedes meterme dónde quieras.La cuestión para mí es hacer buenas canciones. Aunque utilice sonidos extraños, me gusta que el resultado le suene familiar a la gente. También me gusta la música que ayuda a crear ambientes o estados de ánimo, sea psicodelia o partituras para películas como las de Schifrin, Morricone o John Barry. Me encanta el cine y no me importa decir que he saqueado directamente su música y la de muchos viejos discos de segunda mano.

-¿Te sientes conectado con esa escena acústica de Manchester que va de Badly Drawn Boy a Nine Black Alps, Loose Cannon, Autokat o Sam & Me?

-Sí. Además, como venimos de Manchester, hay cierta afinidad musical. Me gusta Brown Boy y todos esos artistas de Akousttik Anarkhy (sello que publicó el pasado año el aclamado disco colectivo ‘Beyond entertainment’), aunque no tengo demasiada relación con ellos, al margen de Beep Seals, con los que he grabado el álbum. Asimismo, me siento cercano a grupos de Liverpool como The Coral, Zutons, Stands o Shack, con los que voy a recorrer Inglaterra. Estoy deseando empezar la gira, tengo mi propia banda de músicos de Manchester y disfruto mucho del directo.

De aquí y de allí

-¿Te sientes parte de la rica tradición musical de la ciudad?

-No especialmente. Podía haber nacido en cualquier otro sitio y hacer la música que hago pero, al mismo tiempo, estoy orgulloso de mis raíces y la ciudad ejerce un gran influjo sobre mí. Algunas veces he tratado de salir e irme a otro lugar, pero siempre acabo volviendo. De alguna manera me inspira, creo que no podría vivir en otro lugar. Además soy hincha del Manchester City.

-Tu disco reúne los tres primeros EPs con los que te diste a conocer.

-Me parecía una buena idea compilar lo primero que había hecho y que mucha gente no escuchó en su momento, combinado con nuevos temas para que no pareciera un timo muy descarado (risas). Ha pasado ya un tiempo, pero no deja de sorprenderme lo rápido que ha ido todo, sobre todo teniendo en cuenta que nunca había tocado en directo ni dispuesto de una banda propia o de músicos de confianza hasta que me junté con Jack (Cooper, guitarra), Ian (Smith, batería) Milo (Scaglioni, bajo) y los demás.

-¿Estás pensando ya en un nuevo álbum?

-Tengo temas nuevos para mi próximo disco de estudio. Será como mi debut propiamente dicho, aunque no quiero que difiera mucho de este álbum. No quiero verme forzado a hacer una gran producción porque mi mentalidad es otra.

-¿Cuál es esa mentalidad? ¿La de una especie de ‘Juan Palomo’ que trabaja encerrado en su estudio casero?

-Tengo mi propio estudio y utilizo cualquier herramienta que considere válida, Me gustan los sonidos orgánicos, pero no renuncio a la electrónica ni a los ‘sampleos’ de viejos sonidos. Carezco de método; simplemente me dejo llevar y los temas y las letras salen sobre la marcha. Por suerte, la inspiración suele venir rápido porque, como te he dicho, soy bastante perezoso.

-Sueles fotografiarte con un bombín británico. ¿Cuidas la imagen o te consideras un artista ‘fashion’?

-Me temo que no. Por suerte, no soy lo que parece. No soy un dandy, ni estudio demasiado mi imagen, ni me preocupo por llevar ropa a la moda. Más bien al contrario, trato de evitarla, pero hago el esfuerzo de cuidar ese aspecto de cara al público que paga por verme. Sólo trato de mostrar algo de personalidad y el bombín me pareció algo distinto a las fotos habituales del pop. S




 
 
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