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| CRISTALINA. La transparencia de estas aguas invita al baño. / J.M.GALIANA |
En el siglo XVI, bajo dominio de los genoveses, la Tabarka africana fue un importante centro de coral, de hecho, cuando Carlos I tomó la isla en 1540, estipuló las condiciones de su arriendo reservándose una quinta parte del valor de la pesca del coral. Ahora, aquella Tabarka es una ciudad costera unida por un istmo de 400 metros de longitud a un islote deshabitado que en otro tiempo, debió de ser una verdadera isla. Habitada por una docena de familias descendientes de pescadores italianos que en el año 1741 pasaron a ser cautivos del sultán de Túnez, los dejaron en la isla africana y terminaron dependiendo de Argelia, hasta que en el último tercio del siglo XVIII fueron liberados por Carlos III. Debido a su condición de pescadores, a los 265 redimidos se les instaló en la que entonces se llamaba Isla Plana o de San Pablo, frontera al cabo de Santa Pola, que luego se convirtió en Nueva Tabarca.
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