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Recuperación del ecosistema
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La reserva marina de Tabarca, primera de las declaradas en España, incluye 1.500 hectáreas de aguas circundantes, lo que ha permitido la recuperación del ecosistema. Además de la isla hay tres islotes próximos, La Cantera, al oeste, La Galera, al sur, y La Nao, al este, componen este pequeño archipiélago de 60 hectáreas, habitado por una docena de familias descendientes de pescadores italianos que en el año 1741 pasaron a ser cautivos del sultán de Túnez, los dejaron en una isla africana llamada Tabarka y terminaron dependiendo de Argelia, hasta que en el último tercio del siglo XVIII fueron liberados por Carlos III. Dada su condición de pescadores, a los 265 redimidos se les instaló en la que antigua Isla Plana o de San Pablo, que luego se llamaría Nueva Tabarca. Tiene 1.800 metros de longitud por 400 de ancho, y hay comercios de souvernirs, ultramarinos, chiringuitos, tres líneas marítimas y un escenario único: la pradera de posidonia oceánica, los populares algueros que crecen en los fondos marinos de la isla. En las aguas, de carácter subtropical, abunda el erizo arbacia, la estrella de mar, la tortuga boba, la langosta, las gorgonarias e infinidad de peces que iluminan con sus escamas este espacio privilegiado. En 1925 mataron el último ejemplar de foca monje detectado en la Comunidad Valenciana. La visión submarina es un fraude. Sólo ves, durante un minuto, un remolino de peces que acuden al pescado que le echan desde la golondrina, pero de las vistas prometidas nada de nada.
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