LOS PLANETAS
TEXTO: J. OLARTE
Quizás conscientes
de que su sonido venía dando síntomas de
agotamiento, Los Planetas han optado por revitalizar la
propuesta que en los noventa les convirtió en la
banda de referencia del indie estatal. Y lo ha hecho reforzando
sus señas de identidad de una manera más
rotunda que cuando optaron, no sin polémica, por
cambiar el inglés por la lengua de Cervantes: insuflando
el rajo, el duende y la pasión arcana del flamenco
a su receta habitual de noise pop melancólico con
ribetes psicodélicos. En esa órbita han
concebido su nuevo álbum, La leyenda del
espacio, homenaje reconocido a lo jondo y, más
concretamente, al revolucionario La leyenda del
tiempo (79), con el que Camarón propició
el encuentro del flamenco con el rock.
Recorrer ese camino a la inversa es lo que ahora pretenden, a su manera, Los Planetas. Resulta inevitable establecer conexiones entre su nueva entrega y Omega, el sorprendente álbum que Lagartija Nick registraron en 1996 con el cantaor Enrique Morente y que supuso una nueva forma de entender la simbiosis flamenco-rock . De hecho, el propio Morente, que ha grabado también con gente como Sr Chinarro o Amaral, ha avalado la apuesta de Planetas con su colaboración en Tendrá que haber un camino (oscura elegía eléctrica en memoria del fallecido Dj y amigo Sideral) y los también granadinos Lagartija Nick siempre han confluido con la banda de J. Palos tradicionales Su líder, Antonio Rivas, produjo su primer EP, los planetarios Florent (guitarra) y el propio J colaboraron en su por ahora último disco, Lo imprevisto. Y músicos de ambos combos volvieron a aliarse el año pasado en aventuras como Grupo de Expertos Sol y Nieve, «pasatiempo muy serio» planteado como amancebamiento entre el pop andaluz y el folk-rock americano (Gram Parsons, Dylan Byrds y Kiko Veneno en un mismo paquete) en el que, entre otros, participaron el propio J (con el alias futbolero Montero Castillo), el bajista planetario Miguel López y el lagartijo Víctor Lapido. La leyenda del espacio bebe del arte gitano, pero está en las antípodas de los lugares comunes del flamenquito, de la fusión basada en las palmas y la rumbita y la bulería facilona. «Ese tipo de fusión no nos interesa nada; nosotros nos acercamos al flamenco desde el punto de vista clásico, lo nuestro es algo mucho más profundo y oscuro. Hemos tratado de traer a nuestro terreno elementos del flamenco y del folclore gitano. Contar con el apoyo de Morente ha sido un gran estímulo, en su día abrió un camino con Lagartija Nick, pero aún queda mucho por hacer» (J dixit). Partiendo de las letras y las tonadas de cantaores de ayer y hoy como Fosforito, Mairena, Caracol, Menese, el quinteto granadino ha incorporado las estructuras propias de los palos tradicionales del flamenco conservando su instrumentación. Apoyados en el punto atormentado de un J con una voz con más rajo, Los Planetas han buscado nuevos enfoques rítmicos para las espirales de rock eléctrico y distorsionado que están en su código genético y remiten a grupos como Mercury Rev, Joy Division o My Bloody Valentine. assasas Más lisérgicos, ruidosos y raciales que nunca, su melancólica psicodelia guitarrera va ganando en intensidad a medida que avanza un disco que alterna emotivas luces y sombras como Ya no me asomo a la reja (fandangos de lírica renovada y pasada por el tamiz de la distorsión guitarrera) o la opresiva Entre las flores del campo, para dar paso a temas con algo de luz filtrada como Alegrías del incendio, del single de adelanto, con atrevido y experimental vídeo de Luis Cervero basado en la relación física y química entre una pareja representada por los actores Irene Asensio y Mario Custodio.
Los Planetas lo presentarán mañana (el
disco, y se supone que el vídeo también)
en la sala Santana 27 de Bilbao (21.30 horas, 22/26
e) después de que hayan ejercido como teloneros
Tarik y La Fábrica de Colores, grupo liderado
por Álvaro Muñoz, veterano de los 80 con
Yacentes que desde 1990 se ha venido encarnando ocasionalmente
en Tarik hasta sorprender muy gratamente hace un par
de años con Sequentialee, un versátil
ejercicio de pop rock y pop de orfebrería (de
guiños a los Kinks o Jesus and Mary Chain, a
incursiones en el folk y la psicodélica o temas
como de banda sonora de Nouvelle vague), que contó
con la colaboración del planeta Eric
Jiménez y al que en verano dará réplica
con nuevos temas de un álbum que mañana
podría estrenar en Bilbao.
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