eter Hook es uno de los personajes cruciales en la evolución de la música británica desde los días del post punk. Hooky era un trabajador de los muelles de Manchester hasta que en 1976 asistió a un concierto de los Buzzcocks y Sex Pistols que cambiaría su vida. Al día siguiente compró un bajo y durante un año practicó de manera autodidacta hasta formar Joy Division, banda por antonomasia del after punk que mediatizó con intransferibles líneas de bajo preponderantes y melódicas, en contraste con la voz lánguida de Ian Curtis y la guitarra punzante de Bernard Sumner.Cuando, en 1980, el atormentado Curtis puso fin a sus días, condicionó el sonido de unos New Order que abrazaron la electrónica y propiciaron indirectamente el apogeo hedonista que asoló Manchester durante aquella década. Una fiebre en la que tuvo mucho que ver el Hacienda, mítico club que New Order cofundaron junto al propietario del influyente sello Factory, Tony Wilson.
Tal y como ilustra Michael Winterbottom en su genial película (y banda sonora) 24 hour party people, el Hacienda creó desde su apertura, en 1982, un caldo de cultivo propicio para que la música electrónica de baile se amancebara con el pop independiente sentando las bases de la pujante cultura de club británica.
La iconoclasta mezcla de raras grooves de música negra, hip hop, disco funk, garage house, pop independiente con vocación bailable y acid house la vivió de primera mano Peter Hook, al punto que acaba de glosarla en el recomendable The Hacienda Classics, triple CD que reúne casi 60 himnos emblemáticos de aquel club, que acabaría cerrando sus puertas en el 97.
Reivindicado
Primando la selección sobre la técnica, se espera que Hook ofrezca mañana en el club Fever de la Santana 27 (03.00 horas) un set con esa vena desprejuiciada que siempre compartió con su admirado y recientemente desaparecido John Peel -«el primer DJ de radio que puso a Joy División y New Order»-, en cuyo disco de tributo también ha participado. «Como no podía ser de otra forma, me matan los temas con la línea de bajo en primer plano y un ritmo sólido, potente y contagioso», ha declarado.
Ahora que una retahíla de grupos como Interpol, The Bravery, Bloc Party, Editors, The Killers, Franz Ferdinand o Maximo Park reivindican tanto el post punk de Joy División como el punto dance de New Order, Hook tiene motivos para sentirse reivindicado. Claro que él tampoco se ha dormido en los laureles y ha seguido activo tanto con proyectos paralelos, como Revenge o Monaco, o con los reactivados New Order, que volvieron a dar lecciones de estilo con su estimable álbum del pasado año Waiting for the sirens call.
El disco quedó de nuevo mediatizado por el bajo de un Hook que se ufana de no haber cambiado su forma de tocar. Pero que con el tiempo se haya convertido en un clásico moderno no quiere decir que Hook no esté al tanto de lo que se cuece en el pop actual.
«Me gustan muchos grupos de ahora, como Snow Patrol, Bloc Party, Secret Machines, Kaiser Chiefs, Razorlite, Kasabian o los Zutons. Mi hijo, que ha empezado también a tocar el bajo, está muy al loro y me recomienda cosas nuevas sobre bandas que se parecen a Joy Division y New Order».
Músico profesional, productor ocasional y DJ en horas libres, Hook se las deberá ingeniar en los próximos meses para compaginar la divulgación a los platos de su selección de clásicos del Hacienda con la agenda de conciertos con New Order, que ya tienen confirmada su presencia este verano en múltiples festivales. P